Express Reviews: “Awakening the Zodiac, “The Black Room”, “The Evil Within”, “The Void”

Awakening The Zodiac (íd, Jonathan Wright, 2017)

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Curiosa aunque insuficiente acercamiento a la figura del asesino en serie proveniente del director británico Jonathan Wright, curtido asistente de dirección y proveniente de la televisión en sus labores de realización en solitario. Es quizá el cliché televisivo el que puebla por la narración a pesar de apreciarle un intento de dotación de estética desgastada y sórdida de peso (sub)cultural, aunque el tópico estilístico no es suficiente para vanagloriar su interesante premisa de una pareja de investigadores espontáneos que ante el encuentro ocasional de unas cintas se promuevan el perseguir la pista del enigmático criminal conocido en los años 70 como el “asesino del zodiaco”, cuya iconografía negra se acrecentó por los vanos intentos de las autoridades por identificar su pista. 

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Su punto de partida quedará pronto herido por un intento fallido de desarrollo de personajes (así como muchas de sus reacciones ante sus coyunturas en la historia) y que restarán bastante credibilidad a una trama que precisamente resguarda su potencial en sus supuestos efluvios (contra)culturales. Respecto a esto, tampoco se aprovechará del peso mediático e iconográfico de su villano, quedando su sello en un mero reclamo. En sus esquemas para el thriller tendrá momentos salvables, especialmente en los primeros visos de investigación, pero la finalización de la historia se antojará insuficiente y con un nulo aporte de sordidez hacia un entramado que lo pedía desde el primer momento.

The Black Room (íd, Rolfe Kanefsky, 2016)

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The Black Room tiene la sorprendente premisa de reinsertar en el terror actual el concepto de los íncubos y súcubos, esa mitología fascinante de mezclar el terror con el sexo dentro de un contexto sobrenatural, aquí relativo a una pareja que llegará a una nueva casa y que se topará de lleno con el misterio en esa diatriba habitual de la localización con pasado oscuro, presencias inquietantes (aquí respaldadas con un ingenuo contenido erótico) y una continua sensación de incomodidad por parte de los protagonistas. Una factura blanda y sin ímpetu acaban lastrando una propuesta en principio atractiva (y que lamentablemente no nos permite disfrutar de las sensuales presencias de Natasha Henstridge o Augie Duke en sus confrontaciones eróticas contra lo sobrenatural) relatada con un mecanismo simple y con muy poco apego por el terror, intentando inquietar sin conseguirlo en ningún momento.

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Su look de “direct to video” también dinamita la carga estilística de la película, incapaz de mostrar ningún tipo de acierto ni en lo concerniente a lo terrorífico ni a lo supuestamente erótico (su director, Rolfe Kanefsky, es un experto realizador de softcore, aunque aquí no se note), dejando que este The Black Room naufrague en las tonalidades tan convencionales de su historia, de las que no se separa ni a la hora de manejar los mitos folclóricos que maneja, y de los que no parece querer sacar su fascinante calado. Destacar la siempre icónica presencia de Lin Shaye, en un pequeño papel, uno de esos rostros perennes del cine de terror de las últimas décadas.

The Evil Within (íd, Andrew Getty, 2017)

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Rodeada de una carga mediática referente a sus más de 10 años de producción, proveniente de un multimillonario ahogado por las adicciones que fallecería dos años antes de su estreno, The Evil Within se convirtió en una de las sensaciones de la última temporada del terror. La historia se centra en la figura de un retrasado mental que vive con su hermano mayor (y con suceso pasado estremecedor para ambos), y sobre el que parece discernir una psicopatía imperante. La película trata de procear una atmósfera opresora, dentro de un contexto pseudo onírico donde se retratan las particularidades más bizarras de la figura del asesino en serie, con cierto ímpetu cinematográfico a la hora de mostrar potencia escénica en su más que predominante carga surrealista.

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Capitaneada por una inconmensurable interpretación principal de Frederick Koehler en el papel del joven Dennis, The Evil Within funcionará  especialmente en determinados momentos, acertados, donde su sentido para el horror abogue por la incomodidad escénica, circulando de paso por los derroteros más místicos del hábitat del psychokiller; aunque, en su conjunto (y esto sea debido a su caótica producción), parezca que la unidad creativa sufra altibajos relevantes con disposiciones y conjeturas que no van a ningún lado. Su final, bastante desilusionante, se meterá de lleno por los terrenos menos atrayentes de la Serie B, pero el resultado general sumirá al espectador en una experiencia curiosa, atrevida, y no muy habitual en su liga cinematográfica. A destacar las presencias de Michael Berryman y Mathew McGrory, tanto por relevancia en la propia cinta como trascendencia en el culto más actual. 

The Void (íd, Jeremy Gillespie, Steven Kostanski, 2016)

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Maremágnum creativo que pretende homenajear confesamente desde las excentricidades visuales de Clive Barker, la mitología de H. P. Lovecraft, los protagonistas recluidos en espacios cerrados ante un mal externo proveniente de los éxitos de George A. Romero o John Carpenter, y otras muchas más coyunturas que supone una pieza más en esa última variante del cine fantástico que de manera autoconsciente le guiña el ojo a las cinematografías pasadas. Aunque sea un film que cae en gracia desde el primer momento, precisamente por esta apasionada manera de establecer insinuaciones hacia el género, su desarrollo peca de una ingenuidad extrema, sin una personalidad propia en la que aunar ese conjunto de referencias con las que la dupla de directores desnudan al público sus filias.

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Aún reconociéndole su intento de recuperar el oficio de antaño (presente especialmente en sus escenas de impacto y su artesana ejecución), y el estar rodada con el mimo necesario para caer en gracia al aficionado más acérrimo del género, The Void deja el regusto de la digestión rápida y olvido aún más inmediato, como un pastiche de referencias que de manera instantánea se identifican pero sin aportar nada al conjunto. Partes mal compensadas de la narración, que regalarán tiempos muertos inesperados, y la poca pasión del conjunto actoral hacen aún más superflua la propuesta, que está alcanzando en esta temporada un vehemente prestigio incomprendido por el que esto escribe. 

Saludos desde el Gabinete, camaradas.

Un comentario en “Express Reviews: “Awakening the Zodiac, “The Black Room”, “The Evil Within”, “The Void”

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