Dossier Giallo: «Las lágrimas de Jennifer» (Giuliano Carnimeo, 1973)

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Dos mujeres son asesinadas en un bloque de edificios. La primera, una prostituta de lujo, es salvajemente despachada a cuchillo en el ascensor del inmueble; la segunda, una stripper mulata, fallece ahogada premeditadamente en su propia bañera. A pesar de estos siniestros sucesos, Jennifer (Edwige Fenech), una joven modelo, se muda junto a una amiga al apartamento donde la bailarina perdería la vida, no mostrando ninguna preocupación de los trágicos acontecimientos que han tenido lugar en el edificio.  vlcsnap-2015-10-28-16h11m03s92Giuliano Carnimeo, previo experto en el Spaghetti western (Buen fueral amigos… Paga Sartana, Y dejaron de llamarle Camposanto) dirige este curioso giallo en el que recae el protagonismo sobre la explosiva Edwige Fenech, mito erótico en pleno auge durante aquellos inicios de los 70 a raíz de ser la musa de Sergio Martino (el hermano de este y compañero sentimental de la actriz por aquel entonces, Luciano Martino, será aquí productor), de la que se aprovecha su esplendoroso físico oficiando un rol que la verá inmersa en una oleada de asesinatos. Sigue leyendo

Especial Caníbal: «The Green Inferno» (Eli Roth, 2013)

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En su incesante espíritu reivindicador de cinematografías del horror pasadas, Eli Roth pretende con este The Green Inferno rendir culto al clásico  Holocausto Caníbal (1980) de Ruggero Deodato, que a su vez sería en su tiempo el polémico film estrella del subgénero de indígenas antropófagos. En realidad, y dentro de ese ímpetu del cineasta que siempre antepone su cualidad de cinéfago a la de director, Roth invoca todo un homenaje y revisión al canibalismo italiano no sólo recordado por el film de Deodato, sino también impulsado por cineastas como el Umberto Lenzi de ¡Comidos Vivos! (1980) y Caníbal Feroz (1981), el Sergio Martino de La montaña del Dios caníbal (1978) o el Joe D´Amato de Emanuelle y los últimos caníbales (1977), entre otros. Como films de explotación se aprovechaban de frondosas localizaciones selváticas para mostrar de manera exacerbada los instintos carnívoros y primarios de grupos de indígenas, dentro de un horror de enorme calado gore que en algunos casos, como el propio Holocausto Caníbal, gozaban de un realismo natural aterrador y más concretamente en el film de Deodato con una mirada al horror directa gracias a sus formas narrativas que de paso inaugurarían en popularidad el llamado found footage. Influenciado y apadrinado por el subgénero mondo (con gran relevancia en los años 60 y que el film Este perro mundo a.k.a. Mondo Cane [1962]) popularizaría, ofrecía una interacción con la imagen auspiciada por su intrínseco carácter documental), y tan odiado como amado a partes iguales, el cine de caníbales  se recuerda bajo la alta exposición de su violencia que aunque le sea achacable cierta gratuidad en su incidencia, se alimentaba de una lectura sobre el despertar del lado más salvaje del ser humano, quien recibiría una especie de justicia poética cuando los caníbales hiciesen despertar sus instintos más bajos. 

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Triple Feature: «Las Sádicas» + «Viciosas al desnudo» + «Knock Knock»

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El reciente lanzamiento de Knock Knock de Eli Roth ha planteado que se recupere del olvido un film tan atado formal y estéticamente a su época y a la vez tan desconocido en nuestro tiempo como Las Sádicas, dirigido en 1977 por Peter S. Traynor. La película planteaba una premisa tan básica como es la home invasion, consentida y aparentemente inofensiva en primer término, perpretada por  dos jovencitas de aspecto inocente y virginal interpretadas por Sondra Locke y Colleen Camp, quienes conquistan a un padre de familia modélico dramatizado por un Seymour Cassell al que acabarán haciéndole sufrir hasta el extremo en el propio domicilio familiar, símbolo este de una ejemplar y envidiada existencia que se ve agitada desde los más hondos cimientos morales del sufrido protagonista. Conviene aprovechar la confesa revisión perpetrada por Eli Roth para recuperar el film original, además de rescatar de los olvidos la copia descarada parida en 1980 por el incombustible Manuel Esteba dentro de la por entonces incipiente cinematografía hispana del destape, Viciosas al desnudo. El film de Roth, de reciente proyección en el festival de Sitges y ya visionado por servidor, también será objeto de análisis en un intento de comparar las tres visiones de una premisa argumental básica pero que parece dar de sí unas ramificaciones identificativas que cada realizador intenta hacer propias.

