El cadáver de Anna Fritz (Hèctor Hernández Vicens, 2015)

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Como las grandes películas de culto, El cadáver de Anna Fritz goza con el beneplácito de ser en esencia un modesto thriller, con llamativo estreno en la pasada edición del Festival de Sitges, que ha ido sufriendo un aumento progresivo de fama en diversos círculos dentro del cine de terror. Sería innegable afirmar que la necrofilia, punto de partida de su narración, es una de las causas culpables de que el film de Hèctor Hernández Vicens se haya contagiado de un interés mórbido entre gran parte de los aficionados al género, al mismo tiempo que sobre el film circule una polémica alimentada principalmente de entendimientos errados que hacen creer que lo que se va a encontrar es una explotación gráfica de la práctica hacia los cadáveres antes mencionada.   Sigue leyendo

Express Reviews: “El bosque de los suicidios”, “La Entidad”, “The House on Pine Street”, “Todavía estamos aquí”

El bosque de los suicidios (The Forest, Jason Zada, 2016)

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El cortometrajista Jason Zada debuta en el largo con The Forest, un relato de misterio que centra su ubicación principal en  un ampuloso y opresor bosque de Japón, que a los pies del Monte Fuji se ha hecho conocido por albergar en él multitud de suicidios así como una conocida conexión folclórica con demonios y tragedias de naturaleza oriental. Con esta premisa se construye la historia de Sarah, una joven estadounidense que viaja a aquel país para esclarecer la desaparición de su hermana, lo que le llevará a los frondosos parajes del bosque Aokigahara. The Forest es un modesto relato que se preocupa demasiado en su nacimiento como cuento del horror, en un claro intento de ejecutar un terror de texturas abstractas pero carentes de cohesión narrativa, algo a lamentar cuando el punto de partida es tan excitante. Es en el laberinto de indefinida disposición visual el que hace del bosque un surrealista paraje de inconexos elementos, donde el director consigue edificar una atmósfera parcialmente embriagadora, aunque no acabe por implicarse de manera loable en el espíritu de la película. Sigue leyendo

Out of the Dark (Lluís Quílez, 2014)

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Las historias de fantasmas suponen una de las coyunturas más clásicas a la hora de abordar un relato de terror. Para su debut en el largo, el cortometrajista Lluís Quílez trata de contar un clásico relato de tragedias pasadas con maldiciones perennes, donde se recurre a un tótem que casualmente parece encandilar al fantástico español de los últimos tiempos: los niños fantasmales, la siempre cándida imagen del infante revertida en la monstruosidad del espectro que se presenta en búsqueda de justicia. Y sobre este eje central circula una trama que presenta a un matrimonio, Sarah (Julia Stiles) y Paul (Scott Speedman), que se traslada con su hija  un pequeño pueblo colombiano llamado Santa Clara; Sarah está destinada a ocupar un alto cargo de la empresa de su padre (Stephen Rea), motivo principal del traslado de esta familia modelo. Sigue leyendo

Purgatorio (Pau Teixidor, 2014)

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Se podría decir que Purgatorio es una película que mantiene intrínseco el entusiasta espíritu anexo al cortometraje como formato, pero que no esconde en ningún momento sus limitados medios de expresión. Por eso, en lo que supone el debut al largometraje de Pau Teixidor, hay que alabar en primera instancia el mérito de no caer en la ambivalencia de pretensiones, ponderando el intentar exprimir todo lo que se tiene a mano. Y es que nos encontramos ante un género muy peliaguado como el thriller psicológico, campo de acción donde el punch de la narración cae casi exclusivamente en las habilidades del director para crear opresión y angustia hacia el espectador. Cabe señalar también que Purgatorio tiene un foco de ambientación realmente fascinante, como es una ciudad dormitorio aún en ciernes: urbanizaciones residenciales todavía sin habitar que suponen, a pesar de su escasa explotación en la ficción cinematográfica, un medio de expresión hacia el suspense gracias a un espacio ampuloso y de un vacío humano inquietante, que aquí ejerce de amplio escenario de ubicación de la principal localización de la película. Sigue leyendo

