Dossier Slasher: Introduciendo un género. Máscaras, cuchillos y gritos en la oscuridad… (2)

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En la primera parte de este artículo introductorio al Slasher nos habíamos quedado justo en el momento en el que se puede catalogar el estallido comercial de este apasionante subgénero: el estreno en 1978 de La Noche de Halloween, el modesto film de John Carpenter que expondría y ampliaría enormemente las más representativas claves del mismo. Partiendo de una clara influencia como fue el esquema argumental de Navidades Negras de Bob Clark, Carpenter potencia hasta el extremo la utilización de una trama sencilla (un pequeño vecindario que sufrirá los crímenes de un villano) pero que gracias a una serie de conjunciones puramente fílmicas se convertiría en todo un clásico del terror. Asentando los que se considerarían muchos de los patrones básicos del Slasher, que ya venían dándose con anterioridad pero que el cineasta aquí los estandariza (víctimas adolescentes, localización aislada, villano enmascarado…), sumándole una elegante articulación narrativa (ya presentado con el plano secuencia de inicio y su maravilloso uso del formato panorámico), impropia de estas temáticas, y con un reparto que incluía a una vieja estrella de Hollywood como Donald Pleasence y la presentación al mundo de Jamie Lee Curtis, quien sobre ella recae la responsabilidad de establecer las coyunturas de lo que a partir de aquí se empezó a llamar como final girl. Sigue leyendo

Dossier Nasty: Introducción a las “Video Nasties” (2)

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El 1 de Septiembre de 1985 entra en vigor la “Video Recordings Act 1984”, una ley supervisada por la British Board of Film Classification y sugerida por el político conservador Graham Bright en la Cámara de los Comunes de 1983. Esta ley sometería a un duro trámite de clasificación que haría que las calificaciones de las películas fuesen independientes en vídeo y cine. Por lo tanto, era habitual que películas cuyo montaje no sufriría ningún corte en sus pases en cine sí fuesen duramente censuradas para sus ediciones domésticas.Concretamente, cabe mencionar que dos clásicos como  Perros de Paja (Straw Dogs,Sam Peckinpah, 1971) o  El Exorcista (The Exorcist, William Friedkin, 1973) se exhibirían sin problemas en los cines del Reino Unido pero sin pasar la criba de los órganos censores para sus ediciones de video; por lo tanto, el desenlace sería el obvio: ambas películas serían postergadas y retiradas de los videoclubs durante algunos años.news1 La “Video Recordings Act 1984” prometía además penas durísimas para quienes pretendiesen comercializar en vídeo montajes íntegros de películas censuradas, y se exigía que algunos films lanzados en la fecha anterior de que la ley entrase en vigor fuesen re-clasificados de nuevo.El objetivo era claramente la lucha contra la libre distribución de material que se considerase prohibido, obsceno o poco apropiado.
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Dossier Nasty: Introducción a las “Video Nasties” (1)

Afortunadamente para todo aficionado al cine menos convencional, existe un conjunto de películas sobre las que se cierne un culto y admiración especiales. Esta cada vez más creciente devoción tiene su inicio recién estrenada la década de los 80 cuando cae sobre un nutrido grupo de films el intento de martirio comercial por parte de la British Board of Film Classification, el órgano censor británico que controlaba a primeros de los años ochenta, no sin estrictos miramientos, todo aquello que se estrenase tanto en salas de cine como en el imperante mercado doméstico de los videoclubs. Y es que para hablar de ese nutrido puñado de cintas objeto de persecución, que la National Viewers´ and Listeners´ Association (asociación, también británica, de un grupo de indignados consumidores de imagen y sonido que veían incívico el desmedido contenido de sexo, violencia, blasfemia o conductas como la homosexualidad) apodó con el hoy en día recordado concepto de las “Video Nasties”, es irremediable ubicarse en el principio de la década de los 80 y la ya mencionada eclosión de los videoclubs. Sigue leyendo