En la década de los 90 nombres como los de Jenna Jameson, Tera Patrick, Asia Carrera, Ashlyn Gere o Silvia Saint se llevaron todo el peso de la popularidad en la industria del cine pornográfico. Su trabajo en multitud de películas norteamericanas en las que se rodearon de algunos de los creadores más ilustres del género, las elevó a la categoría de grandes musas del cine para adultos del citado decenio. Pero al mismo tiempo que Estados Unidos generaba sus mitos, la industria europea no se quedaba atrás, con Italia a pleno pulmón industrial, incluso con las firmas viejos conocidos del cinemabis italiano como Joe D’Amato o Mario Bianchi, entre otros. El cine porno europeo nos regaló en los 90 a una de las más carismáticas estrellas del cine X, la británica Sarah Young. Adorada por multitud de aficionados y encorsetada en un físico tan voluptuoso como afilado, su singular e intenso paso por la industria del cine X europeo dejó una huella enorme, a pesar de no ser tan recordada como el de las demás pornstars citadas. Esta es su historia.
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