Se había creado mucha expectación con el último trabajo de David Fincher. Esta tenía una clara extra motivación al encontrarse el director con su género predilecto, aquel que le lanzó a la fama de cabeza con Seven (1995) conformando el enclave narrativo donde ha sabido sacar mucho mejor su potencial, no desdeñando sus otros importantes trabajos para todos sabidos. La trama, aunque dentro de unos elementos quizá demasiado recurridos, se antoja muy interesante: una pareja está a punto de cumplir su quinto aniversario de boda y la mujer desaparece súbitamente de su casa dentro de un escenario que podría dar que pensar hacia a una desaparición en contra de su voluntad. El marido, interpretado por un Ben Affleck quien ya ha circulado con temática similar en su debut como director en Adiós pequeña, adiós (2007), asume rápidamente el protagonismo de una trama que permitirá a Fincher desarrollar unos inquietantes juegos con su peculiar forma de ver, sentir y vestir el género. Gillian Flynn guioniza su propia novela, logrando un libreto sólido y con sus aristas bien cimentadas, dando carta abierta al director a una manipulación interesantísima. Sigue leyendo
Autor: Reverendo Wilson
Double Feature: «Contacto Sangriento» + «Mortal Kombat»
Iniciamos una nueva sección en la que aglutinar algunas de esas dobles sesiones que el Reverendo lleve a cabo. La «Double Feature» fue uno de los más recurridos métodos de proyección en los antiguos cines de barrio y grindhouse donde se exhibían dos films (algunas veces un mayor número, en sesión continúa, constituyendo auténticos maratones cinéfagos) que habitualmente tenían en común varios nexos de unión, sobretodo en temática. Eso será lo que se tendrá en especial cuenta para la sección, films con algunas similitudes argumentales (o connotaciones comunes para el que esto escribe) que aumenten el encanto de su visionado, siempre con cintas afines al espíritu del Gabinete. Para debutar, dos películas de hostias que tienen en el combate clandestino su punto en común. «Contacto Sangriento» (Bloodsport, Newt Arnold, 1988) y «Mortal Kombat» (íd, Paul W.S. Anderson, 1995) proclaman la celebración de sendas competiciones arraigadas en las ensaladas de tortas. Aunque este concepto, que añade clandestinidad y suciedad a las peleas, sea algo existente desde ya tiempos remotos, uno lo encuentra muy ligado al mítico «Street Fighter«, popular videojuego que se basaba en una enorme competición mundial con luchadores de variopintas nacionalidades, todos ellos con especiales habilidades. En el libro editado por Applehead Team Creaciones sobre la Cannon se citan algunas referencias que parecen indicar que «Contacto Sangriento» tiene bastantes similitudes con el primer «Street Fighter» (donde aparecía en el año 1987 la premisa de competición mundial de luchadores), por lo que a servidor le pareció muy apropiado hacer una doble sesión con un revisionado de aquella, uno de los primeros films de Jean-Claude Van Damme como protagonista, con «Mortal Kombat», la adaptación del videojuego homónimo perpetrado por el insigne Paul W.S. Anderson. El juego, muy popular en esa época en la que se instauró una moda por las hostias a mansalva en videoconsolas y ordenadores, marcaría cierta escuela tanto en el mundo del gaming como en otros medios. Hagamos pues, un repaso a ambas películas, que de manera trivial parecen tener bastantes similitudes a pesar de su separación en el tiempo.
«Contacto Sangriento» (Bloddsport, Newt Arnold, 1988)
Comenzamos con este film proveniente de la incombustible producción de la Cannon en una de las primeras películas de Jean-Claude Van Damme como protagonista absoluto. Es además su primera película para Golan-Globus con cierta relevancia, ya que había participado de manera secundaria en otras producciones de la compañía (a modo prácticamente de sendos cameos) en «Breakdance» (Breakin´, Joel Silberg, 1984) y «Desparecido en Combate» (Missing In Action, Joseph Zito, 1984). Poco después llegaría «Cyborg» (íd, Albert Pyun, 1989), su film estrella para los primos israelíes. «Contacto Sangriento» centra su historia en el kumite, un campeonato de lucha clandestina que se celebra en Hong Kong cada cinco años y pretende aglutinar a los luchadores más importantes del planeta (claras reminiscencias posteriores al previamente citado «Street Fighter»). Además, el guión escrito entre otros por Sheldon Lettich (futuro colaborador del actor belga dirigiendo para él algunos de sus vehículos de lucimiento) se basa en la historia real de Frank Dux, luchador que compitió realmente en el mencionado torneo sin reglas convirtiéndose además en el primer hombre occidental en ganar el asiático torneo. Ojo a las declaraciones de Dux acerca de ello, extraídas sin escrúpulos de la Wikipedia: «Mi participación en este torneo fue parte de un plan, iniciado en 1975, para infiltrarme en las organizaciones criminales que organizan las luchas. La idea original era participar en el torneo del Kumite y hacer algunos contactos. Inicialmente se supone que perdería, pero finalmente me convertí en uno de los mejores luchadores del Kumite que nunca había participado en el evento.»
