El final de la década de los 80 supuso un decadente y triste final para la cinematografía de géneros populares italiana, incluida la explotación de temática caníbal. Iniciada al principio de la década con el éxito abrumador de la polémica Holocausto Caníbal, con el subgénero ya casi extinto se presentaron dos películas que pretendían aprovecharse directamente del film de Ruggero Deodato haciéndose pasar por secuelas directas, pero que en realidad no tenían ningún enlace de continuación argumental: la primera sería Holocausto Canibal 2: La historia de Catherine Miles, que en breve tendrá reseña en este especial; justo tres años después llegaría la película que hoy nos ocupa, que prácticamente daría un amargo carpetazo final al subgénero caníbal. Sigue leyendo
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Dossier Giallo: ¿Quién la ha visto morir? (Aldo Lado, 1972)
Con ¿Quién la ha visto morir? nos encontramos con una de las aportaciones más interesantes y personales del giallo post-Argento y su multi-referenciada «Trilogía animal», venida del siempre interesante Aldo Lado que no oculta aquí una clara influencia de la vertiente más comercial del género auspiciada por el citado tríptico. Paradójicamente, el film se inicia con un prefacio visualmente contrario a las constantes particularidades de los gialli, dentro de un paisaje enteramente nevado que nos inmiscuye en la clave argumental de la cinta, la muerte de una niña pelirroja que, mostrado como un hecho funesto e incomprensible, se repetirá posteriormente en la trama. Ya dentro del propio entramado argumental, y presentado por un imponente opening musical venido de Ennio Morricone, se nos introduce al protagonista interpretado por el británico George Lazenby (famoso por ser el 007 más fugaz de la historia) como Franco Serpieri, un escultor divorciado cuya hija será víctima de un misterioso asesinato. Sigue leyendo
Dossier Nasty: «La casa de la colina de paja» (James Kenelm Clarke, 1976)
En lo puramente cinematográfico, los 70 fueron una época representada ante todo por la transgresión y películas La casa de la colina de paja es una buena muestra de ello. Quizá más conocida por su internacional epíteto Exposé, esta producción netamente británica debe gran parte de su fama a su inclusión en el listado de las «Video Nasties», pero sería injusto quedarse únicamente en lo anecdótico y no hacer referencia a una serie de valores muy dignos de mención, más aún cuando el film tiene una esencia anclada tanto formal como estilísticamente a la ya citada década. Presentado como un thriller inclasificable, con atmósfera retorcida y desarrollo impreciso, la trama se ubica en medio de una densa y exuberante campiña inglesa totalmente aislada donde se encuentra una solitaria casa en medio de la nada que servirá a un paranoico escritor de éxito de una ubicación perfecta para desarrollar su segunda novela, tras una primera obra de inesperado y abrupto éxito. Sigue leyendo
Dossier Giallo: «Pasos de danza sobre el filo de una navaja» (Maurizio Pradeaux, 1973)
Con la originalmente llamada Passi di danza su una lama di rasoio nos encontramos ante uno de esos típicos émulos del éxito urdido por el Dario Argento de la «Trilogía animal», algo que ya se evidencia desde los primeros minutos de metraje; Kitty (Susan Navarro, a.k.a. Susan Scott) es una joven que de manera involuntaria se ve inmersa en una trama criminal cuando sea testigo de primera mano de un asesinato, el que acontece en una de las ventanas que alcanza a ver por el prismático público de un mirador. Al igual que ocurría con el Sam Dalmas interpretado por Tony Musante en El pájaro de las plumas de cristal, el involuntario acto de la mujer la convertirá en la inesperada protagonista de una trama que presenta una sucesión de asesinatos, todos ellos cometidos por un villano está acicalado con oscuros ropajes y sombrero negro, atuendos prototípicos del villano en el género. Sigue leyendo
Dossier Nasty: «El legado del Diablo» (Eric Weston, 1981)
El legado del Diablo es una de las pocas películas de tinte satánico dentro de la lista de las «Video Nasties«, suponiendo además uno de los films menos conocidos de su temática mereciendo una más que firme reivindicación. Es una cinta ante todo curiosa, ya que mezcla una trama que bien podría estar heredada del Carrie (1976) de Brian De Palma pero absorbiendo ciertas influencias de algunas de las películas luciferinas de la década de los 70. Un cadete de una escuela militar sufre el típico acoso escolar por parte de sus compañeros e incluso por algunas de las autoridades que regentan el recinto; tras una serie de hechos, es recluido como castigo en el sótano de una iglesia anexa al cuartel donde descubrirá un extraño libro de ritos satánicos con el que podría reencarnar a un satanista español del siglo XVI llamado Esteban. Mediante el uso de una computadora de la época, el joven Stanley revivirá los fragmentos del maquiavélico libro originando un final de apoteosis donde se verán muertas grotescas, cerdos asesinos y demás lindezas que a continuación repasaremos.
