Chicks with Guns: «Los guerreros de la jungla» (Ernst Ritter von Theumer, 1984)

Un grupo de modelos provenientes de California viajan a la jungla sudamericana para una sesión de fotos ubicada en tan exóticos parajes. Su avión será derribado para luego ser secuestradas por el ejército de un importante clan de la droga que tiene en medio de la selva su centro de operaciones. Liderado por César Santiago (Paul L. Smith), en compañía de su voluptuosa hermana Angel (Sybil Danning), el grupo criminal utilizará a las prisioneras para satisfacer sus deseos carnales al mismo tiempo que sospechan que una de las modelos es una agente gubernamental infiltrada. Cuando entre en juego un mafioso llamado Don Vitto (John Vernon), quien pretende hacer negocios con Cesar, se producirá la rebelión de las jóvenes presas convirtiendo la jungla en una auténtica batalla campal de plomo y sangre.

Carne de videoclub en la mitad de la década de los 80, Los guerreros de la jungla es una producción alemana de bajo presupuesto que a su manera supone un revival de las women in prison films, uno de los subgéneros por antonomasia del grindhouse de la década de los 70, más especialmente aquella rama de la vertiente ubicada en paisajes selváticos; coyuntura muy habitual en la explotación filipina, ahí donde aprovechaban las frondosas junglas del país como potente ubicación en la que ambientar esas historias de mujeres avocadas al presidio donde sufrían todo tipo de vejaciones sexuales por parte de los carceleros, para luego desembocar en un acto final donde la venganza de las jóvenes se produce en una portentosa rebelión donde su justicia llega a modo de aniquilación a todo aquel que se ponga en su camino. Esta es la premisa compartida en esta producción, que además se caracteriza por suministrar las naturalidades propias que venía singularizando al cine de acción de la década de los 80 (emulando la espectacularidad de las grandes producciones de entonces), a rebufo de una concepción del espectáculo de querencias hacia la diversión desenfadada con la que en aquel entonces tanto las producciones europeas como el cinemabis americano (la Cannon, aún con sus coqueteos con la gran industria, podría servir a modo de ejemplo), intentaban resistir los fuertes envites de las producciones ‘A’ con las que el llamado «actioner» afinaba unas líneas de exceso que luego quedarían inmortalizadas en sagas como Rambo, Predator, y muchas otras.

Estas características de agitación formal respecto al género de acción suponen las principales naturalidades de esta producción, popular en los videoclubs de entonces, que se deja llevar por los cánones formales de la década pero con una perspectiva en el exceso del grindhouse de los 70. Por ello, la historia de unas jóvenes modelos venidas de la gran ciudad que acabarán siendo presas en la tumultuosa jungla sudamericana tiene un ritmo endiablado, unas ansias por el exceso en el desarrollo tanto de sus secuencias como con el recurso de elementos de violencia, sordidez y erotismo, algo de obligado cumplimiento en este tipo de propuestas. Rodada con solvencia por el austriaco Ernst Ritter von Theumer (un habitual de la explotación europea y quien sustituyó en el rodaje al despedido Billy Fine, habitual productor de cine carcelario como Rejas ardientes [Chained Heat, Paul Nicholas, 1983]), quien afronta el producto siendo fiel a los esquemas puramente cinematográficos vistos en este tipo de producciones, guardándose para el último acto un despliegue final de acción bajo el exotismo de sus interesantes localizaciones. Cabe destacar el repaso a su variopinto grupo de personajes (algunos, esquematizados al más puro estilo pulp), el aprovechamiento del entorno (los exteriores de la película están rodados en frondosos terrenos de México), y la asimilación de la acción, con cierto espíritu de macaroni combat tanto en su calado estético como en las formas para su ejecución. Interesante es, dentro de su desenlace, el ver cómo un grupo de ingenuas modelos, acomodadas en los encantos de la gran ciudad, han de convertirse en unas fieras mercenarias en la lucha por su supervivencia.

