“Schizofrenia di un attore” (Franco Garofalo, 2002)

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Con Schizofrenia di un attore nos encontramos ante un proyecto enteramente impulsado por el protagonista de esta semana en el Gabinete, Franco Garofalo. El film es un mediometraje de 35 minutos, rodado apenas sin medios, y en el que Garofalo oficia de auténtico hombre orquesta: dirige, produce, escribe y protagoniza. Aunque estamos ante un producto underground y muy desconocido, ha obtenido una gran admiración y respeto entre el reducido público y crítica que ha conseguido visionarlo. Para hablar de su origen hemos de situarnos a principios de los 80 cuando Franco se ve obligado  a interrumpir su carrera interpretativa de manera repentina, debido a una serie de problemas personales.

Y es que Schizofrenia di un attore tiene su origen en el año 1982, justo en el momento en el que el actor se sitúa en la cima de su carrera como uno de los rostros secundarios más llamativos y requeridos del cinemabis italiano de la época, que comenzaría en un declive que le llevaría a participar en unas pocas películas más a partir de ese año hasta abandonar definitivamente su trabajo actoral a finales de la década. Garofalo rescata el proyecto en el año 2002, como un alegato testamentario sobre su carrera, aunque el infame presupuesto con el que contaba la obra hace que su ya limitado se estreno se retrase hasta el 2003. Y, aunque Schizofrenia di un attore es una extraña pieza italiana tan desconocida que ni la celebérrima IMDb aún no le ha añadido ficha a fecha de escribir estas líneas, lograría estrenarse en un círculo muy reducido de festivales incluyendo unas interesantísimas proyecciones llevadas a cabo en Roma tanto en el célebre cine Azzurro Scipioni como en la espectacular sala al aire libre llamada la L´isola del Cinema, ubicada en pleno río Tíber.

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Schizofrenia di un attore concentra una enorme intensidad en sus 35 minutos de duración. Con una dirección enérgica, desmedida, de exageradas proporciones narrativas y con un aura fatalista y surreal que logra desprender un absoluto aroma de discurso encolerizado y locura de lo visual, que de manera excepcional logra enervar hacia el espectador un claro mensaje. Dentro de su narrativa quimérica y caótica, de ínfulas estéticas totalmente anárquicas, y añadiendo además un trastornado concepto de la imaginería visual, este mediometraje supone un confeso alegato personal del propio Garofalo contra ese cine mayoritario, ese que a los americanos les gusta llamar mainstream, que en su mayoría de productos obtiene para sí un vacuo e insustancial reconocimiento del gran público; aquí se denuncia como una manera de demonizar el poco sentido del oficio y el amplio vacío de pasión y devoción de los más conocidos niveles de la industria del cine.  La película destila un feísmo narrativo opresor, que cuenta además con una puesta en escena que expone una agobiante exhibición de la ubicación teatral (medio muy ligado, gracias a la escuela de interpretación que regenta, a la figura de Franco Garofalo), que además aquí supurará en el último acto de la función con un desenlace absolutamente fatalista, de macabra poesía de lo visual, que supone la finalización idónea de un producto que ante todo destila una abrumadora aura catastrofista y melancólica. 

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En Schizofrenia di un attore encontramos además cierta reivindicación de la psicología de la figura del gremio actoral, tanto como en su faceta profesional como en la manera de encarar el drama en una película oscura y tenebrosa, a la que desde luego hay que reconocerle la valía de sus aciertos dentro de una enorme complejidad escénica y narrativa. Nos encontramos ante un film que con tan alto poso de irracionalidad y surrealismo propone que sea el espectador el que se deje imbuir de la demencia visual que aquí promulga Franco Garofalo, bajo unas querencias artísticas feroces e implacables, desencadenando una obra que merece ser descubierta de su ostracismo. Que Garofalo intentase sacar adelante este proyecto en el año 2002 responde también a otras cuestiones personales; parece ser que, según palabras del actor, la idea de su proyecto (recordemos que su origen data del año 1982) sería rechazada por la enorme complejidad técnica y narrativa que suponía, por lo que fue incapaz de encontrar financiación. Esto no impidió que su idea fuese robada siendo incluso representada años después por varios circuitos. Fue tal el empeño de sacar el proyecto adelante que a pesar de las necesidades técnicas necesarias, Garofalo logró estrenar Schizofrenia di un attore bajo una abrumadora deficiencia de medios, que añaden un valor incalculable a los enormes aciertos de su película. 

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La película se puede ver actualmente a través de Internet,  tanto en el website de la escuela de cine Cineapolis, que regenta el propio Franco Garofalo ( www.cineapolis.it), así como en el canal de YouTube del propio actor que a continuación enlazamos. Disfrútenla camaradas, porque nos encontramos con absoluta y maravillosa rareza que, insistiendo, merece una infinita reivindicación:

Saludos desde el Gabinete, camaradas.

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