In Memoriam: Bud Spencer (1929-2016)

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Toca lamentar la muerte de uno de los rostros del cine de género italiano más reconocibles para el gran público, Bud Spencer, quien junto a su inseparable camarada Terence Hill protagonizó toda una retahíla de comedias de acción que convertirían a la dupla de intérpretes en toda un símbolo para la cultura de toda una generación. Nacido en 1929 en Nápoles como Carlo Pedersoli (cuenta la leyenda que escogió su nombre anglosajón, pseudónimo exigido para vender sus películas al mercado internacional, por su admiración a la cerveza Budweiser y a Spencer Tracy), en su juventud destacaría como un fornido y competitivo nadador que llegaría incluso a participar en diversos Juegos Olímpicos representando a Italia, pasándose incluso a la disciplina de waterpolo. Con un 1,90 de estatura, pronto le entraría el gusanillo de la actuación, lo que le llevaría aparecer en diversas películas como figurante incluyendo clásicos del cine de Hollywood rodados en Italia como Quo Vadis (1951) o Adiós a las armas (1957). Sigue leyendo

“Apocalipsis Caníbal” (Bruno Mattei, 1980)

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Dentro de la cinematografía de explotación italiana el subgénero de los muertos vivientes captó toda la atención de numerosos cineastas tras el estreno del Zombie (1978) de George A. Romero, que para más inri tenía a Dario Argento como productor, quien supo como nadie vender la película en Europa. Tras una primera respuesta de claros tintes de imitacióm como Nueva York bajo el terror de los zombies, (a.k.a. Zombie 2, en su intento de venderse como falsa secuela, que además supuso la entrada por la puerta gran de Lucio Fulci al euro-splatter), Bruno Mattei, auténtico capo de la imitación trash de lo foránea, dirige Apocalipsis Caníbal, co-producción hispano-italiana que supone para el cinemabis uno de los más apasionantes ejercicios de explotación del muerto viviente. Sigue leyendo

Dossier Nasty: “La casa sperduta nel parco” (Ruggero Deodato, 1980)

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Las rape and revenge movies fueron uno de los subgéneros estrella del cine de explotación de los años 70. La corriente se iniciaría con una majestuosa muestra de crueldad como La última casa a la izquierda (1972), ópera prima de de un profesor de instituto que en aquellos momentos coqueteaba con el cine norteamericano más underground , Wes Craven.  En ella se citaba una premisa que narraba la violación y vejación cometido por un grupo de delincuentes, quizá símbolo del lado más oscuro de la loca sociedad norteamericana de entonces, a dos chicas de clase media-alta que se disponen a ir a un concierto de rock. La suerte y el destino hará que los maníacos acaben buscando alojamiento en la casa de los padres de una de las jóvenes, lo que ocasionará una venganza de gigantescas proporciones. Ante el enorme éxito del film de Craven, aún siendo caldo de cultivo de los circuitos más marginales de la distribución, muchas serían las modestas películas que repetirían esa premisa de violaciones castigadas con actos de violencia aún más cruentos; La casa sperduta nel parco (evitaremos citar el título al español, todo una revelación de su giro final en sí mismo), proveniente de un director que en aquel 1980 causaba tanta fascinación como indignación con Holocausto Caníbal, sería una de las varias respuestas italianas a uno de los subgéneros más viscerales del cine de explotación. Sigue leyendo

Coming Soon: “Ballad in Blood” (Ruggero Deodato, 2016)

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El pasado 16 de Febrero el portal Nocturno.it, reducto virtual de la  revista italiana de género Nocturno Cinema, adelantaba en exclusiva el tráiler de la nueva película de Ruggero Deodato, uno de los más célebres directores de la escena del cinemabis europeo de décadas pasadas. Deodato es un director de impronta oficiosa, que como muchos otros de sus compañeros de generación se abrió paso a través de los géneros populares de las décadas de los 60, 70, y 80, dejando auténticos clásicos de la Serie B transalpina como la celebérrima Holocausto Caníbal (1980), la rape and revenge titulada en nuestro país Trampa para un violador (La casa sperduta nel parco, 1980), una extravagante muestra de espada y brujería como Los Bárbaros (1987) fruto de su colaboración con la Cannon Films u otras piezas de cierto culto como la post-apocalíptica Los invasores del abismo (I predatori di Atlantide, 1983), el decadente slasher  Criatura Diabólica (Camping del terrore, 1987) o algunas peculiares piezas que destacaron en plena decadencia del cine de géneros italiano a finales de los 80 como Bestia Asesina (Un delitto poco comune, 1988) o Teléfono Mortal (Minaccia d´amore, 1988). Sigue leyendo

Especial Caníbal: “Holocausto Caníbal 2. The Green Inferno” (Antonio Climati, 1988)

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El final de la década de los 80 supuso un decadente y triste final para la cinematografía de géneros populares italiana, incluida la explotación de temática caníbal. Iniciada al principio de la década con el éxito abrumador de la polémica Holocausto Caníbal, con el subgénero ya casi extinto se presentaron dos películas que pretendían aprovecharse directamente del film de Ruggero Deodato haciéndose pasar por secuelas directas, pero que en realidad no tenían ningún enlace de continuación argumental: la primera sería Holocausto Canibal 2: La historia de Catherine Miles, que en breve tendrá reseña en este especial;  justo tres años después llegaría la película que hoy nos ocupa, que prácticamente daría un amargo carpetazo final al subgénero caníbal. Sigue leyendo