La trama de «Contacto Sangriento» propone la dramatización de uno de los torneos del kumite, dentro de los patrones del cine de acción que ya se habían desencadenado en aquel 1988 gracias en parte al empeño de la Cannon, aunque sería injusto dejar a un lado otros productos ajenos a Golan-Globus que también instauraron años atrás los cánones por los que la década es hoy en día añorada. Cierto es que la popularidad e imparable producción de Cannon tuvo gran culpa de esta corriente del actioner que pretendía un extremismo escénico y argumental de las propuestas (siempre al servicio de la estrella de turno, aquí a un Jean-Claude Van Damme en plena ebullición de popularidad), un sentido de la violencia ajeno al convencionalismo y una desvergüenza absoluta hacia las formas. En los 80, el cine de acción, que venía de los 70 donde se promulgaba un estilismo hacia el urbanismo (las mejores cintas de la década aprovechaban con mucha soltura la arquitectura de las ciudades) y la aridez (la acción muchas veces se envolvía en thriller secos de estilistas recursos visuales), abogó por un extremismo muy recordado y ubicado como no podía ser de otra forma en un producto como «Contacto Sangriento». No ocultando su condición de vehículo de lucimiento para Van Damme, la trama presenta su argumento como una sucesión de los mejores combates del campeonato, dando especial importancia a la realización y coreografía de las peleas; estas, que pueden presumir de ser dirigidas con un estilo que permite distinguir perfectamente lo que está ocurriendo sobre el ring, ocupan la mayor parte del interés de la propuesta. En ellas encontramos a prototípicos personajes que nos son presentando a medida que avanza la trama haciendo hincapié a unos exagerados arquetipos que componen su personalidad escénica, algo en lo que se apoyaron propuestas similares para definir a sus protagonistas, volviendo a la posible relación de la película de Arnold con «Street Fighter» y toda la amalgama de productos similares que salieron tras de ella.
El resto de «Contacto Sangriento» brilla ciertamente por componer elementos de relleno, dentro de lo enclenque de su entramado argumental que hace de la historia algo simple y realmente llano, además de una sub-trama romántica que no aporta absolutamente nada y que parece más bien a responder a las necesidades narrativas de incluir un personaje femenino que no era para nada necesario. Pero esto, que en cualquier película de arte y ensayo podría suponer un error fatal, no debería tomarse como algo negativo en un género como este y dentro del desarrollo del cine de acción de aquella época. Para suplir esta carencia la película se arma con esos elementos con los que encandilar al público de entonces (y también al de ahora, que vive una época de añoranza hacia estos productos) como es el exagerado carisma de sus personajes: Van Damme a parte, quien aporta el carácter protagonista-heróico de la cinta cumplidor en lo físico (la sapiencia de Juan Claudio a la hora de aplicar el noble arte de repartir hostias está muy bien aprovechada) y raquítico en lo interpretativo (aunque como decíamos antes, no eran necesarios esfuerzos mayores en ello), encontramos al gigantón Donald Gibb como Ray Jackson, uno de los luchadores más característicos del campeonato y que se convertirá en uno de los iconos de la película y de paso en el mejor compañero de Dux; Bolo Yeung, quien tiene el honor de presumir de haber compartido reparto con Bruce Lee en «Operación Dragón» (Enter The Dragon, Robert Clouse, 1973) es Chong Li, el rival a batir, antagonista principal y otro de los más inolvidables rostros de la película y las artes marciales norteamericanas de los 80. También aparecen por ahí Forest Whitaker en un papel secundario (uno de los detectives que investigan todo el entramado) y Leah Ayres como la intrascendente presencia femenina, que servidor siempre asociará a su protagonismo en «The Burning» (íd, Tony Maylam, 1973), uno de los slashers más adorados por el Reverendo.
En definitiva, «Contacto Sangriento» es una película previsible y muy mecánica, repetitiva en sus esquemas para/con el modelo de actioner instaurado en aquel momento por la Cannon pero con todos los puntos remarcables y personales de ello, incluyendo el derroche de estilismo estético del cine de acción de la época (volvemos a incidir en su falta de pretensiones «convencionalistas» hacia la violencia y una exageración visual más bien propia del cómic) y el derroche de carisma y sentido del entretenimiento tan positivo e ingenuo. El film es hoy en día uno de los más reivindicados del primer acto de la carrera de Van Damme (antes de meterse de lleno en las majors a principios de los 90), responde bien a las pretensiones exigidas y dio origen a una serie de secuelas que a día de hoy aún no he podido ver.
