Rewind Pulp: “Hálito de cera y muerte”, Ben Ramsay

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Bajo el sugerente título de Hálito de cera y muerte llega el que posiblemente sea uno de los números más peculiares y extraños de los que poblaron la “Selección Terror” de Bruguera, o al menos de las entregas que han podido llegar al que esto escribe. Cabe añadir en primer lugar el total desconocimiento que al menos por aquí tenemos sobre su autor, Ben Ramsay, al que únicamente se le conoce un título más, también de la misma colección de Bruguera, llamado Angustia transferida. La historia de la novela que nos ocupa hoy parte de unos recortes de periódico que llegarán a la redacción del célebre New York Times, en el que se habla de una ciudad fantasma arrasada por las llamas y sobre la que se ubicaba un prestigioso museo de figuras de cera repleto de leyendas, ubicado en tierra de nadie y con un aura de misticismo que recae sobre él apoyada en las viejas leyendas que recorren tanto la propia galería como sus anexos parajes. El pueblo se llama Kovrin White y su siniestra tradición será investiga por Kerry Brokker, al que le facilitan un extraño manuscrito con una enigmática historia de multitud de muertes y desgracias sobre una localidad que extrañamente aparece apodada como Holborn…

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Rewind Pulp: “Génesis”, Lou Carrigan

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Lou Carrigan ya había visitado el Gabinete con Organización América, aventura de uno de los personajes más recordados y carismáticos del pulp nacional, Brigitte ´Baby´ Monfort. En esta ocasión recuperamos a Carrigan como uno de los más infatigables narradores del bolsilibro en un género  como la ciencia ficción, que no acabaría siendo su especialidad (siempre más enfocada al policíaco y al spy) pero en el que dejaría para la posteridad casi medio centenar de obras. Hoy presentemos Génesis, el número 701 de la popular saga La Conquista del Espacio de Bruguera; la historia tiene como protagonista a un apuesto y seductor poeta español, Andrés, que se encuentra de vacaciones en una isla caribeña donde conoce a una joven periodista del lugar llamada Jenny. El flechazo que surge entre ellos se produciría en unas condiciones totalmente normales si no fuese porque sobre la isla acaba de aterrizar una nave que a todas luces parece de origen extraterrestre.

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Rewind Pulp: “El Mejor con el Rifle”, Marcial Lafuente Estefanía

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Justo en la semana en la que muchos lamentamos la muerte de Francisco González Ledesma (Silver Kane), una de las plumas referenciales del western en la literatura nacional, nos paramos en una de las obras del otro pilar del género en el bolsilibro: Marcial Lafuente Estefanía. Sería el propio Silver Kane quien diría de él lo siguiente: “No me gustó nunca el estilo literario de Marcial Lafuente Estefanía, por demasiado directo y elemental, pero siempre fuimos buenos amigos, pese a la diferencia de edad. Era un hombre generoso que llegó a ganar mucho dinero, pero nunca tuvo nada suyo. Un día me dijo: ´Amigo mío no te tomes las cosas demasiado en serio. Al fin y al cabo, la vida puede depender de una mujer que pasa´“. Sigue leyendo

Rewind Pulp: “Organización América”, Lou Carrigan

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El protagonismo de la mujer en el bolsilibro habitualmente se presentaba de manera exclusiva en el género romántico. Era bastante frecuente que el rol femenino, al igual que en el cine de aquellas décadas, ejecutase de ejemplar acompañante del héroe puramente masculino, dejando que el hombre fuese aquel que llevase todo el peso de las historias con la mujer en un segundo plano.  Pero, curiosamente, una saga de novelas con un claro índice de masculinidad en su protagonismo cambiaría en cierta medida esta coyuntura del heroísmo femenino en la literatura, ocasionado en su posterior explotación cinematográfica. Nos referimos, claro está, a la saga de relatos de James Bond, proveniente de un ex periodista y asistente del servicio secreto británico llamado Ian Fleming. El también escritor creó uno de los personajes más icónicos de la cultura popular, que hizo que ya de por sí una vertiente genérica con mucho interés como el espionaje alcanzase unas cotas de popularidad tremendas, con un impacto que se expandiría a otros medios como el cine o, siendo este caso el que más nos interesa aquí, la literatura pulp. Sigue leyendo

Rewind Pulp: “Lauri era inocente”, Kelltom McIntire.

