Afortunadamente para todo aficionado al cine menos convencional, existe un conjunto de películas sobre las que se cierne un culto y admiración especiales. Esta cada vez más creciente devoción tiene su inicio recién estrenada la década de los 80 cuando cae sobre un nutrido grupo de films el intento de martirio comercial por parte de la British Board of Film Classification, el órgano censor británico que controlaba a primeros de los años ochenta, no sin estrictos miramientos, todo aquello que se estrenase tanto en salas de cine como en el imperante mercado doméstico de los videoclubs. Y es que para hablar de ese nutrido puñado de cintas objeto de persecución, que la National Viewers´ and Listeners´ Association (asociación, también británica, de un grupo de indignados consumidores de imagen y sonido que veían incívico el desmedido contenido de sexo, violencia, blasfemia o conductas como la homosexualidad) apodó con el hoy en día recordado concepto de las “Video Nasties”, es irremediable ubicarse en el principio de la década de los 80 y la ya mencionada eclosión de los videoclubs. Sigue leyendo
horror
Horns (Alexandre Aja, 2013)
El siempre prometedor Alexandre Aja no lo tenía nada fácil al encontrarse con un material como Horns, la novela de Joe Hill que a modo de persuasivo cóctel de variantes ofrecía un extraño batiburrillo de elementos comandado por una historia de amor adolescente truncada por la tragedia, la misma que origina una venganza incesante con toques sobrenaturales todo ello con un alma fantastique repleta de humor negro y perversión. El libro de Hill ofrecía esta extraña premisa bajo la frescura presente a la hora de unir y ensamblar sus más que estridentes particularidades que, en el caso de la versión fílmica del director francés, y aún destacando como una pieza singular y excéntrica, no acaban de aprovecharse al máximo dentro de su peculiar naturaleza.
Extinction (Miguel Ángel Vivas, 2015)
Extinction es la tercera película de uno de esos directores sobre los que se rodeó cierto estigma de futura promesa, tras presentar un debut tan estéticamente interesante como Reflejos (2001) o el impactante toque escénico de una home invasion tan enérgica como Secuestrados (2010), una de las más interesantes propuestas de género de los últimos años dentro de la producción nacional y que aún padece un injusto olvido. Miguel Ángel Vivas plantea ahora un escenario post-apocalíptico heredado de la novela Y pese a todo… de Juan de Dios Garduño, un relato de terror que forma parte de la enorme producción literaria sobre futuros trágicos, casi siempre con muertos vivientes o sucedáneos de por medio, que ha invadido los últimos años el mercado nacional. En este caso, la adaptación de la obra de Garduño (por parte del propio Vivas junto a Alberto Marini) presenta un mundo devastado por una catástrofe fruto de un virus que aniquila progresivamente al ser humano. Una premisa, ya mil veces vista, que aquí se dirige por el drama cuando una pequeña tragedia hará que dos hombres pasen los posteriores años de su vida enfrentados, teniendo como un nexo común la infantil mirada de una niña ante un mundo devastado y ambientado en un espectacular entorno nevado. Sigue leyendo
Estrenos de género: 31/07/2015
Con el epicentro de la cartelera veraniega llega este viernes uno de los estrenos más esperados por estos lares: La Horca, que viene siendo más conocida por su título original (The Gallows), promete ser el estreno estrella de nuestros cines en lo que a cine de terror se refiere. Un slasher que se ensambla bajo el recurrido formato del found footage y que tiene tras de sí una campaña de márketing brutal por parte de la Warner Bros. Hasta la promoción de la película convirtió en viral el juego «Charlie, Charlie», una especie de ouija moderna que pasó de fenómeno a realidad cuando Youtube se encontró con un montón de vídeos de jóvenes invocando a un espíritu que se comunica a través de dos lápices colocados en cruz encima de un papel. Las críticas de la película están siendo para todos los gustos, aunque servidor tiene enormes ganas de verla gracias al show mediático «internetero» que se ha formado a través de esta The Gallows, dirigida por los principiantes Travis Cluff y Chris Lofting. Produce la interesante compañía Blumhouse Productions, el estudio fundado por Jason Bloom responsable de la saga Paranormal Activity e interesantísimas propuestas dentro del género como Insidious de James Wang o The Lords Of Salem de Rob Zombie. Pronto, la crítica de The Gallows en el Gabinete. Sigue leyendo