«Mortal Kombat» (íd, Paul W.S. Anderson, 1995)
El amigo Paul W.S. Anderson comenzó su carrera en su Inglaterra natal allá en el año 1994 con «Shopping: de tiendas» (Shopping, 1994) un thriller de acción que a pesar de sus defectos escondía algunos aciertos en los aspectos más espectaculares de su realización. Y en efecto, Anderson se convertiría con los años (daría el salto a Hollywood tan solo un año después con la película que nos ocupa) en un especialista del cine de acción con una película de culto («Horizonte Final» [Event Horizon, 1997]) y una retahíla de producciones con una gran disparidad de opiniones para la crítica y una especialización en las adaptaciones de videojuegos, crossovers, o remakes. En su filmografía figura alguna que otra pieza salvable como la previamente mencionada «Horizonte Final» (un sci-fi de impresionante tensión), «Soldier» (íd, 1998) o «La Carrera de la Muerte» (Death Race, 2008) (remake de «La Carrera de la Muerte del año 2000″[Death Race 2000, Paul Bartel, 1975]), y cosas tan discutibles como esta «Mortal Kombat», «Resident Evil» (íd, 2002) o su ambiciosa «Alien Vs. Predator» (AVP: Alien Vs. Predator, 2004). Con un ego como un caballo y con la siempre utilizada excusa de «me han cortado mi montaje, esto no es mi versión» cuando una película suya fracasa en taquilla y/o crítica, Paul W.S. Anderson se ha afianzado entre el fandom como un director chusco en las formas pero con ciertas maneras en el trabajo con la acción. Porque la espectacularidad de la imagen es para él su principal objetivo, dejando a un lado cualquier otro elemento cinematográfico. ¿La consigue?. En contadas ocasiones.
En 1995 llega «Mortal Kombat», adaptación del famoso videojuego que planteaba, como «Street Fighter», un combate global (aquí jugando con elementos mucho más fantásticos) entre los más variopintos personajes. La película, al igual que ocurrió entre ambos videojuegos, venían hecha completamente a rebufo de la moda del principio de los 90 de adaptar videojuegos, con «Street Fighter, la última batalla» (Street Figther, Steve E. de Souza 1994) a la cabeza . Para más inri, Jean-Claude Van Damme rechaza participar en la película de Anderson a favor de la adaptación del juego de Capcom, un producto hecho más a su servicio. En «Mortal Kombat» interpretaría a Johnny Cage, uno de los personajes del juego que es a partes iguales estrella del cine y experto luchador. La trama de la película viene heredada del videojuego planteando un torneo en una especie de dimensión paralela donde Shang Tshung, un malvado ser interpretado por el gran Cary-Hiroyuki Tagawa (tan habitual en las producciones 90´s donde se requiriese a un asiático con cara perpetua de malignidad y mala hostia), ejerce de anfitrión del torneo llamado Mortal Kombat. Si su banda de descerebrados bastardos llamados «Outlaws» consiguen vencer, acabarán dominando la tierra, algo que por supuesto habría que evitar. Tshung cita al combate a los «mejores luchadores de la tierra» compuestos por el citado Johnny Cage (Linden Ashby), Liu Kang ( un poderoso guerrero oriental interpretado por el habitual del cine de artes marciales occidental Robin Shou, experto stunt man), o Sonya Blade (Bridgette Wilson), una policía que reparte estopa cosa fina, o al menos eso nos quieren hacer creer. Ellos serán los encargados de salvar al mundo, con la supervisión de un extraño, caricaturesco e imcomprensible personaje llamado Lord Rayden con el físico de Christopher Lambert.
«Mortal Kombat» es una oda a la hilaridad, empezando por su machacona música techno muy popular en su época pero que ahora se hace imcoprensible su asociación a una película de mediana seriedad. Auque su guión roce lo esquemático de principio a fin y su desarrollo y evolución cabalguen por todos y cada uno de los estereotipos más sobados del cine de acción, cierto es que Anderson optó por lograr cierta fidelidad hacia la historia del videojuego y sus personajes. Teniendo en cuenta la dificultad que tiene para sí adaptar al cine una trama que se basa principalmente en combates cuerpo a cuerpo, el film opta por unir estos con una historia que respete mínimamente una coherencia argumental. Aún así, las posibilidades de esto siguen sin explorarse (la saga de videojuegos»Street Fighter», por ejemplo, tiene un trasfondo hacia la acción y unos personajes muy ricos que esperan aún la adaptación definitiva) y Anderson aquí lleva la película por aquello que más le interesa: la acción oligofrénica y desenfrenada, aquí más cercana a la parodia. Su tono acerca a la película más al cachondeo y al despiporre que al trasfondo serio; si esto es premeditado o no, habría que preguntárselo a Anderson, pero viendo el tono de su posterior carrera la respuesta parece clara y no juega muy a su favor. Aún así, hay un conjunto de elementos que hacen que «Mortal Kombat» sea vista hoy en día con mucha ingenuidad: la habitual sobreactuación de Cary-Hiroyuki Tagawa, el sinsentido de las apariciones de Lambert (que empezaron aquí a germinar su leyenda de actor-caspa), los efectos especiales que hoy en día parecen venidos de un Spectrum y el halo de exageración extrema que rodea a la película acaban por llenarla de encanto. Como adaptación de videojuego de los primeros 90´s, no podían faltar los agujeros de guión inexplicables (¿Qué pinta aquí el hermano de Liu Kang?), un animatrónico de acojonante sensación (de inquietante presencia sólo comparable al Blanka re-pintado y con peluca del film de Steve E. de Souza) y los one-liners de ineptitud de campeonato. Sí, «Mortal Kombat» puede ser vista a día de hoy como algo denigrante, pero con el encanto de la desmesura fílmica. Y de eso, los 80´s y 90´s estaban bien servidos.
