
Publicada originalmente en Cine Maldito
Es muy curiosa la forma en la que una película como La criatura con el cerebro atómico se puede asimilar hoy en día, cuando el subgénero de los muertos vivientes ha llegado a un límite de exacerbada sobreexplotación. Como producto de la ingenua Serie B de los años 50, y con un libreto venido del especialista del género Curt Siodmak, la película relata la historia de cómo un gángster forma dupla con un ingeniero atómico para crear un grupo de muertos revividos y utilizarlos con fines tan despiadados como la venganza; lejos del icono actual del muerto viviente carnívoro con el que hoy asociamos el popular término de zombie, la propuesta de Siodmak se acerca mucho más a la corriente haitiana en su revisión del cadáver renacido (recordemos que suyo es el libreto, entre otros iconos del terror clásico, de Yo anduve con un zombie [I walked with a zombie, Jacques Tourneur, 1943]), con la obligada inclusión de la tecnología (campo a desarrollar por aquel entonces y que causaba cierto temor en la población norteamericana) conformando una típica propuesta de género de la época, dentro de la modestia y la siempre inconsciente mezcla de géneros del cine B de entonces.










