Dossier Nasty: «Snuff» (Michael Findlay, Horacio Fredriksson, Simon Nuchtern, 1975)

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Nos encontramos con uno de los casos más estrambóticos hechos que han acontecido alrededor del fenómeno de las Video Nasties; su concepción ya intenta romper cualquier límite sobre el mercado underground y marginal en el que se producían muchas de las películas que irrumpieron de lleno en la lista censora del gobierno británico. Para quien no conozca la película y esté ahora mismo inquieto con el título de la cinta, en efecto, su origen viene como alusión clara al fenómeno de las grabaciones con muertes reales que han dado para sí todo un supuesto mercado clandestino, aunque la existencia real de estas películas esté más cerca de la leyenda urbana dentro de la contracultura que de ser una temida realidad. Aún así, el productor Allan Shackleton vio en las supuestas grabaciones snuff un gancho perfecto para estrenar una película que encandilase al público más morboso y deseoso de emociones fuertes. Según parece, el empresario leyó un recorte de periódico que hablaba de una supuesta expansión de este tipo de grabaciones por ciertas regiones de Sudamérica. Sigue leyendo

Double Feature: «Best Friends» +»Pick-up»

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Las road movies fueron una de las coyunturas temáticas más recurridas por el cine grindhouse norteamericano de los 70. Una manera de comprender esas querencias de libertinaje en una sociedad sumida en el desasosiego post-Vietnam, en aquella épica donde la rebeldía era una herramienta al mismo tiempo que el buscarse una identidad era síntoma propio de aquella década que lo cambió todo. En la Double Feature de hoy se rescatan dos de esas piezas de autocine que, de una u otra manera, hacían un dibujo perfecto de esta búsqueda del existencialismo, donde la holografía del paisaje norteamericano tiene un especial hálito escénico. Carreteras secundarias, viajes lisérgicos, amistades forjadas a plomo que acabarán dinamitándose en el paso a la madurez… Pasen y vean: 

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«No respires» (Fede Álvarez, 2016)

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Con el estreno de No respires llega uno de los títulos más esperados de la temporada. Gran parte de culpa de ello reside en el nombre de Fede Álvarez, el director uruguayo con origen asturiano que encandiló a muchos con su remake de Posesión Infernal; podríamos decir que aquella revisión del clásico de culto de Sam Raimi gozaba de unas características similares a esta No respires, en el sentido de disponer de una concepción parcialmente errada pero que era compensado con las labores del director a la hora de asimilar el espíritu salvaje original. Algo parecido ocurrirá, como decimos, en la idea principal de esta nueva película (también con el apoyo de Sam Raimi y su socio Robert Tapert en la producción), con la historia de un grupo de jóvenes rateros que intentarán robar la importante suma de dinero en posesión de un veterano de la guerra de Irak, quien perdió la visión años atrás en acto de servicio, y que verá usurpada la tranquilidad de su hogar.

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Dossier Giallo: «Dos menos uno, tres» (Giulio Questi, 1968)

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Con su peculiar titulo original La morte ha fatto l´uovo (traducido literalmente sería como «La muerte ha puesto un huevo», que aunque suene estrambótico tendrá relación con el telón de fondo de la historia), Giulio Questi plantea una de esas películas de finales de los 60 que se sitúa entre la fina línea donde el cine de suspense italiano toquetea con algunas de las bases del Giallo que, en aquellos momentos, Mario Bava comenzaba a gestar aunque sin llegar aún la explosión comercial a raíz de la inminente El pájaro de las plumas de cristal (1970) de Dario Argento con el inicio de la década de los 70. Se pueden definir justo en ese momento de impasse de la cercana eclosión de los gialli una variante del suspense psicológico imperada principalmente por Umberto Lenzi, con films como Orgasmo (1969) o Así de dulce, así de maravillosa (1969), que hoy en día serán considerados como parte de la producción «giallesca» aunque los derroteros que sigan sus historias compartan de manera tenue algunos de los estamentos que hoy consideramos como patrones básicos del subgénero. Sigue leyendo

Especial Caníbal: «Perdidos en el valle de los dinosaurios» (Michele Massimo Tarantini, 1985)