A continuación, se adjunta el programa número 3 del fantástico podcast «Ninja Vs. Commando«, el mejor reducto virtual dedicado al cine de acción y artes marciales donde se habla largo y tendido de «Mortal Kombat» y su universo:
Saludos desde el Gabinete, compañeros.
Noticias de «Rob Zombie. Las Siniestras Armonías de la Sordidez»
A falta de justo una semana de que llegue el 10 de Octubre, fecha oficial de lanzamiento en librerías de la publicación, señalemos algunas novedades sobre la misma. Primeramente cabe decir que a través de Ultramundo ya se pueden hacer los pre-orders del libro que, recordemos, es el primer número de la colección literaria que lleva el mismo nombre que el website (y en el que como sabéis, el Reverendo colabora desde sus orígenes). Las ventajas de estas preventas, así como la forma de hacerlas efectivas, a continuación al pinchar en el siguiente enlace. Sigamos: la primera presentación oficial de «Rob Zombie. Las Siniestras Armonías de la Sordidez» (a falta de confirmar algunas más que se producirán a corto plazo) será este próximo domingo 5 de Octubre en el enclave del Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges, en la carpa FNAC (junto al Meliá, los habituales asistentes al festival sabrán localizarla), donde Tyrannosaurus Books presentará varias de sus novedades para el próximo otoño.
Seguiremos informando. Keep On Rockin´.
Los ritos sexuales del Diablo (José Ramón Larraz, 1982)
Su póster invita a pensar que nos encontramos ante una de las piezas claves de nuestro querido «Fantaterror». Además, estas esperanzas parecen confirmarse, aunque finalmente no será así, al ver el nombre de su director. Firma como tal un célebre autor como José Ramón Larraz, fallecido hace ahora más de un año dentro de una constante reivindicación de su figura artística (recordemos que Larraz, además de director, también fue historietista de cómic y fótografo de moda) fruto de un buen puñado de películas muy dignas de mención, encontrando muchas de ellas en sus primeros trabajos. Estos, en su mayoría de producción británica, dejaron ver a un autor con unas inquietudes visuales realmente embriagadoras (algo venido, posiblemente, del torrente visual imaginativo de quien llega del mundo de la viñeta) con piezas totalmente a reivindicar como «Whirlpool» (íd, 1970), «Síntomas» (Symptoms, 1974) o «Las Hijas de Drácula» (Vampyres, 1974), siendo está última la considerada obra tótem de su carrera (dentro de esa oleada de productos que se relamía en mezclar vampiras y lesbianismo, con Jess Franco o Jean Rollin a la cabeza) y de la que incluso se prepara en estos momentos un remake de autoría nacional.
En 1982 Larraz filma, justo después de labrar una cadena de productos de alto grado de erotismo en plena época del destape, uno de los títulos más conocidos de su carrera: «Los Ritos Sexuales Del Diablo«, prototípica historia de tintes satánicos donde se ofrece la confrontación de una protagonista débil e inocente contra una conspiración satanista proveniente de su alrededor. Sí, las influencias parecen claras. Lamentablemente, Larraz parece no tomarse en serio las posibilidades hacia el género que podría dar de sí su historia y lo encandila todo al despiporre sexual y al folleteo explícito con el que disfrutan sus protagonistas. Aún con ciertos toques visuales interesantes, la película navega en un mar de hilaridad y sinsentido. La crítica completa del Reverendo, para todos ustedes en Ultramundo dentro de su especial «Fantaterror Español» en el que tengo el placer de colaborar con asiduidad. Click aquí para acceder a ella. Enjoy.
Dossier Lovecraft: «La Novia de Re-Animator» (Brian Yuzna, 1989)
Continuamos con el Dossier Lovecraft referenciando de nuevo un artículo para Ultramundo. Se trata de La Novia de Re-Animator, la secuela oficial y oficiosa del Re-Animator de Stuart Gordon capitaneada en esta ocasión por Brian Yuzna, el principal impulsor creativo de aquella y quien aquí toma las riendas en solitario de esta segunda parte. Siguiendo una labor plenamente continuista y con una relación más estrecha con los relatos de Lovecraft sobre Herbert West (que ya hemos revisado aquí), el director filipino (quien tendrá en escasas semanas un estudio propio en el Gabinete) se rodea de un grupo de especialistas de efectos de maquillaje de excepción para añadir extremismo y sordidez a esta historia que usurpa la concepción del título y premisa argumental del clásico La Novia de Frankenstein. Sigue leyendo
Novedades de «Rob Zombie. Las Siniestras Armonías de la Sordidez»
Hace unos días se hizo oficial la publicación del primer monográfico dedicado, a nivel mundial, al grandísimo músico y cineasta Rob Zombie . Llevará por título «Rob Zombie. Las Siniestras Armonías de la Sordidez» y abarcará las múltiples facetas del autor, haciendo hincapié en su labor cinematográfica, la misma que le ha encumbrado como uno de los realizadores más icónicos y representativos del cine de terror actual.