Especial Caníbal: “The Green Inferno” (Eli Roth, 2013)

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En su incesante espíritu reivindicador de cinematografías del horror pasadas, Eli Roth pretende con este The Green Inferno rendir culto al clásico  Holocausto Caníbal (1980) de Ruggero Deodato, que a su vez sería en su tiempo el polémico film estrella del subgénero de indígenas antropófagos. En realidad, y dentro de ese ímpetu del cineasta que siempre antepone su cualidad de cinéfago a la de director, Roth invoca todo un homenaje y revisión al canibalismo italiano no sólo recordado por el film de Deodato, sino también impulsado por cineastas como el Umberto Lenzi de ¡Comidos Vivos! (1980) y Caníbal Feroz (1981), el Sergio Martino de La montaña del Dios caníbal (1978) o el Joe D´Amato de Emanuelle y los últimos caníbales (1977), entre otros. Como films de explotación se aprovechaban de frondosas localizaciones selváticas para mostrar de manera exacerbada los instintos carnívoros y primarios de grupos de indígenas, dentro de un horror de enorme calado gore que en algunos casos, como el propio Holocausto Caníbal, gozaban de un realismo natural aterrador y más concretamente en el film de Deodato con una mirada al horror directa gracias a sus formas narrativas que de paso inaugurarían en popularidad el llamado found footage. Influenciado y apadrinado por el subgénero mondo (con gran relevancia en los años 60 y que el film Este perro mundo a.k.a. Mondo Cane [1962]) popularizaría, ofrecía una interacción con la imagen auspiciada por su intrínseco carácter documental), y tan odiado como amado a partes iguales, el cine de caníbales  se recuerda bajo la alta exposición de su violencia que aunque le sea achacable cierta gratuidad en su incidencia, se alimentaba de una lectura sobre el despertar del lado más salvaje del ser humano, quien recibiría una especie de justicia poética cuando los caníbales hiciesen despertar sus instintos más bajos. 

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Dossier Nasty: “Caníbal Feroz” (Umberto Lenzi, 1981)

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Umberto Lenzi, cineasta todotorreno que se adaptaría a la perfección en la industria de géneros europea de los años 60 y 70, comprendió una artesana carrera en todo tipo de vertientes. Desde el western al giallo, pasando por el poliziesco y llegando al terror, en 1981 labraría un díptico dentro del cine de explotación que centraría su temática en un elemento de candente actualidad por aquel entonces, la antropofagia; esta se popularizaría como causa del enorme y polémico éxito de Ruggero Deodato con Holocausto Caníbal (1980), el metraje encontrado más escandalizador de la historia del cine que hizo creer a multitud de espectadores que las tropelías que una tribu de caníbales del Amazonas hacían sobre un grupo de reporteros era real. Lenzi dirige en 1980 ¡Comidos Vivos! y un año después esta Caníbal Feroz, en un claro intento de seguir el rebufo del enorme éxito comercial del film de Deodato aunque es cierto que el gran Umberto ya había tocado el género mucho antes con El país del sexo salvaje, de 1972. Si bien esta última está considerada como una de las más primerizas muestras del “canibalismo italiano”, sería Deodato con Mundo caníbal, mundo salvaje (1977) y sobretodo Holocausto Caníbal el que daría su pistoletazo de salida a nivel comercial. De hecho, existe una trifulca entre Lenzi y Deodato que nace a partir del momento en el que el director de Holocausto Caníbal critica duramente a Caníbal Feroz tildándola como un pobre exploit de su película. Además, en el Comidos Vivos de Lenzi se utilizan varios planos de la exótica actriz Me Me Lai extraídos de Mundo caníbal, mundo salvaje de Deodato (la intérprete aparece en ambas películas) algo que a este no le agradaría nada.

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“El Último Exorcismo” (Daniel Stamm, 2010)

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El Último Exorcismo nace como uno de los episodios más importantes del nuevo falso documental, recluida aquí en la variante del found footage, posiblemente la distinción más aprovechable y explotable de ese subgénero auspiciado en la cámara mano con su juego implícito con el espectador en el que a través de ciertas aproximaciones al metalenguaje intenta hacer pasar por verídico lo expuesto en pantalla. El film de Daniel Stamm se aleja de las propuestas más mediáticas del subgénero, como el Holocausto Caníbal (1980) de Ruggero Deodato o El Proyecto de la Bruja de Blair (1999) de Daniel Myrick, Eduardo Sánchez, heredando de ellas sólo la auto-asimilación de las formas y procesos de su impronta como mero recurso de estilo (no intenta ir más allá de elevar la etiqueta de terror a ningún otro tipo de intención lejana del lenguaje cinematográfico), predominando así sus puntos a favor en un marco formal tan limpio y enérgico como la cámara en mano. Sigue leyendo