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Dossier Giallo: Introduciendo un género. Y la muerte vestía de color amarillo…

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El giallo, o el plural gialli como manera más refinada de hacerle referencia, nace dentro de una creciente explosión europea de subgéneros, quizá como una de las tendencias que más han marcado el cine popular de décadas pasadas. Pero dentro de la gran amalgama de corrientes en las que fueron derivando ese cine de consumo europeo, donde la industria italiana ejecutó una ampulosa producción derivando del peplum al spaghetti western, pasando por el terror gótico o hasta el cine de aventuras, el giallo suponía una extraña miscelánea entre el thriller policíaco y un suspense sumergido en unas connotaciones de sello honestamente fantastique, que consiguió generar un conjunto de películas con especial ímpetu heterodoxo a su propia corriente hasta el punto de llegar a la manera errada de citar cualquier película italiana de tintes fantásticos como giallo, durante la mayor época de explosión del subgénero en la productiva década de los 70. Sigue leyendo

La Visita (M. Night Shyamalan, 2015)

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El retorno del M. Night Shyamalan al cine de terror era bastante esperado tras varios fracasos que hicieron olvidar la gran factura de películas pasadas. La Visita prometía ser la vuelta por antiguos fueros, la mirada atrás a aquellos tiempos de sensaciones inquietantes y perturbadoras bajo un calado estético opresor y hasta cierto punto refinado. M. Night Shyamalan parte en La Visita de una idea suya y para procesarla se ha unido a Jason Blum, cuya Blumhouse Productions domina gran parte de la producción de terror de bajo presupuesto con ampulosos resultados en taquilla. Sigue leyendo

Dossier Nasty: «Blood Feast» (Herschell Gordon Lewis, 1963)

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Herschell Gordon Lewis es reconocido hoy como «el padrino del gore«, epíteto que ha compartido con el paso de los años con otros directores de tal calibre como el del italiano Lucio Fulci, con cuya Aquella casa al lado del cementerio (1981) inauguramos el repaso formado a estas películas perseguidas por terrenos británicos. En el caso del director norteamericano tendría más trascendencia el apelativo agrandándolo aún más hasta el nivel de ser considerado como el creador del cine gore. Aunque antes de Gordon Lewis ya había tendencias y corrientes que ya presumían de estilismos propios del también llamado splatter (el Grand Guignol francés se postula como principal tótem de influencia, al que imitarían cineastas como D. W. Griffith, Cecil B. DeMille o la propia Hammer), se podría considerar al director de Blood Feast o 2000 Maníacos (1964) como el principal precursor del gore como corriente, apoyándose en un carácter explícito de la violencia y una búsqueda de la incomodidad más transgresora, constituyendo su estilo a lo largo de una filmografía que acabó por catalogarse como la más salvaje ramificación del slapstick (comedia apoyada en situaciones de violencia exagerada, que en el caso de Gordon Lewis se ayudaría de una desorbitada cantidad de grotesca violencia gráfica).  Sigue leyendo

Dossier Lovecraft: «Tras las paredes» (Stuart Gordon, 2005)

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En el año 2005 Mick Garris pretendía, en pleno auge de los nuevos seriales de televisión, reunir a muchos de esos considerados «maestros del terror» que en pasadas décadas habían construido imperecederos clásicos del horror y que parecían vivir una sequía artística quizá fruto de un género ya demasiado agotado por las nuevas tendencias narrativas. Stuart Gordon (Re-Animator [1985], Re-Sonator [1986]…) fue uno de los jóvenes realizadores que en los años 80 habían pegado fuerte en el género apoyándose adaptaciones de la obra de H.P. Lovecraft, autor que le obsesionaba tanto a él como a su compañero de fechorías Brian Yuzna. Por ello,  la propuesta de Mick Garris consistía en una serie  de episodios de escasa hora de duración para conformar así una antología de pequeñas piezas del horror que supondrían comebacks tan esperados como los de John Carpenter, Tobe Hooper, Joe Dante, John Landis o Dario Argento, entre otros. Sigue leyendo

Dossier Nasty: «Aquella casa al lado del cementerio» (Lucio Fulci, 1981)

