Dossier Slasher: Introduciendo un género. Máscaras, cuchillos y gritos en la oscuridad… (2)

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En la primera parte de este artículo introductorio al Slasher nos habíamos quedado justo en el momento en el que se puede catalogar el estallido comercial de este apasionante subgénero: el estreno en 1978 de La Noche de Halloween, el modesto film de John Carpenter que expondría y ampliaría enormemente las más representativas claves del mismo. Partiendo de una clara influencia como fue el esquema argumental de Navidades Negras de Bob Clark, Carpenter potencia hasta el extremo la utilización de una trama sencilla (un pequeño vecindario que sufrirá los crímenes de un villano) pero que gracias a una serie de conjunciones puramente fílmicas se convertiría en todo un clásico del terror. Asentando los que se considerarían muchos de los patrones básicos del Slasher, que ya venían dándose con anterioridad pero que el cineasta aquí los estandariza (víctimas adolescentes, localización aislada, villano enmascarado…), sumándole una elegante articulación narrativa (ya presentado con el plano secuencia de inicio y su maravilloso uso del formato panorámico), impropia de estas temáticas, y con un reparto que incluía a una vieja estrella de Hollywood como Donald Pleasence y la presentación al mundo de Jamie Lee Curtis, quien sobre ella recae la responsabilidad de establecer las coyunturas de lo que a partir de aquí se empezó a llamar como final girl. Sigue leyendo

Dossier Slasher: Introduciendo un género. Máscaras, cuchillos y gritos en la oscuridad… (1)

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Si dentro de las abultadas variantes del cine de terror existe una corriente que se haya mantenido con el paso del tiempo, aún teniendo en cuenta diversas decadencias y renovaciones, es el slasher. Con él se cumplen muchos de los patrones que establecen y dan forma a los subgéneros del cine fantástico, como bien pudieran ser unas influencias previas formales, una serie de obras prototípicas que darían pie a unos patrones que luego desarrollarían unos cineastas dando pie a sus tótems, además de la consecución de un movimiento anclado a una época determinada, que provocaría una futura explotación comercial y decaimiento. Aunque entraremos luego en ello, el slasher ha sufrido varios ocasos que no impedirían que fuese eternamente recurrido en los cánones de la serie B, destacando eso sí una explosión comercial que tendría en los años 80 su auténtico culmen. Sigue leyendo

31 de Octubre. Halloween… Destripando una saga.

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Llega Halloween al Gabinete, la noche de las brujas, las almas impías, los demonios y los monstruos. Y para celebrarlo, el Reverendo se rodea de un exquisito grupo de amigos que han tenido a bien analizar cada una de las partes de una de las más recordadas e icónicas sagas cinematográficas que se recuerdan: Halloween. Inaugurada en el año 1978 por John Carpenter en la majestuosa La Noche de Halloween, quien ponderaría en el establishment del cine de terror de entonces las constantes a seguir en la explotación comercial del Slasher, la franquicia pasaría ipso facto a ser una de las más recordadas del subgénero fabricando uno de esos iconos anexos para siempre al reverso más tenebroso de la cultura popular, Michael Myers. A continuación, nueve plumas se confabulan para repasar y analizar cada una de esas películas que han llevado a Myers a ser historia viva del celuloide. Enjoy, amigos:

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Interludios musicales: “Tattoo Vampire”, Blue Öyster Cult

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Blue Öyster Cult fue y es una de las bandas más destacadas y reivindicables dentro del panorama rockero de los 70, en aquel sector donde muchos de los grupos emergentes de la época se atrevían a ser imbuidos por el encanto de la psicodelia. Un tema con ampulosa notoriedad fue su archi-conocido “(Don´t Fear) The Reaper“, ensalzado en multitud de ficciones cinematográficas y televisivas (John Carpenter lo incluyó en su “La Noche de Halloween” y Rob Zombie haría lo propio en el remake de esta) y cuestionado por sus siniestros aromas de romanticismo fatalista (Romeo y Julieta no escapan en su mención), se convertía en el mayor éxito de la banda.  Liderados por los carismáticos Eric Bloom y “Buck Dharma” Roeser y con cambios casi constantes en su formación, supieron construir un universo propio en sus canciones con grandes connotaciones hacia la fantasía, la ciencia ficción o los coqueteos poéticos provenientes de su habitual colaborador Sandy Pearlman (él fue, además, quien les sugirió el nombre actual del grupo a cambio del original Soft White Underbelly). Aquel L.P. de 1976 llamado “Ages Of Fortune“, quizá el más importante de su carrera, ofrecía las riquezas melódicas del heavy metal y el hard rock dentro de las habituales habilidades artísticas hacia los arreglos vocales y la imponente psicodelia, dejando a un lado los retazos glam de sus orígenes. Con “(Don´t Fear) The Reaper” atronando constantemente las radios del momento, en el segundo tema de la Cara B del disco se encontraba “Tattoo Vampire“: contundentes riffs de guitarra y sinuosas líneas de bajo, que ofrecían un en su estribillo uno de los momentos más memorables de “Ages Of Fortune”:

I went down last night with a tattoo madam
To a nude dagger fantasy domain
Wrapped in hell, I lost my breath
Chest to stimulating chinese breast

Grisly smiles, that don’t flake off
Corny-colored demons leering
Vampire photos, sucking the skin

Seeding the night at the inker’s parlor
Flash permabrand pricked for a dollar
Her wrist surreal a heart and flying skull
Lettered Life and love pass swiftly

Grisly smiles, that don’t flake off
Corny-colored demons leering
Vampire photos, sucking the skin

Cordiales saludos desde el Gabinete.