“Branded to Kill” (Seijun Suzuki, 1967)

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Publicada originalmente en Cine Maldito

La visión discordante con la que el prestigioso Seijun Suzuki focalizó el cine de yakuza quedó de sobra demostrada en la que es por méritos propios una de sus películas más alabadas y recordadas, Branded to kill. Le añade mérito el hecho de procrear su curiosa narrativa usurpando para sí las estéticas propias del noir, los códigos anexos del crimen organizado en la ficción, así como la sofisticada tonalidad que de ello se tiene en oriente. Su trama no podría ser más usual en el género; se cuenta la historia del considerado asesino a sueldo número 3 de un curioso ranking sangriento de la yakuza, Hanada, quien en una perpetua búsqueda por su último trabajo (que le llevará a más de un conflicto con su esposa) acabará siguiendo las órdenes de una misteriosa mujer que le facilitará una difícil misión que se ve en la obligación de cumplir. Es entonces cuando este asesino aficionado al arroz se sumirá en una extravagante experiencia que le rodeará de mariposas y una continua idolatría por el olor del arroz hirviendo.  Sigue leyendo

Double Feature: “La mansión de los horrores” + “Los 13 Fantasmas”

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Le llamaban “El Rey del Gimmick”. William Castle no es solo uno de los nombres siempre ligados al ímpetu más clásico del horror por su constructiva carrera dentro del género en las décadas de los 50 y 60 mayormente, sino que además se erigió como un pionero en eso de llevar más allá la experiencia de sentir el horror. Su oficio de cineasta trascendía la de la mera realización, ya que concibió su factura hacia el terror como un espectáculo para todo aquel que visitaba la sala de cine; creó los denominados gimmicks, una serie de trucos realizados desde el mismo teatro de proyección que solicitaban la participación emotiva del espectador. Esta meritoria y simpática iniciativa, que permitía ampliar la experiencia del visionado, se conjugó con la habitual factura clásica e ingenua de este realizador clasicista e innovador al mismo tiempo, que dejó tras de sí una impepinable labor en el género. Quedémonos hoy en esta Double Feature con dos de sus más imperecederos clásicos, ambos frutos de remakes posteriores.  Sigue leyendo

“Smash Cut” (Lee Gordon Demarbre, 2009)

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Que a modo de prólogo aparezca en pantalla el recientemente fallecido Herschell Gordon Lewis, el llamado “Padrino del gore” que cambió para siempre la visceralidad del cine de géneros en aquellos locos años 60, no es ninguna casualidad y ni mucho menos podría atribuirse al cameo gratuito. Y es que Lee Gordon Demarbre (y sí, el “Gordon” es un confeso guiño) realiza este Smash Cut como un homenaje al particular sentido del terror de Lewis, con esa promulgadora concepción del gore como elemento irónico y ampliamente expositivo, donde se creó toda una escuela posterior de influencias en esos estamentos. La historia con la que Demarbre construye su trama se basa en el mundo del cine, con un director de culto llamado Able Whitman (interpretado por David Hess, nada más y nada menos, no es necesaria presentación) que se encuentra tan asqueado por la pobre recepción de los efectos especiales de sus películas que para su siguiente proyecto decide utilizar cuerpos humanos reales. Una periodista llamada April Carson decide investigar los extraños acontecimientos que parecen rodear la siguiente película de Whitman, en el que vemos una clara dramatización del ímpetu, en un cariz más decadente, de lo que significó Herschell Gordon Lewis para el cine grindhouse de los años 60/70.  Sigue leyendo

“El crepúsculo de Summer” (Lee Demarbre, 2009)

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La premisa de la aquí llamada El crepúsculo de Summer (Summer’s Blood en el original) es tan perturbadora que bien podría hacer inspirar en el espectador más retorcido una historia asentada en ciertos estigmas de la sociedad (contra)cultural. La trama se centra en una chica llamada Summer (Ashley Green, parece ser que conocida por la saga Crepúsculo, bravo por el traductor del título) que busca a su supuesto padre, y que tras un fortuito encuentro con un joven apuesto y una serie de vicisitudes, acabará en una casa donde el  galán tiene secuestrada a una bella damisela. Todo envuelto en un embrollo de familia disfuncional y con aparente sorpresa en un pseudo twist intermedio, el entramado se complicará hasta la vuelta de un patriarca familiar interpretado por Stephen McHattie, ese que algunos conocemos con el Lance Herikssen de clase baja, pero cuya enigmática fisonomía con turbia interpretación incluida hace que este film realce el vuelo en su tercio final.  Sigue leyendo

“Jesucristo Cazador de Vampiros” (Lee Gordon Demarbre, 2001)