31 de Octubre. Halloween… Destripando una saga.
Llega Halloween al Gabinete, la noche de las brujas, las almas impías, los demonios y los monstruos. Y para celebrarlo, el Reverendo se rodea de un exquisito grupo de amigos que han tenido a bien analizar cada una de las partes de una de las más recordadas e icónicas sagas cinematográficas que se recuerdan: Halloween. Inaugurada en el año 1978 por John Carpenter en la majestuosa La Noche de Halloween, quien ponderaría en el establishment del cine de terror de entonces las constantes a seguir en la explotación comercial del Slasher, la franquicia pasaría ipso facto a ser una de las más recordadas del subgénero fabricando uno de esos iconos anexos para siempre al reverso más tenebroso de la cultura popular, Michael Myers. A continuación, nueve plumas se confabulan para repasar y analizar cada una de esas películas que han llevado a Myers a ser historia viva del celuloide. Enjoy, amigos:
Express Reviews: «The Final Girls», «Deathgasm», «Cuentos de Halloween», «Maggie»
The Final Girls (íd, Todd Strauss-Schulson, 2015)
Catapultada como una de las cintas más aclamadas en la pasada edición del festival de Sitges, The Final Girls se desarrolla bajo unas claras querencias reivindicadoras hacia uno de los (sub)géneros más adorados y explotados del fantástico como es el slasher. Strauss-Schulson pretende un homenaje, exageradamente auto-confeso aunque a la vez honesto en sus propósitos, en un juego metalingüístico en el que sus protagonistas acabarán siendo los principales partícipes de una ficción que aclimata en una pretendida y confesa exageración las constantes del mencionado (sub)género; esta maniobra retrotrae al espectador al instante a artificios creativos mucho más interesantes como Demons de Lamberto Bava o Angustia de Bigas Luna, aunque aquí la pirueta narrativa se acaba ahogando en las cansinas y gratuitas ganas de provocar el chiste, olvidándose de procrear un homenaje consecuente con el propio slasher y que acabará, de manera lamentable, en un batiburrillo de gags insulsos y olvidables. El rescate de los más manidos tópicos del slasher serán fruto de un conjunto de secuencias que explotan las bromas sin el cinismo y la mordacidad necesarios, cayendo en un tono cómico excesivamente superior a su empaque fantastique.
Dossier Nasty: «Caníbal Feroz» (Umberto Lenzi, 1981)
Umberto Lenzi, cineasta todotorreno que se adaptaría a la perfección en la industria de géneros europea de los años 60 y 70, comprendió una artesana carrera en todo tipo de vertientes. Desde el western al giallo, pasando por el poliziesco y llegando al terror, en 1981 labraría un díptico dentro del cine de explotación que centraría su temática en un elemento de candente actualidad por aquel entonces, la antropofagia; esta se popularizaría como causa del enorme y polémico éxito de Ruggero Deodato con Holocausto Caníbal (1980), el metraje encontrado más escandalizador de la historia del cine que hizo creer a multitud de espectadores que las tropelías que una tribu de caníbales del Amazonas hacían sobre un grupo de reporteros era real. Lenzi dirige en 1980 ¡Comidos Vivos! y un año después esta Caníbal Feroz, en un claro intento de seguir el rebufo del enorme éxito comercial del film de Deodato aunque es cierto que el gran Umberto ya había tocado el género mucho antes con El país del sexo salvaje, de 1972. Si bien esta última está considerada como una de las más primerizas muestras del «canibalismo italiano», sería Deodato con Mundo caníbal, mundo salvaje (1977) y sobretodo Holocausto Caníbal el que daría su pistoletazo de salida a nivel comercial. De hecho, existe una trifulca entre Lenzi y Deodato que nace a partir del momento en el que el director de Holocausto Caníbal critica duramente a Caníbal Feroz tildándola como un pobre exploit de su película. Además, en el Comidos Vivos de Lenzi se utilizan varios planos de la exótica actriz Me Me Lai extraídos de Mundo caníbal, mundo salvaje de Deodato (la intérprete aparece en ambas películas) algo que a este no le agradaría nada.