Jack el destripador (Jess Franco, 1976)
Jack el destripador es uno de los productos más interesantes de la etapa suizo-germana de Jess Franco, más que por sus cualidades cinematográficas (innegables, aunque no esté la altura de algunos de los previos trabajos del director malagueño) por la curiosa aproximación al universo del insigne del famoso homicida. Un siempre hipnótico e impenetrable Klaus Kinski se mete en a piel del célebre asesino, cuyo peculiar fisonomía apoya a la hora de mostrar un dibujo ténebre del personaje, auténtico hito de una película que pretende con éxito llevar las peculiaridades que rodean al famoso asesino (aquí denominado como el Doctor Dennis Orloff) a las propias filias escénicas del director aprovechándose para ello de una ambientación perfecta para la historia. Franco sacrifica, en cierta medida, la misteriosa estampa del anonimato del Jack «El destripador» real en favor de un acercamiento del personaje hacia una mentalidad prototípica, muy propia del mad doctor, de otros iconos (contra)culturales como «Dr Jekyll and Mr Hyde», hasta el punto de que el rol acabe formando una extraña mezcolanza de referentes. Sigue leyendo
Escalofrío (Carlos Puerto, 1978)
Escalofrío es una de las rara avis del fantaterror español, injustamente olvidada cuando se trata de repasar algunas de las obras relevantes de la vertiente. Con las sectas satánicas como epicentro de la historia (tema muy de actualidad en la época) y con títulos como La Semilla del Diablo (1968) o El Exorcista (1978) en el punto de mira de la influencia, Carlos Puerto rueda una de las películas más tétricas y oscuras del terror nacional, con una atmósfera que no duda en jugar con la crueldad, la lujuria y unos efluvios claros de incomodidad, claves que el film maneja de manera mecánica pero efectiva y práctica. Puerto fue uno de los hombres de confianza de Juan Piquer Simón, productor y alma creativa de la cinta, ya que justo el año anterior de esta película había guionizado la adaptación de Julio Verne dirigida por el realizador valenciano Viaje al Centro de la Tierra (1977); como director, tras iniciarse en el documental, Puerto tiene una leve carrera de la que se podría destacar El Francotirador (1978) donde Paul Naschy, a parte de colaborar en el guión, interpreta a un humilde relojero que tras la muerte de su hija en un atentado terrorista pretende asesinar al mismísimo Francisco Franco. Sigue leyendo
Rewind Pulp: «Mato, luego existo», Ralph Barby
Nacido como Rafael Barberán Domínguez, Ralph Barby responde como uno de los incombustibles escritores que alimentaron durante décadas la literatura popular española. En esta diatriba, su compromiso con el medio se urdió mediante la historieta narrada para el gran público con el objetivo de construir un entretenimiento barato y efectivo, al igual que otros muchos autores que irán pasado por esta sección de El Gabinete. Barby, uno de los últimos estandartes vivos del pulp español, y que aún a día de hoy se encuentra en activo (presentó recientemente La Baronesa, una ambiciosa obra de corte gótico), suma la friolera del millar de títulos publicados solo en España (también su obra ha sido lanzada a otros mercados como el portugués o el estadounidense) abarcando varios de los géneros leales a esta literatura libre de altas pretensiones. Comenzaría, como muchos otros de sus coetáneos, con los géneros solicitados por la masa popular en aquellos años 50 donde Barby comienza a fraguar su incesante carrera: el bélico y el oeste. Pronto se pasaría a la ciencia ficción y el horror, géneros en los que el autor demostraría a lo largo de los años sentirse más cómodo dejando ahí sus más notables obras, siempre ligadas a la literatura de la historieta pulp. Sigue leyendo
Expediente Warren. The Conjuring (James Wan, 2013)
Podemos definir The Conjuring como el rescate, puesta a punto y re-actualización del subgénero de las casas encantadas en el cine. James Wan se alimenta de la estética feísta del old school de los 70, y de muchas de las características que enriquecieron tanto la vertiente de los parajes embrujados como la fenomenología paranormal latente en los casos reales en los que el género se basó para engrandecer sus constantes. Se dramatiza el caso real supuestamente vivido por el matrimonio Warren, pareja de investigadores de lo paranormal que vivieron en primera persona el drama vivido por la familia Perron en su casa de Rhode Island. Sigue leyendo