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Inauguramos el repaso a las películas que conforman la lista de las «Video Nasties» con uno de los directores que  aportaría más de un título al ya famoso listado de cintas perseguidas. Concretamente, Lucio Fulci, el llamado «padrino del gore» y que tendrá también su Dossier en el Gabinete, aporta al famoso listado británico de vídeos poscritos Nueva York bajo el terror de los zombies (1979), El más allá ,(1981) además de esta Aquella casa al lado del cementerio. No es de extrañar, ya que una de las características que más famoso han hecho a Fulci como realizador de terror (algo que le llegaría en su última etapa, ya que abordó varios géneros, desde el western hasta la comedia, en la explosión del cine popular italiano de los 60 y 70) han sido siempre sus escenas grotescas donde todo podía estar presente, desde hemoglobina en cantidades industriales, gusanos viscosos o arañas carnívoras. La película que hoy nos ocupa es la tercera parte de la trilogía pirata denominada «Las puertas del infierno«, sobrenombre ideado desde el propio fandom con el que se agrupan tres de sus películas más populares: Miedo en la ciudad de los muertos vivientes (1980), El más allá y Aquella casa al lado del cementerio; las tres parecen compartir universo con una atmósfera raruna y perturbadora, centrando su argumento en un terror sobrenatural donde nuestro mundo acaba conectándose, tras una serie de funestos hechos, con otra dimensión  oculta, cuasi luciferina y de aspecto altamente malvado. Sigue leyendo

Interludios musicales: «Wait For The Rain», «Ice Cream Song», David Hess

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Aún con el mundo del terror consternado por la inesperada muerte de Wes Craven, el Reverendo ve de recibo rescatar la extravagante y pintoresca banda sonora de la que por este modesto rincón virtual consideramos su mejor película: La Última Casa a la Izquierda. El peculiar David Hess, rostro habitual del cine de género norteamericano (también con sus pinitos por Europa) y el más maquiavélico villano de la película que nos ocupa (es el malvado Krug) también se encargaría de la banda sonora del film que pondría en tendencia las encantadoras rape and revenge movies. Sigue leyendo

Dossier Nasty: Introducción a las «Video Nasties» (2)

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El 1 de Septiembre de 1985 entra en vigor la “Video Recordings Act 1984”, una ley supervisada por la British Board of Film Classification y sugerida por el político conservador Graham Bright en la Cámara de los Comunes de 1983. Esta ley sometería a un duro trámite de clasificación que haría que las calificaciones de las películas fuesen independientes en vídeo y cine. Por lo tanto, era habitual que películas cuyo montaje no sufriría ningún corte en sus pases en cine sí fuesen duramente censuradas para sus ediciones domésticas.Concretamente, cabe mencionar que dos clásicos como  Perros de Paja (Straw Dogs,Sam Peckinpah, 1971) o  El Exorcista (The Exorcist, William Friedkin, 1973) se exhibirían sin problemas en los cines del Reino Unido pero sin pasar la criba de los órganos censores para sus ediciones de video; por lo tanto, el desenlace sería el obvio: ambas películas serían postergadas y retiradas de los videoclubs durante algunos años.news1 La “Video Recordings Act 1984” prometía además penas durísimas para quienes pretendiesen comercializar en vídeo montajes íntegros de películas censuradas, y se exigía que algunos films lanzados en la fecha anterior de que la ley entrase en vigor fuesen re-clasificados de nuevo.El objetivo era claramente la lucha contra la libre distribución de material que se considerase prohibido, obsceno o poco apropiado.
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Dossier Nasty: Introducción a las «Video Nasties» (1)

Afortunadamente para todo aficionado al cine menos convencional, existe un conjunto de películas sobre las que se cierne un culto y admiración especiales. Esta cada vez más creciente devoción tiene su inicio recién estrenada la década de los 80 cuando cae sobre un nutrido grupo de films el intento de martirio comercial por parte de la British Board of Film Classification, el órgano censor británico que controlaba a primeros de los años ochenta, no sin estrictos miramientos, todo aquello que se estrenase tanto en salas de cine como en el imperante mercado doméstico de los videoclubs. Y es que para hablar de ese nutrido puñado de cintas objeto de persecución, que la National Viewers´ and Listeners´ Association (asociación, también británica, de un grupo de indignados consumidores de imagen y sonido que veían incívico el desmedido contenido de sexo, violencia, blasfemia o conductas como la homosexualidad) apodó con el hoy en día recordado concepto de las “Video Nasties”, es irremediable ubicarse en el principio de la década de los 80 y la ya mencionada eclosión de los videoclubs. Sigue leyendo