Lauri era inocente

Se inaugura sección en el Gabinete, dedicada en esta ocasión a investigar y reivindicar los recovecos más hondos de la literatura pulp. Podemos distinguir aquí un fenómeno (contra)cultural en toda regla que impactó en las costumbres de antaño como principal ejercicio literario de toda una generación. Los bolsilibros, o las también llamadas “novelas de a duro” acapararán gran parte de la sección como uno de los principales ejes de todo un movimiento literario en el que un nutrido grupo de de escritores nacionales (casi siempre escondidos bajo pseudónimo anglosajón) ofrecían historias de toda una variedad genérica de consumo (terror, western, ciencia ficción…) embellecidas por unas portadas que tras un tebeístico diseño gráfico intentaban ofrecer una dramatización estilística del relato. Como uno de los productos estrella de los kioskos durante la mitad de siglo y que ahora circulan sin remilgo por toda librería de segunda mano, todo aquel bolsilibro que llegue a las manos del Reverendo será reseñado aquí. Por supuesto, en Rewind Pulp también tendrán cabida las revistas de historietas, antiguos fanzines y todo aquello que tenga dentro de sí el sello pulp corriendo por las venas.

Se inaugura la sección con “Lauri era inocente” una historia salida de la mente de Kelltom McIntire (José León Domínguez, cuya mayor producción se produjo dentro del campo de la ciencia ficción aunque abarcase otros géneros como el terror o el western en editoriales como Bruguera o Ediciones Toray) en la que un hombre se ve inmerso en una trama donde la extraña conducta de su mujer acaba por lastrar su día a día.  Una historia escrita desde el punto de vista de un personaje principal que disfruta de una vida acomodada (un ex policía que consigue un importante ascenso en una empresa de seguridad) con su mujer e hija; la primera, justo en el momento que nuestro protagonista pretende comunicarle su reciente éxito profesional, aparecerá con visos de incertidumbre en su propia casa víctima de un posible intento de violación y en una postal dramática en la que varias de las mascotas del hogar aparecen siniestramente ejecutadas. Aunque al principio de la historia parezca que se trata de un criminal asalto de morada, pronto se verán unos indicios de enfermedad mental en la esposa aunque se llegue incluso a culpar a Lauri, la pequeña de la familia, de la matanza contra los animales.

El protagonista deberá luchar no sólo contra el derrumbe que el siniestro suceso provoca en su vida en una trama de suspense donde mantendrá una retahíla de enfrentamientos contras sus suegros (su origen humilde choca, desde el primer momento, con la alta clase de su familia política), y los cada vez mayores indicios psicóticos de su mujer que incluso parece verse involucrada en un estrafalario hecho de desorden público en un bar de la zona. La novela responde de manera paulatina a todas las características del bolsilibro, en una narrativa de fácil lectura con toques puramente imbuidos por el thriller, con ciertos apuntes eróticos (presentados en un flashback hacia el tercio final de la trama donde se desplaza la ficción al momento en el que el matrimonio inician su relación) que en sus connotaciones hacia la demencia psicológica de la mujer pueden llegar a verse alguna que otra reminiscencia con los gialli italianos (con la mixtura entre el policíaco y un suspense marcado por supuestos desórdenes mentales), a la postre adaptaciones cinematográficas hereditarias este tipo de literatura. La historia presenta al prototipo de héroe contra el entorno que le rodea, sumido en una oleada de incomprensión e indefensa posición cuyo desarrollo se pueda antojar algo plano, pero que defrauda en un tramo final bastante descafeinado en el que se prometía una conclusión o giro narrativo de cierta potencia. Aún así, su corta longitud hará de “Lauri era inocente” una amena lectura, que no defraudará y  mostrará la falta de ambiciones autorales propias de este tipo de publicaciones en las que además se puede distinguir una auto-fidelidad formal a la postre digna del encanto de sus pequeñas grandes historias.

Observaciones: Editorial Bruguera. Colección “Punto Rojo” nº 1163. Edición noviembre, 1984.