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A mediados de los 80 la situación de la cinematografía italiana de géneros nadaba ya a contracorriente y sumergida, en su mayoría, entre las corrosivas y excesivas maneras del exploit. Así llegaba esta muestra del cine de caníbales aún de moda en aquella década, que se iniciaba con la mediática entrada en escena de la polémica Holocausto Caníbal (1980) de Ruggero Deodato. En 1985 el incombustible e infatigable realizador Michele Massimo Tarantini (aquí acreditado como Michael E. Lemick), que curtió a la Serie B  italiana de una multitud de títulos que iban principalmente desde la comedia erótica italiana (La profesora enseña en casa [1978], La maestra va al mar con toda la clase [1980]) hasta la espada y brujería de baratillo (La espada salvaje de Krotar [1984]), dirige una de los últimos vestigios del subgénero antropófago en esta historia en el que un grupo de personas, de distinta índole, alquilan un avión para emprender un viaje al llamado valle de los dinosaurios, región con bastantes impresiones de dicha especie extinguida pero que en ese momento parece estar ubicada por ciertas tribus caníbales. Sigue leyendo

Express Reviews: «La Caza», «Megan is missing», «Summer Camp»,»The Boy»

La Caza (Night Fare, Julien Seri, 2015)

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Curiosa producción francesa que plantea ser una revisión de El diablo sobre ruedas (1971), aquel primerísimo trabajo de Steven Spielberg, donde un camión de índole cuasi fantasmal perseguía a un urbanita de a pie por unas calurosas carreteras secundarias. Aquí se sustituye al camionero por un cabreado taxista, que perseguirá durante toda una noche a un grupo de jóvenes rebeldes que se niegan a pagarle el viaje. La premisa se desarrolla aquí bajo una lumínica e híper-visual ambientación nocturna, con un ritmo que aún manteniendo el interés de una idea de difícil extensión caerá en ciertos clichés de hiperbólico estilismo con claras ligaduras premeditas hacia el survival urbano, ahogado en un acto de conclusión totalmente desvirtuado. Sigue leyendo

Capitán América (Albert Pyun, 1990)

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(Colaboración de Miguel Ángel Muñiz)

Hay películas que ya están malditas incluso antes de que se filme un solo plano. El caso de Capitán América entraría por derecho propio en esta categoría. No es desde luego el caso más famoso de película “mutilada” en todas sus fases, pero sí una de las que pueden resultar más interesantes, habida cuenta del lugar que Marvel ocupa hoy día dentro de la industria de Hollywood. No se puede olvidar que en el año 1989, cuando se realizó esta obra del menospreciado Albert Pyun, tan solo DC había logrado cosechar gran éxito en el cine con las dos primeras entregas de la saga de Superman iniciada en 1978 por Richard Donner. Los mandamases de Warner Bros, propietaria de DC Comics, aún estaban contando los dólares que llevaba recaudados el Batman (1989) de Tim Burton y, por otra parte, el anterior intento de llevar a la gran pantalla a un personaje original de Marvel, Howard el pato, en 1986, se había saldado con un estrepitoso fracaso; este caso fue aun más sangrante teniendo en cuenta de que se trataba de una gran producción bajo el sello de George Lucas. Sigue leyendo

Double Feature: «No moriré sola» + «Savaged»

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El rape and revenge es uno de los subgéneros más populares del cine de explotación de la década de los 70. Instaurado de manera espontánea por Wes Craven en 1972 con su maravillosa La última casa  la izquierda, la propuesta de cruentas violaciones escarmentadas con aún más salvajes venganzas generó toda una retahíla de respuestas como el Thriller – en grym film (1973) del sueco Bo Arne Vibenius o La violencia del sexo (1978, más conocida por su original I Spit On Your Grave) del norteamericano Meir Zarchi, a modo de ejemplo de una retahíla de películas que alimentaron una de las corrientes más subversivas de ese terror visceral nacido en el transgresor decenio de los 70. Aunque su premisa argumental haya sido requerida en varios géneros, las rape and revenge parecen vivir desde hace unos años una nueva era que a modo de revival intenta imprimir y re-actualizar aquel sello de horror realista, con carga pseudo-social, pretendiendo instaurar una crueldad en pantalla que se enlaza directamente con los más salvajes instintos del ser humano. Por ello, en la Doble Feature de hoy me congratula presentar No moriré sola, co-producción hispano-argentina dirigida por uno de los jóvenes promulgadores del nuevo cine de terror underground, Adrián García Bogliano, y Savaged, donde el realizador de documentales Michael S. Ojeda imbuye de elementos sobrenaturales al subgénero, algo muy poco habitual en el mismo.