Intruders (Juan Carlos Fresnadillo, 2011)

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Intruders no debería ser catalogada como una película de terror. Su campo de acción prefiere trascender cualquier tipo de delimitación genérica, ya que la tercera película de Juan Carlos Fresnadillo bien podría definirse como un meticuloso estudio del miedo. La sensación de terror, esa reacción primigenia de protección ante lo desconocido, que alcanza un imaginario interminable cuando se presenta en edad infantil, es esa percepción emocional sobre la que la trama de esta película gira constantemente. Y es que Intruders tiene una historia que reincide en los temores infantiles, los monstruos que salen del armario y como la inocencia e ingenuidad de los niños pueden presentar el lado más fascinante del temor ante aquello que desconocemos. Sigue leyendo

28 semanas después (Juan Carlos Fresnadillo, 2007)

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Después de tener ya un lejano estreno, es digno de mencionar cómo el director Danny Boyle es ahora uno de los considerados principales artífices de la nueva ola del llamado “cine zombie”, gracias a una producción británica que recuperaba la figura del “muerto infectado” (dejemos en un debate a parte si podemos considerar a las bestias de la película como muertos vivientes o no) en un contexto post-apocalíptico de primer orden, donde Londres dejaba a un lado su luminiscencia habitual para mostrar la gran urbe bajo el prisma de una gran catástrofe originada por una pandemia que sumiría al país en una situación dantesca. Es curioso apreciar a día de hoy como Boyle y su guionista Alex Garland utilizan el cosmos iconográfico del apocalípsis zombie como una simple vía de desarrollo, sin pretender la relevancia hacia el subgénero que sí ambicionaría el Amanecer de los Muertos de Zack Snyder, culminando por originar ese renacimiento de la corriente que llegará hasta los albores de la actualidad. Sigue leyendo

Cabin Fever (Travis Zariwny, 2016)

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Tras unos días en los que avanzábamos el inminente estreno del remake de Cabin Fever, esta polémica revisión sobre el film de Eli Roth por fin ha llegado a las pantallas. Mucho se ha hablado de la incomprensión ante la existencia de una nueva versión que pretende revisitar la fórmula de una película cuyo contexto, venido de la devoción al cine de terror transgresor de los 70 por parte de un pasional director como Roth, funciona a día de hoy. Cabin Fever planteó en aquel 2002 una premisa basada en varios puntos de partida clásicos del género: la cabaña solitaria en medio del bosque como epicentro del terror, las muertes consecutivas de una serie de jóvenes urbanitas en un inhóspito terreno rural, y un terror que apoyándose en una serie de grotescas escenas de impacto (amparadas en una enfermedad que arranca literalmente la piel de quien la padece) proponía una ambientación fétida y demente en un frondoso bosque que se infecta paulatinamente de una mórbida atmósfera enrarecida. Sigue leyendo

Rewind Pulp: “Sangriento Carnaval”, Curtis Garland

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Curtis Garland, o Juan Gallardo Muñoz, es uno de los escritores más incombustibles e icónicos de la novela pulp española, para la que creó la friolera de más de 2000 títulos gestados en esa época dorada del llamado bolsilibro y en una enorme cantidad de géneros. Garland difundió la novela noir, el western, la ciencia ficción y muy especialmente el terror, aunque también dedicó páginas a la aventura o al bélico.  Es innegable esa siempre predilección por el horror, ubicación genérica donde dejaría sus obras más populares, y donde en muchas ocasiones daría luz a una vena muy clasicista respecto a un terror basado en tradicionales modelos, tanto fílmicos como (contra)culturales. Precisamente en esta diatriba hoy el Gabinete se para en el corte clasicista de su Sangriento Carnaval, obra ambientada en una contemporánea Nueva Orleans donde, durante la celebración de su carnaval, se suceden una serie de crímenes que impactan a las autoridades por su desmedida crueldad; esta se asocia a las garras y colmillos de algún tipo de animal salvaje, por lo que las primeras líneas de investigación se ciernen sobre un gorila escapado de un circo local. Sigue leyendo

