Rewind Pulp: “El Tesoro de Hitler”, Ronald Mortimer

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Como era habitual en el bolsilibro nacional, la convergencia de diversas variantes genéricas se confabulaba sin remisión entre las historias que se narraban a través de las páginas. Esto ocurre, aunque no de manera exagerada, en El Tesoro de Hitler, proveniente el firmante Ronald Mortimer, pseudónimo bajo el que se escondía José Manuel González Cremona. Originario de Argentina, el también periodista se asentó en Barcelona después del golpe de estado del 76,  siendo otra de esas infatigables plumas del pulp español; en nuestras fronteras y dentro del bolsilibro se le recuerda especialmente por sus aportaciones para la “Selección Terror” de Bruguera, aunque también era especialista en la literatura juvenil y el género de la aventura, siendo bastante reconocidas sus adaptaciones de Julio Verne o Emilio Salgari. Como dato anecdótico mencionar que Ronald Mortimer fue su pseudónimo más reconocible, pero no el único: al lector también le puede sonar nombres como John Stuart, Anthony Logan o Eric Sorenssen

Enmarcada principalmente en la aventura, aunque la novela de espionaje estará aquí muy presente (y de ahí la antes mentada confluencia de géneros), El Tesoro de Hitler cuenta la historia de Ricardo Ramírez, un español presentado como afamado cazador de Sudamérica, quien tras un encuentro con un médico y amigo suyo este le contará que por mediación de unos contactos tiene localizada una caverna subacuática en Centroeuropa donde unos nazis de las SS tienen un importante tesoro anhelado por muchas de las potencias que participaron en la Segunda Guerra Mundial. Pronto aparecerá en acción Diana Scofield, una investigadora que al igual que Ramírez también irá detrás del deseado tesoro oculto. Como es previsible la narración se desarrollará entre el encuentro y posterior relación de la pareja protagonista (orígenes diferentes, pero espontáneo destino común), con la tan habitual tensión sexual creciente entre ambos; esta quizá no se presente muy expuesta, algo que extraña cuando Mortimer también fue un afamado promulgador de la novela erótica. El relato se hace agradable de leer por el carisma desprendido en sus diálogos, también por el conflicto imperante entre ellos, y su inevitable unión por la búsqueda conjunto del leitmotiv de la historia.

Quizá se pueda de echar de menos en la novela algo más de épica y trascendencia de sus momentos estelares, como son las inmersiones en búsqueda del tesoro, además de una catarsis final necesariamente más rimbombante, algo que aleja a esta El Tesoro de Hitler de ser una obra redonda aunque, insistiendo, se hace fácil de leer por el encanto de sus protagonistas principales, no tanto sus contrapuntos secundarios. Sus intenciones de abordar diferentes corrientes le restan algo de naturalidad, fruto por otra parte de la rica obra de Mortimer que la ha hecho ser un profuso promulgador de la literatura pulp nacional, algo que aquí le impide posicionarse por desarrollar las naturalidades propias de una de las corrientes de las que trata. Con todo, esta lectura no defraudará a nadie, respetando con oficio los patrones básicos de este tipo de producción literaria.

Observaciones: Ediciones Ceres. Colección “Tam Tam”, nº 34. Cubierta: Cortiella. Edición enero, 1983.

Saludos desde el Gabinete, camaradas.

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