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Dossier Nasty: «No miréis en el sótano» (S. F. Brownrigg, 1973)

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Con esta película nos encontramos con uno de esos casos en los que su recuerdo entre el aficionado sigue aún vigente principalmente por pertenecer a la lista de las «Video Nasties«, aunque tenga ciertos valores para considerarla una película de género bastante interesante dentro de su estampa de film vesánico. No miréis en el sótano es hija directa de esos vigorosos años en los que el cine de terror de bajísimo presupuesto estadounidense se nutría de visceralidad, donde una oleada de jóvenes directores afrontaban una mirada al terror de manera mucho más enérgica y vital hacia los nuevos cánones. Si se incluye directamente esta película en esa oleada es debido principalmente a sus precarios medios, capitaneado por un ínfimo presupuesto de 100.000 dólares, pero que sin embargo parecía emular un tipo de terror trastornado bajo las precarias formas de la Serie B de la época. Si hay una película que resume a la perfección esa torbellino de frescura es La Matanza de Texasestrenada en 1974 como un clásico instantáneo, con la que No miréis en el sótano comparte ciertas pretensiones y procedimientos que las hacen jugar en una liga muy similar, aunque claro está que su aportación al terror es bastante desemejante. Sigue leyendo

Dossier Giallo: «Joven de buena familia sospechosa de asesinato» (Alfonso Brescia, 1972)

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Aunque siempre situado un escalón por debajo que muchos de sus otros coetáneos, con Alfonso Brescia nos encontramos ante uno de los directores más prolíficos del cine de consumo popular italiano, para el que realizó multitud de películas en todo tipo de géneros como el peplum, Spaghetti Western, las aventuras o la ciencia ficción; El magnífico gladiador (1964),  Killer calibro 32 (1967), Las amazonas contra los superman (1975) o La batalla de las estrellas (1977) son solo una pequeña muestra de una productiva filmografía, en la que aportaría al giallo esta Joven de buena familia sospechosa de asesinato. Tras una inexplicable secuencia inicial en blanco y negro a modo de drama bélico, a la que posteriormente, en la conclusión, encontraremos explicación, la película relata como un hombre adinerado aparece muerto en pleno parque de atracciones de Madrid, apodado para la ocasión como «Luna Park».  Sigue leyendo

Schizofrenia di un attore (Franco Garofalo, 2002)

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Con Schizofrenia di un attore nos encontramos ante un proyecto enteramente impulsado por el protagonista de esta semana en el Gabinete, Franco Garofalo. El film es un mediometraje de 35 minutos, rodado apenas sin medios, y en el que Garofalo oficia de auténtico hombre orquesta: dirige, produce, escribe y protagoniza. Aunque estamos ante un producto underground y muy desconocido, ha obtenido una gran admiración y respeto entre el reducido público y crítica que ha conseguido visionarlo. Para hablar de su origen hemos de situarnos a principios de los 80 cuando Franco se ve obligado  a interrumpir su carrera interpretativa de manera repentina, debido a una serie de problemas personales.
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Terror en el convento (Bruno Mattei, 1981)

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Terror en el convento es la tercera y última colaboración de Franco Garofalo con Bruno Mattei, quien aquí se encontraba con otra muestra más de su aportación a la llamada nunsploitation, esa vertiente del cine de explotación en el que la figura inocente, limpia y cristalina de las monjas es revertida de los componentes más grotescos del cine de género con tramas concernientes al sexo, la violencia o incluso la posesión diabólica, como es el caso del film que nos ocupa.  Aquí Mattei (acreditado como Stefan Oblowsky) lleva esto al extremo, en una historia ambientada en un convento donde todas su feligresas irán apareciendo asesinadas bajo unas muy misteriosas circunstancias. Con la intención de esclarecer los hechos, al lugar llegara un joven sacerdote (Carlo de Mejo) que investigará todos los extraños sucesos que parecen atemorizar a las monjas del aparentemente tranquilo monasterio. Sigue leyendo