Pero hay más novedades, que fueron adelantadas hace unos días. Este monográfico será el primer número de la «Colección Ultramundo«, el proyecto que nace de la unión de Tyrannosaurus Books y el blog Ultramundo (bajo la coordinación de Miguel Díaz González, fundador del website) con el que se pretende lanzar diversas publicaciones sobre autores que en la actualidad no gocen de estudio literario o que el existente no sea lo suficientemente exhaustivo. Rob Zombie será el primer cineasta a examen, y contará con un prologuista de excepción: Javier G. Romero, uno de los más importantes estudiosos del cine fantástico no sólo de nuestro país, sino de ámbito mundial, además de fundador de revistas y publicaciones tan importantes como el mítico «Quatermass» o el reciente «Cine-Bis». Además, el libro gozará de dos ilustraciones creadas por el popular dibujante asturiano Nacho Castro, realizadas expresamente para la publicación.
«Rob Zombie. Las Siniestras Armonías de la Sordidez» será presentado en el Festival Internacional de Cine Fantástico de Sitges el próximo 5 de Octubre a las 17:00 horas en la Carpa Fnac junto a otros interesantes proyectos que Tyrannosaurus Books tiene previsto lanzar este otoño. Tan sólo unos días después, el 8 de Octubre, será la fecha de venta oficial en las mejores librerías. 350 páginas al módico precio de 19,95 €.
Corrección: finalmente, será el 10 de Octubre cuando el libro se ponga a la venta en librerías.
«Rob Zombie. Las Siniestras Armonías de la Sordidez.»
El Desafío de Hércules (Luigi Cozzi, 1983)
Con el «Hércules» (íd, 2014) de Brett Ratner en cartelera, es una buena ocasión de repasar uno de los personajes mitológicos más recurridos en la historia del cine. Precisamente, nos encontramos en un año donde parece ser que el hercúleo ha gozado de cierto rescate con otras dos películas de reciente producción sobre él: la vapuleada «Hércules, el origen de la leyenda» (The Legend of Hercules, 2014) dirigida por el todoterreno Renny Harlin y apadrinada por la Millenium Films, y el «Hércules Reborn» (íd, Nick Lyon, 2014) de la Asylum con uno de sus habituales mockbuster. En esta ocasión, nos quedaremos con el análisis que el Reverendo ha hecho para Cine Maldito del primer Hércules producido en las correrías italianas de la Cannon, con el eterno discípulo «Argentoniano» Luigi Cozzi a la dirección y el protagonismo de Lou Ferrigno (sí, el delirante Hulk televisivo). También pululan por ahí las gratas «presencias» de Sybil Danning, el icono más cachondo de toda exploitation que ha existido nunca, entre otras féminas de muy buen ver, como en todo (pseudo)peplum que se tercie. Además, un plantel de secundarios típicos del cine de géneros italiano como William Berger, Gianni Garko, Bobby Rhodes o Franco Garofalo (el adorado Zantoro de «Apocalípsis Caníbal», mito inmortal del Gabinete). Lou Ferrigno aportando testosterona e inexpresividad a partes iguales, hostiándose contra robots y androides varios en un intento más de la Cannon de igualar las epopeyas épicas de los Star Wars, Indiana Jones o Supermanes de turno, pero con el derroche de encanto marca de la casa. Para leer la reseña, hacer click aquí. Enjoy.
MOTELx: Festival Internacional de Cine de Terror de Lisboa
El próximo 10 de septiembre la bella ciudad de Lisboa se convierte en la capital del cine de terror dando inicio a la octava edición de MOTELx. Este modesto y creciente certámen tiene como objetivo, desde su fundación en el año 2007, de mostrar la producción de género más representativa de la actualidad y homenajear a eminencias del fantástico. Personalmente, desconocía la existencia de este festival (quizá ensombrecido en su país por el celebérrimo Fantasporto) hasta que el año pasado, aprovechando unas vacaciones, pude asistir a su jornada de clausura pudiendo llegar a conocer a la leyenda que fue fruto de homenaje en la anterior edición, Tobe Hooper.
La presente edición se llevará a cabo entre los próximos 10 y 14 de Septiembre albergando cinco días repletos de proyecciones, retrospectivas, homenajes y encuentros con el público. El precioso Cinema de São Jorge de la icónica Avenida de la Liberdade de la capital portuguesa, será nuevamente la sede habitual del certamen, aunque las proyecciones y eventos también tendrán lugar en el Teatro Tivoli y el Palacio Foz. El grueso de la programación del festival comprenderá un catálogo de proyecciones en el que este año se encuentran nombres tan célebres dentro del género como Takashi Miike, Gareth Evans, Greg McClean, Lucky Mckee, la dupla francesa Maury/Bustillo, Alejandro Jodorowsky o la representación española con Nacho Vigalondo, que estrenará en fronteras portuguesas su «Open Windows«.