Dossier Giallo: “La muchacha que sabía demasiado” (Mario Bava, 1963)

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Dictaminar el momento en el que eclosiono el Giallo es una tarea realmente complicada, aunque parece claro que su estallido comercial se inició con El pájaro de las plumas de cristal de Dario Argento, que sería también el comienzo de su icónica “Trilogía animal”. Aunque encontramos en la década de los 40 algunos ejemplos de thriller italiano, el Giallo como el fenómeno cinematográfico que hoy conocemos comenzaría sus efluvios con La muchacha que sabía demasiado de Mario Bava, ya que en ella se empiezan a contemplar muchas de esas señas  de identidad que posteriormente Argento cimentaría como constantes para el subgénero. Y es que, Bava, que aquí se encontraba ante una de sus primeras películas dirigidas en solitario (su pasado como reputado director de fotografía le hizo co-dirigir, la mayoría de las veces por accidente, varios productos previos), parte de una historia ambientada en la turística y luminiscente Roma. Sigue leyendo

Necrophagus (Miguel Madrid, 1971)

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Pocos antes de dirigir la curiosísima El asesino de muñecas (1975), el realizador Miguel Madrid estrenaría una de las piezas más bizarras y estrafalarias del fantaterror español. Conocida internacionalmente con el más sugerente título de Graveyard of Horror (Cementerio del terror, si traducimos literalmente), Necrophagus marca cierta curiosidad en la historia del terror español por su llamativo juego de géneros, dentro de un entramado en el que podremos encontrar desde mad doctors, ambientaciones de pura inspiración gótica o algún “muerto” revivido, hasta localizaciones tan afines al género como un majestuoso cementerio y dentro de un horror que apuesta por lo atmosférico. En este sentido, el film de Madrid, a pesar de contar en su título con un epíteto tan sonoramente gráfico como “Necrophagus” (que podemos traducir como necrofagia, el curioso a la par que singular arte de comer cadáveres), el film entra dentro del sector más moderado de la corriente de terror que se originó en España por aquellos días: la ausencia de violencia gráfica explícita (salvo leves apuntes), así como la exclusión de desnudos (muy habituales en películas coetáneas) sorprende, aunque es cierto que el director pretende imbuir al terror de un componente mucho más sutil y sugerente como es una sensación continua de perturbación en su ambiente. Sigue leyendo

Anabel (Antonio Trashorras, 2015)

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Antonio Trashorras es un conocido analista y crítico cinematográfico. De entre sus filias destaca especialmente su predilección por el género de terror, haciendo hincapié en su variante más incisiva y minoritaria, como bien patente quedó en su anterior película El Callejón (20111). El film, no gran conocido, era una desmedida muestra de influencias capaz de asumir la colorista estética visual del giallo o los patrones narrativos del slasher, culminando en un desenlace incomprensible y arrítmico, pero de excelso disfrute para los entusiastas del género. Como ópera prima El Callejón no pasaba de simpático homenaje, con una Ana de Armas despampanante, pero su conjunto de impostado calado reivindicativo podía ser asimilado con mucha gracia y admiración. Sigue leyendo

Dossier Nasty: “No vayas cerca del parque” (Lawrence D. Foldes, 1981)

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Nos encontramos con una de las películas más singulares de todas las que ocupan la lista de las “Video Nasties“. Y es que, aunque las cotas de calidad de los famosos vídeos prohibidos del Reino Unido nunca han sido consideradas de alto nivel, lo cierto es que en este film dirigido por el entonces  jovencísimo debutante Lawrence D. Foldes (20 años tenía en el rodaje) es uno de los que más abiertamente expone su espíritu trash, partiendo de una trama totalmente demente que mezcla sin ningún tipo de rubor viejas leyendas, brujería y canibalismo, todo ello expuesto de una manera alienada y de insultantes inconexiones. Sigue leyendo