Dossier Lovecraft: “La Casa Maldita”

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En mi niñez, la Casa Maldita estaba vacía, con sus árboles desnudos, nudosos y viejos, su alta hierba de una palidez extraña y cizaña de aspecto de pesadilla en el abandonado patio en el que jamás se posaban los pájaros.

La Casa Maldita (The Shunned House) no es de los más célebres relatos de H.P. Lovecraft, aunque sí de los preferidos por los acólitos del autor a la hora de reivindicar algunas de sus obras menos conocidas. Escrita por el genio de Providence durante 3 días de Octubre de 1924, fue publicada originalmente en el magazine pulp Weird Tales en el año 1937.  Comenzando con un entregado homenaje a Edgar Allan Poe, relata la historia de una casa enorme y abandonada de Nueva Inglaterra, sobre la que pesa una maldición que despierta sensaciones de rechazo entre los habitantes del lugar. Parece ser que Lovecraft se basó en una casa real de su Providence natal para relatar la que muchos consideran uno de sus mejores relatos cortos. En él asistimos como siempre ante la narración en off del protagonista, quien emprenderá una encrucijada por conocer los entresijos más oscuros que componen la oscura leyenda que se cierne sobre el inmueble y que para tal cometido estará acompañado de su tío, el Doctor Elihu Whipple. Este ha realizado a lo largo de su vida un proyecto de divulgación fruto de su pasión por el extraño encanto que despierta la casa, centrado en las siniestralidades sufridas por algunos de sus habitantes. Así, en el relato se nos van describiendo en un tono informativo una sucesión de hechos relacionados con la casa, como modo de introducirnos a esa maldita iconografía que parece asolar al inmueble. Estos hechos relatados componen el primer acto de La Casa Maldita, a los que Lovecraft añadirán ciertas descripciones de la vivienda y sus anexos parajes como forma de encuadre ante un horror que se expondrá en el siguiente y más relevante segmento del relato.

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Esta es la casa real de Providence en la que Lovecraft se basó para su relato. Ubicada en el número 135 de Benefit Street, el autor la conoció cuando estuvo habitada por su tía Lillian Clark durante los años 1919 y 1920.

Nuevamente Lovecraft se siente cómodo y distendido con su recurrida voz en off, que traslada al lector cierta empatía con los sentimientos, (cercanos tanto a la devoción, como a la pasión y temor) que envuelve al personaje principal. Este tipo de narración, que nos muestra la historia como si una carta de descripción de los hechos supusiese, vuelve a ser utilizada por Lovecraft como espejo irrefrenable donde mostrar los hechos vividos por el personaje, como un eje de transmisión del terror utilizado con una solvencia exquisita. Será entonces el mismo protagonista quien viva en sus carnes el nuevo encuentre con el mal ancestral lovecraftiano cuando, después de componer el trasfondo histórico de la trama, se describa esa composición del horror tan propia del autor; ubicada aquí en sensaciones, abstractas fisonomías y sentimientos de horror ante etéreas visiones, encontramos las facilidades del autor por construir un terror basado en la descripción sutil alejada de detalles evidentes. Así, la participación del lector es requerida para componer en su mente la iconografía monstruosa que Lovecraft compone acerca de esta casa del horror, donde se consigue edificar una extrema sensación relacionada a la mugre y la suciedad que hará despertar una sensación de incomodidad ante la descripción visual de la localización objeto del título.

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En la recurrida confrontación del bien contra el mal se vuelven a citar extraños males ancestrales, en una contienda final que muestra a un Lovecraft que cierne sobre su terreno un icono tan cercano al folclore del terror como es el inmueble maldito o la mansión embrujada. Un relato que, viendo lo mucho que se ha recurrido en la literatura esta premisa, se antoja muy curiosa de degustar, y más en los derroteros en los que la obra se acomoda, ya que sin abandonar la tradición popular en la que se basa acaba constituyendo un episodio más del terror lovecraftiano tan distinguido. Ese siempre basado en el despertar emocional ante las etéreas postales que el autor nos presente, acompañado de su particular visión de lo onírico, las sensaciones imprecisas, o la sabia predisposición hacia elementos tan cotidianos pero sumamente bien utilizados como son sus íntimas descripciones de lo dantesco.

“Hay horrores que son más que horrendos, y aquel era de esos núcleos de horror de las pesadillas que condensaba todo el espanto que el cosmos reserva para fulminar a unos cuantos seres malditos y desgraciados.”

5 comentarios en “Dossier Lovecraft: “La Casa Maldita”

    • Muy buenas, amigo. Tengo pendiente esa lectura desde hace tiempo, así que tus palabras me saben a gloria. En cuanto pueda echarle un ojo, va para el Dossier. Muchísimas gracias por tu aportación y comentario!

  1. Ya había leído obras sueltas de lovecraft. Hace unos meses empece con un recopilatorio de dos volúmenes con las obras completas, ya he devorado el primero y, tengo que decir, todavía no he encontrado uno que me haya dejado tan impresionado como “La casa maldita”.

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    Un saludo.

    • Muy buenas, camarada, ante todo gracias por tu comentario. Sí, la verdad es que no nos encontramos ante una de las más recoradas obras del autor, pero tiene entramados narrativos que bajo mi humilde opinión son claves para entender su manera de contar historias.

      Impacta e impresiona con su manera de introducirse en la historia, como bien señalas.

      Abrazo!

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