Ciñéndonos a lo más representativo del conjunto de proyecciones, destacan la recientemente estrenada en España «Casi Humanos» (Almost Human, 2013), el debut en la dirección de Joe Begos sobre el que se ha originado cierto culto, sobretodo por sus constantes guiños a la nostalgia de dos vertientes en la óptica de los añorados años 80: el slasher y el sci-fi. «All Cheerleaders Die» (íd, 2013) es la nueva película de Lucky Mckee, el mismo que hace años pegaría el pelotazo con «May» (íd, 2002) y quien co-dirige esta comedia de terror de bajo presupuesto junto a Chris Siverston. «Among The Living» (Aux yeux des vivants, 2014) es la última muestra de la pajera francesa de directores formada por Alexandre Bustillo y Julien Maury, de la que al menos servidor espera la cruel sensibilidad hacia el terror que han demostrado en sus anteriores trabajos. Promete «Starry Eyes» (íd, 2014), una de las apuestas por el terror norteamericano en la presente edición con un póster realmente perturbador, junto a la también estadounidense «Late Phases» (íd, 2013), debut en aquel país del hispano-argentino Adrían García Bogliano que presenta una historia bajo el icono de los hombres lobo y la siempre grata presencia de Tom Noonan. «La Danza de La Realidad» (íd, 2013) es el regreso del polifacético Alejandro Jodorowsky al mundo del cine, su primera película desde 1990, que será proyectada en la sección «Special Screenings» junto a «Gremlins» (íd, Joe Dante, 1984) y un episodio de la prestigiosa teleserie «True Blood» (id, 2008 – ) «Alleluia» (íd, 2014) es el último trabajo del belga Fabrice du Welz, con el protagonismo de la española Lola Dueñas. España también estará presentada por «Caníbal» (íd, 2013) de Manuel Martín Cuenca, los cortometrajes «Cólera» (íd, 2013) de Aritz Moreno y con la presencia de Luis Tosar, «Los Comediantes» (íd, 2013) de Miguel Azurmendi, «Timothy» (íd, 2013) de Marc Martínez o «Canis» (íd, 2013) de Marc Riba y Anna Solanas. Además, reiteremos que el citado Nacho Vigalondo estará presente con su «Open Windows» (íd, 2014) y habrá una retrospectiva a Álex de la Iglesia de la que hablaremos después.
También se proyectarán secuelas tremendamente esperadas por el fandom. «Wolf Creek 2» (íd, 2014) vuelve a la Australia más campestre donde repiten los dos elementos claves de la primera parte: el salvaje acercamiento por parte de Greg Mclean al terror rural y el protagonismo del grandísimo John Jarrat, sensacional actor australiano de prolífica carrera y que con la primera parte fue un gran re-descubrimiento para muchos. Tommy Wirkola vuelve a su Noruega natal tras su discutido periplo norteamericano con «Dead Snow 2: Red Vs. Dead«(Død Snø 2, 2014), esperadísima segunda parte de los zombies nazis que tan buena acogedida tuvo allá donde se estrenó, aunque para el Reverendo sea un film con una sobrevaloración acojonante. «V/H/S Viral» es la tercera parte de la saga iniciada con «V/H/S», aquella película episódica que reunía varios cortometrajes centrados en el «found footage» y rodados por nuevos y prometedores nombres del género como Ti West o Adam Wingard. En esta ocasión Nacho Vigalondo , Marcel Sarmiento, («Deadgirl» [íd, 2008]), Justin Benson («Resolution»[íd, 2012]) o Gregg Bishop (Dance of the Dead [íd, 2008]), entre otros, dirigen el cotarro. Dentro de la producción asiática proyectada en el certámen encontramos otra ansiada secuela, «The Raid 2: Berandal» (íd, 2014), que promete otro espectáculo de acción y artes marciales como el que pegó tan fuerte con la primera película bajo el estilismo de Gareth Evans. «Over Your Dead Body» (Kuime, 2014) es una de las últimas apuestas de Takashi Miike, que en su continua variante genérica aquí parece decantarse por el drama, pero siendo fiel a su peculiar sentido por la violencia. También se podrá ver «Ju-on: The Beginning of the End» (Ju-on: Owari no hajimari, 2014), la séptima entrega de una de las saga más representativa de la gran oleada de terror sobrenatural asiático que nos asoló desde finales de los 90 hasta nuestros días.
En esta edición tampoco faltarán algunas de las secciones habituales: «Big Bad Wolf» es la dedicada a las audiencias más jóvenes, con las proyecciones de películas de animación con ligeras connotaciones del género fantástico; en ella se proyectarán tres clásicos Disney: «Fantasía» (Fantasia, Varios directores, 1940), «Pinocho» (Pinocchio,Varios Directores, 1940) y «Blancanieves y los siete enanitos» (Snow White and the Seven Dwarfs, Varios Directores, 1937). Una interesantísima sección es «Lost Room«, que este año presenta dos películas portuguesas emblemas del fantastique del país: «O Cerro Dos Enforcados» (íd, Fernando García, 1954) y «Os Canibais» (íd, 1987) del incombustible realizador portugués Manoel de Oliveira. Este año nace en el festival la interesantísima retrospectiva llamada «Doc Horror«, nueva sección que aglutina una serie de documentales con el género y algunas de sus variantes como epicentro. Dentro de ella se podrán ver este año «Doc Of The Dead» (íd, Alexandre O. Phillipe, 2014), todo una repaso a la evolución del zombie tanto en cine como en literatura; «Rewind This!» (íd, Josh Johnson, 2013), sobre el auge y caída de la encantadora industria del videoclub; y «That Guy Dick Miller» (íd, Elijah Drenner, 2014), dedicado a la figura de uno de los rostros más populares de la Serie B norteamericana, reivindicada sobretodo a raíz de sus colaboraciones con Roger Corman o Joe Dante.
