Chicks with Guns: “L.E.T.H.A.L. Ladies: Return to Savage Beach” (Andy Sidaris, 1998)

póster

Última entrega de la franquicia L.E.T.H.A.L. y por ende de la obra de Andy Sidaris, que ofrecía su película final en 1998 con L.E.T.H.A.L. Ladies: Return to Savage Beach, continuación directa de Day of the Warrior y en la que continúa con los nuevos personajes incluidos en este desenlace del universo creado por el director. En esta ocasión, la agencia protagonista de las aventuras de Sidaris lanza un satélite de detención de delitos en el espacio, mientras una de sus agentes, Ava, observa su evolución en su estación de radio. Pero volverán los problemas cuando una espía enemiga se infiltre en las oficinas de la agencia y robe un disquete que contiene  todo tipo de detalles sobre la localización de un anhelado tesoro. El centro de operaciones será de nuevo Savage Beach, donde L.E.T.H.A.L. contará ahora con la inestimable ayuda del villano de la anterior entrega: Warrior.

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Willow Black, Cobra y Tiger formarán la triada de espías que en esta ocasión tratarán de poner freno a los mercenarios que defienden las intenciones de su nuevo villano, Rodrigo Martínez, donde Sidaris repite sus características habituales en el mismo tono que la película predecesora, marcando ya una etapa de decadencia y donde los valores de producción ya se perciben como amoldados a los cánones del direct to video de los años 90. Sidaris afronta esta película, quizá  sabiendo que era su último film, como un ejercicio de nostalgia, ya que combina las habituales localizaciones rurales vistas tanto en Day of the Warrior como en los films dirigidos por su hijo Drew con una vuelta a los terrenos que dieron luz a sus mejores años; Hawai, y más concretamente Moloka’i, vuelve a dar luminiscencia solar a las aventuras de L.E.T.H.A.L. con la vuelta incluso de alguno de los personajes de aquellos años, como la sexy dj-sexóloga Ava nuevamente bajo el explosivo cuerpo de Ava Cadell. Por  lo demás, un nuevo festival de acción para mayor gloria de Julie Strain, Julie K. Smith y Shae Marks, repitiendo sus roles y cumpliendo las expectativas en cuanto al lucimiento de sus curvas. A este respecto se les une una mujer, que como no podía ser menos, venía de posar para la revista Playboy como la Playmate del mes de septiembre de 1993: Carrie Westcott en el papel de Sofia, mercenaria del lado del villano.

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Si bien Sidaris insufla un sentido para la auto-parodia ya bastante más evidente y sin la frescura de sus previos trabajos, la conjunción entre el actioner clásico y el erotismo funciona bajo la hilaridad propia del autor, ciñéndose en el intento de respetar su peculiar y dinámico estilo para la acción (todos sus clichés volverán a estar presentes) y otorgando a su trío de protagonistas el aura de heroínas absolutamente badass. Julie Strain vuelve a brillar en su papel de espía guerrillera de aspecto tan bello como tosco en su ferocidad física, Julie K Smith y Shae Marks repiten su condición de mujeres para la acción aunque sin llegar al carisma de las ya añoradas Dona Speir, Roberta Vasquez o Hope Marie Carlton. Una trama que nuevamente no importa, con un twist en la propia franquicia como el concerniente al villano Warrior ahora situado en el lado de los buenos, y que vuelve a ser la excusa para instaurar los set pieces habituales, direccionados a la espectacularidad. No destacando respecto a otras obras en nada, y ya bajo una estética de vídeo que hace perder al universo Sidaris ese enfoque cinematográfico de exploit de las grandes producciones que se tenía antaño, sí que guarda una conclusión que sirve para lucimiento del actor Rodrigo Obregón, el más recurrente rostro de Sidaris, quien aquí tiene su momento de redención en un speech no ajeno a la sorpresa; momento en el que, por cierto, Sidaris usurpa con todo descaro uno de los hits escénicos de Misión Imposible (1996) de Brian de Palma.

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Rodada en  Louisana, Dallas, Los Angeles y Hawai, en su reparto se vuelve a contar con Cristian Letelier como J. Tyler Ward, aunque el personaje de Doc Austin está interpretado en esta ocasión por Paul Logan en sustitución de Kevin Light. Logan ha sido, dentro de un ámbito  bastante underground, uno de los actores con más proyección de esta última etapa de Sidaris, apareciendo en todo tipo de subproductos como MegaPiraña (2010) y derivados similares; también vuelven el wrestler Marcus Bagwell como Warrior o Gerald Okamura como Fu. Estrenada directamente el mercado de vídeo en todo el mundo, la última película de Andy Sidaris ha tenido un cierto aumento de visibilidad con las ediciones en formato dvd que sus películas han sufrido desde la inmersión del formato digital.

Saludos desde el Gabinete, camaradas.

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