“Memorias del Ángel Caído” (Fernando Cámara, David Alonso, 1997)

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Sería curiosa la labor de entender el crecimiento paulatino del culto hacia una película, que en este caso parece extenderse de manera proporcional a lo ya lejano de su fecha de estreno. Memorias del Ángel Caído es un film que irrumpe, sin avisar, en una época que se puede entender como plena decadencia del cine de género en España. Incomprendida e ignorada en su día, su trama se centra en un ámbito parroquial donde abruptamente comienzan a suceder extraños sucesos, comportamientos y fenómenos. Para los no iniciados en este film dirigido por una dupla de (por entonces) jóvenes directores conformada por Fernando Cámara y David Alonso, no conviene tener constancia de nada más. La película se disfruta por su reversa y atmosférica concepción del terror, que plantea un dibujo abstracto del antagonismo basado en una creciente sensación de perversidad, la misma que se apodera de la película insuflándola de creciente y enigmática aureola cargada de malignidad, estallando en un desenlace repleto de turbias sensaciones y ciertas postales de momentos para el recuerdo. Sigue leyendo