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Tras el esperanzador y fascinante título de Jesucristo Cazador de Vampiros se esconde una película de Serie B que se compromete con dicha etiqueta fílmica hasta los extremos. Y más aún cuando el cine de bajo presupuesto parece auto envolverse de unas narrativas más propias de un “auterismo” desmesurado que, igualmente respetables, parecen alejarse de los cánones más desprejuiciado del cine modesto, que en muchas ocasiones utilizan su ya preconcebida marginalidad para ofrecer piezas fílmicas más subversivas provocadoras y viscerales. Lee Gordon Demarbre, perfecto conocedor de la cinematografía de subgéneros más underground, parece tener bien claro esto, y lo demuestra con una premisa locura, bizarra, provocativa e ilusionante: tenemos a Jesucristo en su segunda venida a la Tierra, que antes de prodigar sus pensamientos se enfrenta ante una serie de impedimentos con los que ha de lidiar en todo tipo de acciones; luchará contra una horda de vampiros que atemorizan a la población, algo que obligará a nuestro héroe a solicitar la ayuda del luchador enmascarado más popular de la contracultura: El Santo.  Sigue leyendo

Express Reviews: “Beyond The Gates”, “Fender Bender”, “La autopsia de Jane Doe”,”The Windmill Massacre”

Beyond The Gates (íd, Jackson Stewart, 2016)

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Como otro de esos proyectos que parecen iluminar el actual fantástico de continuas ínfulas a cinematografías de décadas antecedentes, el debutante Jackson Stewart pronto se postula en hacer un extraño pero fascinante conglomerado entre la estética ochentera lumínica/sonora y un ambiente del imaginario retro metiendo de lleno en la trama un añejo videoclub de barrio y los juegos interactivos de temática terrorífica. Dos hermanos se encuentran en el negocio familiar de su fallecido progenitor y en él descubren un misterioso juego que viene presentado por una maestra de ceremonias que hace a los protagonistas una serie de indicaciones que acabarán en siniestros acontecimientos.  Sigue leyendo

“Cromwell, el rey de los bárbaros” (Albert Pyun, 1982)

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Publicada originalmente en Cine Maldito

A principios de los 80, la espada y brujería, género de referencia de la literatura pulp y el cómic underground, sufrió en la gran pantalla un agradecido e inesperado resurgimiento. Dentro de aquella ola, quizá originada por el estreno de Conan el Bárbaro en 1982, también destaca entre la memoria del aficionado un curioso émulo del film de John Millius  (probablemente no premeditado, ya que ambas películas son del mismo año) llamado por nuestros lares Cromwell, el rey de los bárbaros, libre traducción del original y más perspicaz The Sword and the Sorcerer. Este estará dirigido por Albert Pyun, ese  hawaiano afincado en Estados Unidos que hizo de la Serie B norteamericana un filón de oficio y devota artesanía, surcando todo tipo de géneros en una dilatada carrera casi siempre avocada a la distribución minoritaria y a los bajos presupuestos, coqueteando incluso con la Cannon de Golan-Globus y la Full Moon de Charles Band, nada más y nada menos. Cromwell, el rey de los bárbaros sería su ópera prima, que nos sitúa ante el malvado caballero Cromwell (dramatizado por el icónico e inolvidable Richard Lynch) que acompañado de la leyenda de un brujo malvado presentará batalla de conquista ante una tierra indefensa; un anónimo héroe, Talon (el olvidado Lee Horsley, rescatado recientemente por Quentin Tarantino), intentará que el malvado Cromwell no lleve a cabo sus planes entre los que se encuentran también el secuestro de  una joven damisela.  Sigue leyendo

“La novia del Diablo” (Terence Fisher, 1968)

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Publicada originalmente en Cine Maldito

El satanismo ha sido, desde los primeros años de la historia del cine, una de las temáticas más recurridas y necesarias dentro del cine de terror. Häxan (1922) de Benjamin Christensen sería en el año 1922 una de las primeras aportaciones que se conocen del llamado cine satánico, aquel que alberga en sus contenidos todo lo concerniente a las misas negras, brujería o al ocultismo en términos generales, siempre con la figura del Diablo o Anticristo como inminente amenaza. El subgénero eclosionaría al heredar el séptimo arte una realidad social que comenzó a tratarse de forma mediática y sin tapujos durante la década de los 60, ante la proliferación de un gran número de sectas satánicas cuyos extraños rituales y creencias pasaron a formar parte de un importante porcentaje de la opinión pública. El tema no pasaría desapercibido para el cine de género que encontraría en estos hechos un nuevo filón que comenzaría principalmente con La Semilla del Diablo de Roman Polanski y alcanzaría un dulce cénit con la archiconocida El Exorcista de William Friedkin, la máxima expresión en cuanto a calado se refiere de la figura del Diablo en el cine.  Sigue leyendo