En MOTELx nunca fallan los invitados de excepción, con los que se aprovecha la ocasión para dedicarles interesantes retrospectivas a su carrera. En otras ediciones del festival se pudo contar con las presencias de Mick Garris, José Mójica Marins, Stuart Gordon, John Landis, George A. Romero, Eli Roth, Dario Argento, Tobe Hooper o Hideo Nakata. Este años visitará Lisboa Brian Yuzna, uno de los iconos del cine de terror underground norteamericano de los años 80, del que se proyectarán «Society» (íd, 1989), «La Novia de Re-Animator» (The Bride Of Re-Animator, 1989) y «El Dentista» (The Dentist, 1995). Junto al realizador filipino Álex de la Iglesia también visitará MOTELx acompañado de su querida Carolina Bang. Los lisboetas podrán ver «El Día de la Bestia» (íd, 1995), «La Comunidad» (íd, 2000) y «Las Brujas de Zugarramurdi» (íd, 2013). El festival también contará con la presencia de Dan Frye, uno de los últimos capos en la materia de los efectos especiales de maquillaje; tras sus inicios en los años 80 con films como «El Regreso de Salem´s Lot» (A Return To Salem´s Lot, Larry Cohen, 1987) o «Shocker» (íd, Wes Craven, 1989), actualmente es una eminencia del gremio gracias a «Zombies Party» (Shaun Of the Dead, Edgar Wright, 2003) o productos mainstream como la saga «Harry Potter» o «Prometheus» (íd, Ridley Scott, 2012). Yuzna, De La Iglesia y el propio Frye ofrecerán, como viene siendo costumbre cada año con los invitados, sendas masterclass para deleite de los asistentes al certámen.
En apenas unos días, Lisboa será la capital europea del cine fantástico. No sólo por la cantidad y calidad de sus proyecciones (aunque también es cierto que muchas de las propuestas ya han sido estrenadas bastantes meses atrás en otros certámenes) sino por todo el conjunto de actividades paralelas que se realizan de manera colateral y que empañan los alrededores del Cinema de São Jorge de toda una fiesta para nuestro adorado cine fantástico. Disfrute quien pueda ir, el Reverendo se lo recomienda.
Dossier Lovecraft: «Re-Animator» (Stuart Gordon, 1985)
Reciban cordiales saludos, camaradas del Gabinete. Como complemento al Dossier Lovecraft, hoy les presento un trabajo realizado por servidor que sirve como preámbulo a una futura colaboración de mis compañeros de Ultramundo con Applehead Team Creaciones (editorial joven responsable del recientemente publicado Cannon Films – La Generación del Videoclub. Vol 1) de una publicación que tendrá como epicentro la extensa y prolífica producción cinematográfica de Charles Band. Sigue leyendo
Coming Soon: «House Of The Witchdoctor» (Devon Mikolas, 2013)
El próximo 16 de Septiembre se lanza en Estados Unidos una de las películas más esperadas en el Gabinete. Se trata de «House of the Witchdoctor«, que será estrenada directamente en DVD y el sistema «Video on Demand», el incipiente alquiler online. Se trata de un film que ha encontrado refugio en la incombustible y encantadora industria del «Direct To Video», esos lanzamientos directos al mercado doméstico (que se inició hace unos cuantos años con el auge de los videoclubs) donde géneros como el terror o la ciencia ficción ha encontrado un subterfugio ideal para desarrollar productos de genuina Serie B, con los bajos presupuestos como medio y la rentabilidades en base a alquileres como objetivo. Sagas de éxito dentro del cine de terror (podríamos citar como ejemplos «Cabin Fever» o «Wrong Turn») han encontrado continuación en este mercado (tras primeras partes, estrenadas en salas, de tal éxito que hayan originado cierto culto entre el fandom), sirviendo además de cantera para jóvenes directores que en el mejor de los casos aprovechan las libertades del medio para despertar las inquietudes creativas que un estreno potente en cine (donde la censura se esfuerza en poner su ojo avizor) sería imposible.