Triple Feature: «Las Sádicas» + «Viciosas al desnudo» + «Knock Knock»
El reciente lanzamiento de Knock Knock de Eli Roth ha planteado que se recupere del olvido un film tan atado formal y estéticamente a su época y a la vez tan desconocido en nuestro tiempo como Las Sádicas, dirigido en 1977 por Peter S. Traynor. La película planteaba una premisa tan básica como es la home invasion, consentida y aparentemente inofensiva en primer término, perpretada por dos jovencitas de aspecto inocente y virginal interpretadas por Sondra Locke y Colleen Camp, quienes conquistan a un padre de familia modélico dramatizado por un Seymour Cassell al que acabarán haciéndole sufrir hasta el extremo en el propio domicilio familiar, símbolo este de una ejemplar y envidiada existencia que se ve agitada desde los más hondos cimientos morales del sufrido protagonista. Conviene aprovechar la confesa revisión perpetrada por Eli Roth para recuperar el film original, además de rescatar de los olvidos la copia descarada parida en 1980 por el incombustible Manuel Esteba dentro de la por entonces incipiente cinematografía hispana del destape, Viciosas al desnudo. El film de Roth, de reciente proyección en el festival de Sitges y ya visionado por servidor, también será objeto de análisis en un intento de comparar las tres visiones de una premisa argumental básica pero que parece dar de sí unas ramificaciones identificativas que cada realizador intenta hacer propias.
Dossier Nasty: «Campo de concentración nº 7» (Lee Frost, 1969)
Uno de los clásicos de culto incluidos en la la lista de las «Video Nasties» es Campo de concentración nº7. Y es que, a pesar de ser un título no muy conocido, dejando a un lado su calidad, la película fomentaría y hasta en cierto punto inauguraría dos de las vertientes más conocidas del cine de explotación: las women in prison films (WiP films a partir de ahora) y la nazisploitation. Aunque la segunda pueda considerarse una variante consecuente de la primera, ambos subgéneros disponen de suficientes títulos representativos como para separarlos como corrientes. Las WiP films son ese subgénero del cine de explotación en el que una o varias mujeres inocentes son enviadas a instalaciones penitenciarias habitualmente de manera injusta, para sufrir los abusos y vejaciones de un grupo de personas con rango (casi siempre soldados o incluso miembros de una rama de tráfico de prostitutas) obligándolas a realizar trabajos forzados o actividades sexuales. Sigue leyendo
La Visita (M. Night Shyamalan, 2015)
El retorno del M. Night Shyamalan al cine de terror era bastante esperado tras varios fracasos que hicieron olvidar la gran factura de películas pasadas. La Visita prometía ser la vuelta por antiguos fueros, la mirada atrás a aquellos tiempos de sensaciones inquietantes y perturbadoras bajo un calado estético opresor y hasta cierto punto refinado. M. Night Shyamalan parte en La Visita de una idea suya y para procesarla se ha unido a Jason Blum, cuya Blumhouse Productions domina gran parte de la producción de terror de bajo presupuesto con ampulosos resultados en taquilla. Sigue leyendo
Dossier Lovecraft: «Los Sueños de la Casa de la Bruja»
«Los sueños estaban más allá del límite de la cordura, y Gilman pensaba que eran resultado conjunto de sus estudios de matemáticas y de sus lecturas sobre leyendas populares. Había estado pensando demasiado en las vagas regiones que, según sus fórmulas, tenían que existir más allá de las tres dimensiones conocidas, y en la posibilidad de que la vieja Keziah Mason, guiada por alguna influencia imposible de conjeturar, hubiera encontrado la puerta de acceso a aquellas regiones.«
Walter Gilman es uno de los más aventajados estudiantes de matemáticas de la Universidad de Miskatonic, además de ferviente seguidor del folklore oculto e inquietante de los mitos contra-culturales de la ciudad de Arkham. Por ello, y con el fin de avanzar en sus estudios matemáticos en un extraño y misterioso ambiente, alquila una vieja habitación de una casa donde la leyenda dice que habitó Keziah Mason, una bruja que escapó de los tribunales de Salem en unas circunstancias muy extrañas. Sigue leyendo











