“El cadáver de Anna Fritz” (Hèctor Hernández Vicens, 2015)

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Como las grandes películas de culto, El cadáver de Anna Fritz goza con el beneplácito de ser en esencia un modesto thriller, con llamativo estreno en la pasada edición del Festival de Sitges, que ha ido sufriendo un aumento progresivo de fama en diversos círculos dentro del cine de terror. Sería innegable afirmar que la necrofilia, punto de partida de su narración, es una de las causas culpables de que el film de Hèctor Hernández Vicens se haya contagiado de un interés mórbido entre gran parte de los aficionados al género, al mismo tiempo que sobre el film circule una polémica alimentada principalmente de entendimientos errados que hacen creer que lo que se va a encontrar es una explotación gráfica de la práctica hacia los cadáveres antes mencionada.  Justo al mismo tiempo que la película se estrenaba en España a finales del octubre pasado, se descubrió gracias al imponente poder propagación de información de las redes sociales que El cadáver de Anna Fritz había desatado auténtico furor en un país tan alejado como Filipinas; la sorpresa se aupó en mayúscula, ya que la película no había alcanzado ningún tipo de distribución oficial allí. vlcsnap-2016-03-14-18h11m07s480La circulación de una copia pirata, de paupérrima calidad, por aquel país, hizo que el film se haya convertido en un auténtico fenómeno de masas elevando a los protagonistas en auténticas estrellas por aquellas latitudes. Aunque las visiones ilegales del film en Filipinas (se calcula que unos seis o siete millones de personas la vieron en esas condiciones) hayan causado unas consecuentes pérdidas monetarias, lo cierto es que este hecho ha originado un culto considerable hacia el film proveniente de un país donde seguramente jamás hubiese tenido distribución. Ese gran poder de las redes sociales hizo que el hashtag #TheCorpseofAnnaFritz se convirtiese en Trending Topic haciendo que el film tuviese nada más y nada menos que dos millones de visualizaciones en un día. 

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El cádaver de Anna Fritz es una película minimalista en toda su expresión. Con un modestísimo presupuesto encierra a cuatro actores en una morgue relatando una historia donde se junta la necrofilia, el suspense, la traición, el engaño o la tensión, rodeado todo ello de una atrocidad que se comete en un punto de partida que acabará desembocando todo un duelo de personalidades. En este, el conjunto de protagonistas tratará de escapar de la mejor manera posible de un atolladero originado por el despertar de los más bajos instintos sexuales hacia el cadáver de una famosa actriz que llega a la morgue. En tal ubicación trabaja Pau , un joven de aspecto reservado  del que pronto conoceremos su peculiar relación con los cadáveres con los que trabaja; aquí cometerá un error de cálculo al permitir que, dos de sus amigos, entren en las instalaciones de ese depósito funerario. Lo contado hasta aquí es lo máximo que uno debería conocer acerca de la trama de la película de Hèctor Hernández Vicens; aunque los más expertos en el género rápidamente puedan adivinar sus giros de guión y métodos resolutivos, lo cierto es que el tópico se cumple aquí al decir que es una película de la que se debe tener el menor tipo de información, a pesar de que el tráiler ya deje entrever el primer punto de impacto que tendrá la historia. Este llegará en un primer acto breve y conciso pero que logrará cierta impresión.

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Por lo tanto, tratemos de analizar el film sin destripar ninguna de sus resoluciones. Como bien señalan sus responsables, El cadáver de Anna Fritz no es una película sobre la necrofilia. Es más, ya puestos a indagar aún más en la ubicación genérica del film, podemos encuadrarlo mejor en el género de suspense, aunque por su materia a tratar muchos hayan querido incluirlo en la variante más sórdida del terror, de la cual se desmarca enseguida. La película ejecutará un conjunto de escenas donde primará la intriga y ciertos devaneos, además de enfrentamientos personales entre cada uno de los personajes y donde se vislumbrará el egoísmo latente en cada una de sus acciones. En realidad, su auto-confesa etiqueta low cost ha permitido que toda la acción se desarrolle en un único escenario, originando una consecuente puesta en escena híper-teatral que añadirá un encanto especial a la propuesta. vlcsnap-2016-03-14-18h12m24s091Su realización es lineal (en el sentido de que el impacto vendrá por las reacciones originadas en el guión, no por artificios con la cámara) pero tremendamente efectiva, dando pie a que el elemento principal del film, el suspense, no pierda mayor interés en ningún momento, aunque su escasa duración dé muchas facilidades para ello. Se puede decir que lo que es considerado previamente como un posible motor de la narración, la necrofilia, se va a convertir en realidad en un gancho hacia el espectador para meterse en una trama que por momentos pueda degustarse opresora, aunque solo sea por la empatía que se siente ante el enorme conflicto de intereses generado.

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Aunque pueda quedar reiterativo, cabe insistir que la necrofilia tan solo será un punto de arranque, donde la atrocidad que lleve implícita va a ser su único punto de contacto con el terror realista y visceral, ese ajeno a iconos clásicos pero afín a la más primitiva truculencia . En su desarrollo sí se pueden adivinar tendencias por conseguir incomodidad o sensación de horror hacia el espectador, pero   El cadáver de Anna Fritz  no llega a alimentarse de una puesta en escena feísta que una película de género pudiera optar para abordar un hecho tan atroz como el acto sexual necrófilo. Esto no impedirá, todo sea dicho, que la película funcione perfectamente como meticuloso ejercicio de tensión, aunque quizá se echen de menos los efluvios realistas del terror perturbador que una historia sobre necrofilia esperaría del amante hacia el cine de terror transgresor. vlcsnap-2016-03-14-18h12m55s323Aún así, y a pesar de que el film pretenda destilar una atmósfera y empaque digna para todos los públicos, hay ciertas disposiciones morales sobre la idealización y sus consecuencias (curioso que Anna Fritz sea presentada como un fenómeno de masas y no como una sencilla persona), con incómodas aristas entre el bien y el mal, que harán que las tenebrosas reacciones a una atrocidad empapen en mayor o menor medida  a sus participantes con cruentas consecuencias. Nos encontramos en definitiva con un film eficiente que, aunque su desarrollo pudiera demostrar algún tipo de incredulidad durante algunos momentos, es plasmado en pantalla como un thriller eficaz y de ágil consumo, vigoroso en esa conexión entre su polémico punto de partida y los posteriores acontecimientos anexos.  

Saludos desde el Gabinete, camaradas.

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Un comentario en ““El cadáver de Anna Fritz” (Hèctor Hernández Vicens, 2015)

  1. Pingback: Entrevista con Hèctor Hernández Vicens, director de “El cadáver de Anna Fritz”. | El Gabinete del Reverendo Wilson

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