Ciñéndonos a la película que nos ocupa, «House of the Witchdoctor» despertó la atención del Reverendo por la coincidencia en el reparto de dos actores totalmente fetiche para el que esto suscribe. Por un lado nos encontramos con Bill Moseley, genuino actor del género y con un compromiso eterno con la Serie B desde que su figura quedase para siempre anexada a todo un icono del terror ochentero, el Chop Top de «La Matanza de Texas 2» (The Texas Chainsaw Massacre 2, 1986) donde Tobe Hooper revistió de mordaz comicidad la continuación de las a
venturas de su Leatherface. Moseley forjaría años después toda una filmografía dedicada al cine de terror minoritario, llegando al gran público gracias al rescate de su amigo Rob Zombie, quien lo relegó del olvido en «La Casa de los 1000 Cadáveres» (House of 1000 Corpses, 2003) convirtiéndose ipso facto en uno de sus actores fetiche. Actualmente, el intérprete continúa su carrera apareciendo en numerosas producciones de género de la industria del video doméstico, teniendo pendiente de estreno, a parte de la película que nos ocupa, otro de los films próximos más esperados por el Reverendo: «Manson Girls» (íd, Susanna Lo, 20015) donde Bill interpreta al mismísimo Charles Manson (se podrían hacer muchas lecturas de conexión entre este papel y su rol en la saga de la familia Firefly de Zombie).
La otra aparición fascinante y encantadora de «House of the Witchdoctor» es Dyanne Thorne, icono del cine exploit de los años 70 gracias a uno de los personajes más simbólicos del cine grindhouse transgresor de aquella década. Nos referimos a Ilsa, la voluptousa dominatrix nazi que las hacía pasar canutas a las refugiadas protagonistas de las llamadas «nazisploitation» en la trilogía que protagonizó el personaje: «Ilsa, la loba de las SS» (Ilsa: She Wolf of the SS, Don Edmonds, 1977), «Ilsa, la hiena del harén» (Ilsa, Harem Keeper of the Oil Sheiks, Don Edmons, 1976) e «Ilsa, la tigresa de Siberia» (Ilsa the Tigress of Siberia, Jean LaFleur, 1977). La voluptuosa rubia, seductora y castigadora, se convirtió en un enorme icono erótico en la época, elevando a los altares pajeriles a la bellísima actriz. La saga de «Ilsa», que desarrolló el
exploit en los recorridos que mezclan el erotismo con el gore (haciendo hincapié en el fetichismo hacia los uniformes, con altas dosis de sordidez), dio pie a que nuestro Jess Franco dirigiese una secuela apócrifa titulada originalmente «Greta Haus ohne Männer» (1977), que muchos avispados distribuidores aprovecharon para redondear el plagio estrenándola como «Ilsa and the Wicked Warden». El bueno de Jess se beneficiaría de la ocasión para explotar en pantalla los grandes encantos de Thornne, cuya carrera interpretativa no fue mucho más allá después su personaje más popular (apareciendo en cintas muy desconocidas o productos televisivos de muy poca repercusión). Es rescatada en «House of the Witchdoctor», donde vemos ya a una actriz con mucha más edad y lógicamente, lejos de la explosividad física con la que es retenida en nuestra memoria. De todos modos, es un enorme placer volver a verla participar en una película con cierta importancia, y de género.
«House of The Witchdoctor» se presenta con un seductor póster que ya deja en evidencia su estrecho acercamiento al slasher, contando la historia de una joven llamada Leslie que está de luto ante el aniversario del asesinato de su novio. Para intentar que se aísle de tal funesta fecha para ella, sus padres (Moseley y otra grata presencia, Leslie Easterbrook, la gran Sargento Callahan de la saga de «Loca Academia de Policia») la invitan a pasar un fin de semana en su granja con sus compañeros de universidad. Curiosamente, dos criminales con un amplio historial delictivo a sus espaldas se dirigirán al inmueble para aterrorizar y asesinar a los jóvenes, pero descubrirán un secreto que se cierne sobre la casa (parece que el título «spoilea» a saco el misterio) que acabará convirtiendo aquello en toda una orgía de sangre. La cosa promete, y mucho. Dirige Devon Mikolas, un desconocido cineasta del que se espera un prometer debut gracias a las buenas opiniones de su corto «Salvation By Blood» (íd, 2010), el cual no he podido ver. Se adjunta a continuación el trailer de «House of the Witchdoctor», de la que habrá análisis exhaustivo en cuanto el Reverendo la pueda visionar.
La Venganza de la Momia (Carlos Aured, 1973)
Jacinto, Jacinto. El gran Jacinto Molina, a.k.a. Paul Naschy, santa e inigualable seña de identidad de nuestro querido «fantaterror», llega al Gabinete. Su tercera colaboración con su compañero y amigo Carlos Aured, «La Venganza de la Momia«, supuso un capítulo más en su infatigable revisitación de iconos clásicos del terror. Aquí la referencia clara sigue siendo la añeja Universal y una de sus más populares «monster movies», «La Momia» (The Mummy, Karl Freund, 1932). Aunque Naschy quedase siempre inmortalizado y popularizado por el licántropo Waldemar Daninsky, la historia del bizarro émulo de Boris Karloff que nos es presentada aquí es para el Reverendo de lo más admisible de entre toda la producción cinematográfica de su prolífica filmografía. Se publica en Ultramundo, para su especial «Fantaterror Español», un análisis del film firmado por quien esto escribe, acompañado de unas estupendas notas y entrevistas de producción a cargo de Carlos Benítez de Proyecto Naschy. Para leerlo haga click aquí. Enjoy.



















































