Dossier Nasty: “No miréis en el sótano” (S. F. Brownrigg, 1973)

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Con esta película nos encontramos con uno de esos casos en los que su recuerdo entre el aficionado sigue aún vigente principalmente por pertenecer a la lista de las “Video Nasties“, aunque tenga ciertos valores para considerarla una película de género bastante interesante dentro de su estampa de film vesánico. No miréis en el sótano es hija directa de esos vigorosos años en los que el cine de terror de bajísimo presupuesto estadounidense se nutría de visceralidad, donde una oleada de jóvenes directores afrontaban una mirada al terror de manera mucho más enérgica y vital hacia los nuevos cánones. Si se incluye directamente esta película en esa oleada es debido principalmente a sus precarios medios, capitaneado por un ínfimo presupuesto de 100.000 dólares, pero que sin embargo parecía emular un tipo de terror trastornado bajo las precarias formas de la Serie B de la época. Si hay una película que resume a la perfección esa torbellino de frescura es La Matanza de Texasestrenada en 1974 como un clásico instantáneo, con la que No miréis en el sótano comparte ciertas pretensiones y procedimientos que las hacen jugar en una liga muy similar, aunque claro está que su aportación al terror es bastante desemejante. Sigue leyendo

Dossier Slasher: Introduciendo un género. Máscaras, cuchillos y gritos en la oscuridad… (1)

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Si dentro de las abultadas variantes del cine de terror existe una corriente que se haya mantenido con el paso del tiempo, aún teniendo en cuenta diversas decadencias y renovaciones, es el slasher. Con él se cumplen muchos de los patrones que establecen y dan forma a los subgéneros del cine fantástico, como bien pudieran ser unas influencias previas formales, una serie de obras prototípicas que darían pie a unos patrones que luego desarrollarían unos cineastas dando pie a sus tótems, además de la consecución de un movimiento anclado a una época determinada, que provocaría una futura explotación comercial y decaimiento. Aunque entraremos luego en ello, el slasher ha sufrido varios ocasos que no impedirían que fuese eternamente recurrido en los cánones de la serie B, destacando eso sí una explosión comercial que tendría en los años 80 su auténtico culmen. Sigue leyendo

In Memoriam: Gunnar Hansen (1947 – 2015)

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Fangoria comunicaba en esta mañana de domingo el fallecimiento de Gunnar Hansen, intérprete que bien se podría considerar auténtica historia dentro del cine de terror. Su enorme popularidad en el fandom internacional le viene por interpretar en 1974 al icónico Leatherface en La Matanza de Texas, film de Tobe Hooper que supondría  una película de cabecera en esa oleada de cine de terror realista y visceral que explotó en Estados Unidos en la década de los 70. Hansen nació el 4 de marzo de 1947 en Reykjavic, Islandia, aunque pronto su familia se mudaría a Estados Unidos; recalaría primero en Maine para luego mudarse a Texas, ciudad donde se establecería siendo un adolescente, compaginando sus estudios con unos primeros pasos en el teatro. Sigue leyendo

Dossier Nasty: Introducción a las “Video Nasties” (2)

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El 1 de Septiembre de 1985 entra en vigor la “Video Recordings Act 1984”, una ley supervisada por la British Board of Film Classification y sugerida por el político conservador Graham Bright en la Cámara de los Comunes de 1983. Esta ley sometería a un duro trámite de clasificación que haría que las calificaciones de las películas fuesen independientes en vídeo y cine. Por lo tanto, era habitual que películas cuyo montaje no sufriría ningún corte en sus pases en cine sí fuesen duramente censuradas para sus ediciones domésticas.Concretamente, cabe mencionar que dos clásicos como  Perros de Paja (Straw Dogs,Sam Peckinpah, 1971) o  El Exorcista (The Exorcist, William Friedkin, 1973) se exhibirían sin problemas en los cines del Reino Unido pero sin pasar la criba de los órganos censores para sus ediciones de video; por lo tanto, el desenlace sería el obvio: ambas películas serían postergadas y retiradas de los videoclubs durante algunos años.news1 La “Video Recordings Act 1984” prometía además penas durísimas para quienes pretendiesen comercializar en vídeo montajes íntegros de películas censuradas, y se exigía que algunos films lanzados en la fecha anterior de que la ley entrase en vigor fuesen re-clasificados de nuevo.El objetivo era claramente la lucha contra la libre distribución de material que se considerase prohibido, obsceno o poco apropiado.
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“Wolf Creek” (Greg McLean, 2005)

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Urbanitas perdidos y sometidos al desconocido e infravalorado poder del espacio rural, siendo cruelmente ajusticiados por subestimar al lugareño ante una supuesta posición privilegiada del habitante de ciudad. Esta atractiva premisa alimentó buena parte del terror de los años 60 y 70, desde los inicios del splatter de la mano de Herschell Gordon Lewis en su 2000 Maniacos (1964),  pasando por el Tobe Hooper que fomentara toda una oleada de terror que abrasaba con su calurosa y asfixiante ambientación del territorio rural con La Matanza de Texas (1974), surgiendo a raíz de ella toda una retahíla de émulos. Greg McLean parte en Wolf Creek de una premisa idéntica a la ideada por Hooper, heredando dos principios básicos: el abrumador y desasosiego provocado por la amplitud del terreno campestre (la sofocante Texas es sustituida aquí por la aridez del estéril campo australiano) y un intento de fomentar una violencia realista, dura y muy directa, que en el caso de La Matanza de Texas, en un ejercicio de ponderación de la sutileza, trabajó en base a una siniestra insinuación en detrimento de una tendencia expositiva. Supuestamente basada o inspirada en hechos reales, el poso que Wolf Creek deja en el espectador es el de un trabajado revival de aquel horror, aunque aquí se abogue por un exhibicionismo, controlado y comedido, de lo explícito de la violencia, no enturbiando la mejor de las intenciones de este tipo de propuestas: el dibujo de un terror primitivo y natural, basado en la recreación realista. Sigue leyendo