Rewind Pulp: “Rubíes Sangrientos”, Clark Carrados

sdr

Luis García Lecha ha sido uno de los más infatigables creadores de literatura pulp en España, y de su amplia obra ya habíamos abordado una de sus participaciones en el western con Cabalgando hacia el infierno. Bajo el sobrenombre de Clark Carrados y con más de dos mil obras en su haber, se especializaría en la ciencia ficción, el bélico, el ya citado oeste o el policíaco. Este Rubíes Sangrientos sería una de sus aportaciones al terror, concretamente a la serie encuadrada en el género por Bruguera. Cabe decir ante todo que esta novela parece más influenciada por el suspense detectivesco y hasta en cierta medida por el whodunit popularizado por Agatha Christie, ya que, salvo por someros pasajes, no se correspondería en una historia de trasfondo puramente terrorífico.

Tras un prólogo eficiente en el que seremos testigos de cómo un hombre será brutalmente destripado para robar unas piedras preciosas que se hayan en sus entrañas, comenzará la trama de este Rubíes Sangrientos; el millonario burgués Morgan Lann-Smooth encarga a su sobrino Albert Normand que visite a la inquilina de una de las mansiones que tiene rentadas con objeto de que pague la deuda que tiene contraída con él. La mujer es Thea Velmont, hija del hombre al que Morgan financió una expedición. Por el camino Albert conocerá a Iddura, una mujer que tendrá el mismo destino que nuestro protagonista, la mansión Farnclough House. Comenzará entonces una historia de asesinatos, intriga, triángulos amorosos, mentiras, traiciones y el profundo anhelo de conseguir una pareja de rubíes que conformarán el principal motor narrativo de la trama.

Como ya se ha mencionado, la novela guardará poco en sus encuadres con el género de terror, salvo un recurso narrativo bien implementado como es la localización principal; una espectacular mansión, FarnClough House, donde se desarrollará gran parte de la trama y aunque no se dispongan sobre ella ningún tipo de efluvio fantástico, en la imaginación del lector se conformará como una majestuosa y opresora ubicación donde el autor desarrollará todas sus artimañas narrativas. Se destacarán también, lejos por supuesto del género en el que se pueda encuadrar la obra, el buen equilibrio que Carrados hace del gran número de personajes que entran en acción (como hechos dicho, con somera influencia de la literatura de Agatha Christie a la hora de encerrar a un grupo de personas en una única localización, misterio mediante) así como la relación entre ellos, especialmente las dotes de galán del protagonista en el entramado amoroso que se irá mostrando según avance la historia. Como suele ocurrir en la literatura pulp, los principales caracteres femeninos (tanto la exótica Iddura como aquí el remedo de femme fatale Thea Vilmont) tendrán una feminidad bastante marcada para/por sometimiento emocional del protagonista.

Con todo, Rubíes Sangrientos puede defraudar quien espere un título deudor de la rama más creepy de la literatura pulp hispana, y su introducción, antes mencionada, puede prometerlo al comienzo de la lectura; aún así, gozará de un suspense eficiente, bien llevado por Carrados (con mucho hálito de la intriga policial y de investigación de la que era especialista) y que pueda sufrir de cierto hermetismo en su desenlace final, difícil campo de acción en este tipo de literatura, aunque el secreto que la novela guardará para sí en su desarrollo esté bien implementado.

Observaciones: Editorial Bruguera. Colección “Selección Terror”, nº 566. Cubierta: García. Edición enero, 1984.  

Saludos desde el Gabinete, camaradas.

 

2 comentarios en “Rewind Pulp: “Rubíes Sangrientos”, Clark Carrados

  1. ¡Muy buenas! Me he quedado un rato mirando la novela porque me sonaba el nombre del autor, y cuando he visto que también escribía western, se me ha encendido la bombilla. A mí madre le encanta el western, y cuando yo era pequeña, ella solía ir a un par de frutos secos de mi barrio para cambiar novelas, tanto de este autor como de Marcial Lafuente Estefanía. Imagino que habría más autores, pero esos dos son los que más me suenan. Recuerdo que había montones de novelitas por casa, y como no eran muy gordas, se las leía enseguida, les hacía su marca en la primera página, y se volvía a la tienda para cambiar por otras. Jajaja… qué recuerdos. Había alguna romanticosa olvidada, pero a mi madre le iban más los tiros.

    Estuve el otro día escuchando el especial que hicisteis de la saga Viernes 13 en Luces en el horizonte, y ni de lejos imaginaba que hubiese tantas películas. Pasé 3 sangrientas horas la mar de entretenida en el trabajo, jajaja…

    Menuda currada tienes en el blog. Tengo que pasarme más por aquí, que hay un montón de cosas interesantes. Un saludo.

    • Muy buenas Mónica, primero de todo agradecerte enormemente tanto tu comentario como tus entusiastas palabras.

      Qué fascinante esa anécdota que cuentas y como de arraigada está a la cultura del bolsilibro. Me nutro de esta literatura pulp por compras en mercadillos y librerías de segunda mano; es apasionante el mero hecho de pensar por cuantas manos habrán pasado estas historias, que ofrecieron tanto entretenimiento a los que hoy son nuestros padres/abuelos. Ver las “marcas de guerra” (anotaciones, subrayados, etc.) de estos libros es… ¡historia viva!.

      Ahora mismo acaba de salir el segundo especial de “Viernes 13” de Luces, espero que lo disfrutes. Una saga peculiar y, ante todo, extravagante.

      Muchas gracias de nuevo, camarada! Decir que disfrutas del blog es el mejor halago que puede recibir este humilde narrador.

      Un afectuoso saludo.

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