Tú eres el siguiente (Adam Wingard, 2011)
Tú eres el siguiente fusiona no sin cierto maniqueísmo la invasión doméstica con el slasher, subgénero anclado perpetuamente al cine de terror y cuyo mecanismo parece totalmente desgastado salvo honrosas excepciones. Adam Wingard, uno de esos enfant terribles del nuevo cine de terror norteamericano, construye la eterna y reiterada propuesta del grupo de supervivientes ante una amenaza exterior, siendo esto una influencia clara y confesa del cine de John Carpenter quien nutrió esta vertiente en base a su amor por Rio Bravo (1959) o La Noche de los Muertos Vivientes (1968). El film de Wingard se ha proclamado como una de las películas estrella de la pasada temporada, auspiciada por un supuesto retorno al slasher en su faceta más vintage. Sigue leyendo
La Mansión de la Niebla (Francisco Lara Polop, 1972)
Nos encontramos ante una de las cada vez menos subterráneas muestras del fantaterror patrio dirigida por Francisco Lara Polop, activos cineasta de la dorada década de los 70 en lo que fue su única aportación a esta adorada vertiente dentro su filmografía. De espíritu «giallesco» y con el punto de vista en una concepción del terror bastante cercana a la Hammer, su narrativa recurre al eterno y reiterativo esquema del grupo de personajes anclados en una localización ante una amenaza en el propio espacio interior (herencia del archiconocido argumento de Diez Negritos de Agatha Christie) envuelto con un exquisito gusto por la tradición gótica anglosajona que hacen de la propuesta algo atrevido, exótico y visualmente embriagador. Sigue leyendo
Wolf Creek 2 (Greg McLean, 2013)
Al escribir sobre Wolf Creek 2 es bastante difícil abstenerse de plantear las escasas necesidades de la secuela, cuando la película de Greg McLean estrenada en el 2005 ya gozaba de un status propio que, aún amparándose en viejas aunque eternamente recurridas fórmulas, ya había alcanzando un culto casi instantáneo. Wolf Creek se lanzaría casi al momento como un clásico moderno del nuevo cine extremo arraigado en los estandartes más coléricos del horror de los años 70, convirtiendo a su antagonista, un redneck primigenio interpretado por un John Jarratt extraordinariamente desalmado, en toda una efigie primitiva de la maldad. Es precisamente con esta predisposición como se desarrolla Wolf Creek 2, que dando un ya desmesurado protagonismo a su villano aprovecha de una manera mucho más lumínica los pasajes desiertos de la Australia más profunda: si en la primera parte se exponía la aridez y asfixia de las llanuras aquí estas gozan de un componente mucho más fulguroso, que hace de esta atmósfera de un elemento algo más secundario pero que continúa imprescindible para la potencia visual de la película. Sigue leyendo
Wolf Creek (Greg McLean, 2005)
Urbanitas perdidos y sometidos al desconocido e infravalorado poder del espacio rural, siendo cruelmente ajusticiados por subestimar al lugareño ante una supuesta posición privilegiada del habitante de ciudad. Esta atractiva premisa alimentó buena parte del terror de los años 60 y 70, desde los inicios del splatter de la mano de Herschell Gordon Lewis en su 2000 Maniacos (1964), pasando por el Tobe Hooper que fomentara toda una oleada de terror que abrasaba con su calurosa y asfixiante ambientación del territorio rural con La Matanza de Texas (1974), surgiendo a raíz de ella toda una retahíla de émulos. Greg McLean parte en Wolf Creek de una premisa idéntica a la ideada por Hooper, heredando dos principios básicos: el abrumador y desasosiego provocado por la amplitud del terreno campestre (la sofocante Texas es sustituida aquí por la aridez del estéril campo australiano) y un intento de fomentar una violencia realista, dura y muy directa, que en el caso de La Matanza de Texas, en un ejercicio de ponderación de la sutileza, trabajó en base a una siniestra insinuación en detrimento de una tendencia expositiva. Supuestamente basada o inspirada en hechos reales, el poso que Wolf Creek deja en el espectador es el de un trabajado revival de aquel horror, aunque aquí se abogue por un exhibicionismo, controlado y comedido, de lo explícito de la violencia, no enturbiando la mejor de las intenciones de este tipo de propuestas: el dibujo de un terror primitivo y natural, basado en la recreación realista. Sigue leyendo











