“Smash Cut” (Lee Gordon Demarbre, 2009)

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Que a modo de prólogo aparezca en pantalla el recientemente fallecido Herschell Gordon Lewis, el llamado “Padrino del gore” que cambió para siempre la visceralidad del cine de géneros en aquellos locos años 60, no es ninguna casualidad y ni mucho menos podría atribuirse al cameo gratuito. Y es que Lee Gordon Demarbre (y sí, el “Gordon” es un confeso guiño) realiza este Smash Cut como un homenaje al particular sentido del terror de Lewis, con esa promulgadora concepción del gore como elemento irónico y ampliamente expositivo, donde se creó toda una escuela posterior de influencias en esos estamentos. La historia con la que Demarbre construye su trama se basa en el mundo del cine, con un director de culto llamado Able Whitman (interpretado por David Hess, nada más y nada menos, no es necesaria presentación) que se encuentra tan asqueado por la pobre recepción de los efectos especiales de sus películas que para su siguiente proyecto decide utilizar cuerpos humanos reales. Una periodista llamada April Carson decide investigar los extraños acontecimientos que parecen rodear la siguiente película de Whitman, en el que vemos una clara dramatización del ímpetu, en un cariz más decadente, de lo que significó Herschell Gordon Lewis para el cine grindhouse de los años 60/70.  Sigue leyendo

In Memoriam: Herschell Gordon Lewis (1929-2016)

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El cine de terror perdía el pasado domingo a uno de sus más importantes exponentes, Herschell Gordon Lewis. Considerado desde sus inicios  como el “Padrino del Gore”, apelativo que tendría que compartir con el fascinante Lucio Fulci (aunque, si somos justos, Gordon Lewis sí respondía con todas las de la ley al apodo por sus obras germen para dicha corriente), con el director de la relevante 2000 maníacos (1964) se va uno de esos cineastas que cambiaron toda una manera de concebir el horror en pantalla. Nacido el 15 de Junio de 1929 en Pittsburgh, la figura de nuestro protagonista fue elemental para consolidar lo que hoy entendemos por cine gore o los extremos más excesivos del terror, justo en aquella década de los 60 donde el cine de dicha vertiente se encontraba anclado en un clasicismo urdido y explotado en decenios pasados. Sigue leyendo

Dossier Nasty: “No miréis en el sótano” (S. F. Brownrigg, 1973)

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Con esta película nos encontramos con uno de esos casos en los que su recuerdo entre el aficionado sigue aún vigente principalmente por pertenecer a la lista de las “Video Nasties“, aunque tenga ciertos valores para considerarla una película de género bastante interesante dentro de su estampa de film vesánico. No miréis en el sótano es hija directa de esos vigorosos años en los que el cine de terror de bajísimo presupuesto estadounidense se nutría de visceralidad, donde una oleada de jóvenes directores afrontaban una mirada al terror de manera mucho más enérgica y vital hacia los nuevos cánones. Si se incluye directamente esta película en esa oleada es debido principalmente a sus precarios medios, capitaneado por un ínfimo presupuesto de 100.000 dólares, pero que sin embargo parecía emular un tipo de terror trastornado bajo las precarias formas de la Serie B de la época. Si hay una película que resume a la perfección esa torbellino de frescura es La Matanza de Texasestrenada en 1974 como un clásico instantáneo, con la que No miréis en el sótano comparte ciertas pretensiones y procedimientos que las hacen jugar en una liga muy similar, aunque claro está que su aportación al terror es bastante desemejante. Sigue leyendo

Dossier Nasty: “The Ghastly Ones” (Andy Milligan, 1968)

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Filmada en 16 mm y casi en su totalidad con cámara en mano, The Ghastly Ones vive hoy en el recuerdo por suponer la primera película  de terror del incombustible e indescriptible realizador Andy Milligan, un cineasta todoterreno (además de dirigir también se encargaba de manera habitual de la fotografía, montaje y guión de sus films) con unos orígenes que se anclan a una notable experiencia en teatro hasta que a mediados de los 60 comienza a coquetear con el cine underground de temperamento amateur. Así inicia en aquella década un círculo de películas que recorrieron sin rubor los caminos del cine de explotación más marginal y en su vena más transgresora, en unas altas dosis de violencia bajo el sentido naif y premeditadamente humorístico que en aquellos momentos reinaba en el cine bis más desenfrenado gracias en gran parte a la jocosidad con la que Herschell Gordon Lewis parecería eclosionar el splatter, con sus efectos gore de medios artesanales y deliberada sobreexposición. Sigue leyendo

Dossier Slasher: Introduciendo un género. Máscaras, cuchillos y gritos en la oscuridad… (1)

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Si dentro de las abultadas variantes del cine de terror existe una corriente que se haya mantenido con el paso del tiempo, aún teniendo en cuenta diversas decadencias y renovaciones, es el slasher. Con él se cumplen muchos de los patrones que establecen y dan forma a los subgéneros del cine fantástico, como bien pudieran ser unas influencias previas formales, una serie de obras prototípicas que darían pie a unos patrones que luego desarrollarían unos cineastas dando pie a sus tótems, además de la consecución de un movimiento anclado a una época determinada, que provocaría una futura explotación comercial y decaimiento. Aunque entraremos luego en ello, el slasher ha sufrido varios ocasos que no impedirían que fuese eternamente recurrido en los cánones de la serie B, destacando eso sí una explosión comercial que tendría en los años 80 su auténtico culmen. Sigue leyendo

Dossier Nasty: “Blood Feast” (Herschell Gordon Lewis, 1963)

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Herschell Gordon Lewis es reconocido hoy como “el padrino del gore“, epíteto que ha compartido con el paso de los años con otros directores de tal calibre como el del italiano Lucio Fulci, con cuya Aquella casa al lado del cementerio (1981) inauguramos el repaso formado a estas películas perseguidas por terrenos británicos. En el caso del director norteamericano tendría más trascendencia el apelativo agrandándolo aún más hasta el nivel de ser considerado como el creador del cine gore. Aunque antes de Gordon Lewis ya había tendencias y corrientes que ya presumían de estilismos propios del también llamado splatter (el Grand Guignol francés se postula como principal tótem de influencia, al que imitarían cineastas como D. W. Griffith, Cecil B. DeMille o la propia Hammer), se podría considerar al director de Blood Feast o 2000 Maníacos (1964) como el principal precursor del gore como corriente, apoyándose en un carácter explícito de la violencia y una búsqueda de la incomodidad más transgresora, constituyendo su estilo a lo largo de una filmografía que acabó por catalogarse como la más salvaje ramificación del slapstick (comedia apoyada en situaciones de violencia exagerada, que en el caso de Gordon Lewis se ayudaría de una desorbitada cantidad de grotesca violencia gráfica).  Sigue leyendo