Los guerreros de la jungla, Euer Weg führt durch die Hölle en su título original (Jungle Warrios para su distribución internacional), es un proyecto con un mayoritario capital alemán (en una colaboración con México, quien además aporta las localizaciones) bajo las querencias hacia la exportación que siempre ha acompañado al cine de explotación europeo, capitaneada en su producción por el propio director Ernst Ritter von Theumer, también con labor de guionista junto a Robert Collector, director de Rojo caliente (Read Heat, 1985), otra women in prison protagonizada en esta ocasión por Linda Blair y Sylvia Krystel, y quien años después escribiría Memorias de un hombre invisible (Memoirs of an Invisible Man, 1992) para John Carpenter; es curioso que dentro de los productores encontremos acreditado al norteamericano Paul Hellerman, futuro colaborador de Quentin Tarantino. Pero si hay un equipo de personalidades que destaca en la película es su reparto, repleto de rostros populares del bis de la época: tenemos a la danesa Nina van Pallandt (Cromwell, el rey de los bárbaros [The Sword and the Sorcerer, Albert Pyun, 1982), Louisa Moritz (La carrera de la muerte del año 2000 [Death Race 2000, Paul Bartel, 1975) o Ava Cadell (futura musa para Andy Sidaris) como algunas de las modelos recluidas; Paul L. Smith, el eterno y carismático secundario que en Mil gritos tiene la noche (Pieces, Juan Piquer Simón, 1982) inmortalizaba a una especie de doble de Bud Spencer, es aquí el villano principal, acompañado este por su hermana y lugarteniente interpretada por Sybil Danning, estrella invitada de la función (principal reclamo en algunas de las ediciones en vídeo de la película) y quien dramatiza el prototípico rol de villana (con ciertos tintes lésbicos, como mandaban los cánones de las women in prison), bajo esa estoica presencia que la ha convertido en la gran valquiria del cine de culto. También se dejan ver otros secundarios de lujo como John Vernon en el rol del mafioso que desembocará parte del desenlace del film; Vernon fue una habitual presencia en Hollywood que acabaría en esta época refugiado en el videoclub y la televisión, algo similar a lo que le ocurriría a Woody Strode (aquí el cabecilla del grupo mercenario que protege al cártel de la droga), que de trabajar con Stanley Kubrick en Espartaco (Spartacus, 1960) o John Ford en El hombre que mató a Liberty Valance (The Man Who Shot Liberty Valance, 1962), probaría las mieles de la explotación italiana llegando a trabajar con directores como Enzo G. Castellari, Fernando Di Leo o Romolo Guerrieri. Por cierto, Strode, como era habitual en muchas de las películas que intentaron aprovechar su atlético físico (fue deportista profesional), muestra aquí un estado de forma espléndido, utilizando el tiro con arco como una característica propia de su personaje, como ya se le ha visto hacer en otras películas. Un habitual de la televisión norteamericana de los 70 como Alex Cord (también especializado en el cine de acción destinado al videoclub), fallecido pocos días antes de escribir estas líneas, o Marjoe Gortner (el inolvidable Akton de Star Crash [Luigi Cozzi, 1978]), tienen su participación aquí. Cuenta la leyenda que Gortner, quien interpreta a uno de los hombres que acompañan a las modelos en su fracasada sesión de fotos amazónica, fue contratado para suplir a Dennis Hopper, quien había sido escogido para el papel en primera instancia; Hopper, quien estaba atravesando sus eternos problemas con ciertas adicciones, fue arrestado por la policía mexicana cuando lo encontraron merodeando completamente desnudo en uno de los pueblos cercanos a las localizaciones de rodaje. La película tuvo su estreno en salas comerciales en Alemania Occidental el 11 de Mayo de 1984, y aunque sí que gozó en muchos países de distribución en cines, fue un producto que tendría mucha mayor repercusión en el mercado del videoclub; en España fue editada en formato doméstico por Kalia Films en 1985. A continuación se adjunta una foto de la edición en vhs proveniente de Estados Unidos, donde como ya hemos señalado se aprovecha de la presencia la presencia de Sybil Danning dentro del reparto.

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