Llega Halloween al Gabinete, la noche de las brujas, las almas impías, los demonios y los monstruos. Y para celebrarlo, el Reverendo se rodea de un exquisito grupo de amigos que han tenido a bien analizar cada una de las partes de una de las más recordadas e icónicas sagas cinematográficas que se recuerdan: Halloween. Inaugurada en el año 1978 por John Carpenter en la majestuosa La Noche de Halloween, quien ponderaría en el establishment del cine de terror de entonces las constantes a seguir en la explotación comercial del Slasher, la franquicia pasaría ipso facto a ser una de las más recordadas del subgénero fabricando uno de esos iconos anexos para siempre al reverso más tenebroso de la cultura popular, Michael Myers. A continuación, nueve plumas se confabulan para repasar y analizar cada una de esas películas que han llevado a Myers a ser historia viva del celuloide. Enjoy, amigos:
Dossier Giallo: «Las lágrimas de Jennifer» (Giuliano Carnimeo, 1973)
Dos mujeres son asesinadas en un bloque de edificios. La primera, una prostituta de lujo, es salvajemente despachada a cuchillo en el ascensor del inmueble; la segunda, una stripper mulata, fallece ahogada premeditadamente en su propia bañera. A pesar de estos siniestros sucesos, Jennifer (Edwige Fenech), una joven modelo, se muda junto a una amiga al apartamento donde la bailarina perdería la vida, no mostrando ninguna preocupación de los trágicos acontecimientos que han tenido lugar en el edificio.
Giuliano Carnimeo, previo experto en el Spaghetti western (Buen fueral amigos… Paga Sartana, Y dejaron de llamarle Camposanto…) dirige este curioso giallo en el que recae el protagonismo sobre la explosiva Edwige Fenech, mito erótico en pleno auge durante aquellos inicios de los 70 a raíz de ser la musa de Sergio Martino (el hermano de este y compañero sentimental de la actriz por aquel entonces, Luciano Martino, será aquí productor), de la que se aprovecha su esplendoroso físico oficiando un rol que la verá inmersa en una oleada de asesinatos. Sigue leyendo
Especial Caníbal: «The Green Inferno» (Eli Roth, 2013)
En su incesante espíritu reivindicador de cinematografías del horror pasadas, Eli Roth pretende con este The Green Inferno rendir culto al clásico Holocausto Caníbal (1980) de Ruggero Deodato, que a su vez sería en su tiempo el polémico film estrella del subgénero de indígenas antropófagos. En realidad, y dentro de ese ímpetu del cineasta que siempre antepone su cualidad de cinéfago a la de director, Roth invoca todo un homenaje y revisión al canibalismo italiano no sólo recordado por el film de Deodato, sino también impulsado por cineastas como el Umberto Lenzi de ¡Comidos Vivos! (1980) y Caníbal Feroz (1981), el Sergio Martino de La montaña del Dios caníbal (1978) o el Joe D´Amato de Emanuelle y los últimos caníbales (1977), entre otros. Como films de explotación se aprovechaban de frondosas localizaciones selváticas para mostrar de manera exacerbada los instintos carnívoros y primarios de grupos de indígenas, dentro de un horror de enorme calado gore que en algunos casos, como el propio Holocausto Caníbal, gozaban de un realismo natural aterrador y más concretamente en el film de Deodato con una mirada al horror directa gracias a sus formas narrativas que de paso inaugurarían en popularidad el llamado found footage. Influenciado y apadrinado por el subgénero mondo (con gran relevancia en los años 60 y que el film Este perro mundo a.k.a. Mondo Cane [1962]) popularizaría, ofrecía una interacción con la imagen auspiciada por su intrínseco carácter documental), y tan odiado como amado a partes iguales, el cine de caníbales se recuerda bajo la alta exposición de su violencia que aunque le sea achacable cierta gratuidad en su incidencia, se alimentaba de una lectura sobre el despertar del lado más salvaje del ser humano, quien recibiría una especie de justicia poética cuando los caníbales hiciesen despertar sus instintos más bajos.
Express Reviews: «The Final Girls», «Deathgasm», «Cuentos de Halloween», «Maggie»
The Final Girls (íd, Todd Strauss-Schulson, 2015)
Catapultada como una de las cintas más aclamadas en la pasada edición del festival de Sitges, The Final Girls se desarrolla bajo unas claras querencias reivindicadoras hacia uno de los (sub)géneros más adorados y explotados del fantástico como es el slasher. Strauss-Schulson pretende un homenaje, exageradamente auto-confeso aunque a la vez honesto en sus propósitos, en un juego metalingüístico en el que sus protagonistas acabarán siendo los principales partícipes de una ficción que aclimata en una pretendida y confesa exageración las constantes del mencionado (sub)género; esta maniobra retrotrae al espectador al instante a artificios creativos mucho más interesantes como Demons de Lamberto Bava o Angustia de Bigas Luna, aunque aquí la pirueta narrativa se acaba ahogando en las cansinas y gratuitas ganas de provocar el chiste, olvidándose de procrear un homenaje consecuente con el propio slasher y que acabará, de manera lamentable, en un batiburrillo de gags insulsos y olvidables. El rescate de los más manidos tópicos del slasher serán fruto de un conjunto de secuencias que explotan las bromas sin el cinismo y la mordacidad necesarios, cayendo en un tono cómico excesivamente superior a su empaque fantastique.
Dossier Nasty: «Caníbal Feroz» (Umberto Lenzi, 1981)
Umberto Lenzi, cineasta todotorreno que se adaptaría a la perfección en la industria de géneros europea de los años 60 y 70, comprendió una artesana carrera en todo tipo de vertientes. Desde el western al giallo, pasando por el poliziesco y llegando al terror, en 1981 labraría un díptico dentro del cine de explotación que centraría su temática en un elemento de candente actualidad por aquel entonces, la antropofagia; esta se popularizaría como causa del enorme y polémico éxito de Ruggero Deodato con Holocausto Caníbal (1980), el metraje encontrado más escandalizador de la historia del cine que hizo creer a multitud de espectadores que las tropelías que una tribu de caníbales del Amazonas hacían sobre un grupo de reporteros era real. Lenzi dirige en 1980 ¡Comidos Vivos! y un año después esta Caníbal Feroz, en un claro intento de seguir el rebufo del enorme éxito comercial del film de Deodato aunque es cierto que el gran Umberto ya había tocado el género mucho antes con El país del sexo salvaje, de 1972. Si bien esta última está considerada como una de las más primerizas muestras del «canibalismo italiano», sería Deodato con Mundo caníbal, mundo salvaje (1977) y sobretodo Holocausto Caníbal el que daría su pistoletazo de salida a nivel comercial. De hecho, existe una trifulca entre Lenzi y Deodato que nace a partir del momento en el que el director de Holocausto Caníbal critica duramente a Caníbal Feroz tildándola como un pobre exploit de su película. Además, en el Comidos Vivos de Lenzi se utilizan varios planos de la exótica actriz Me Me Lai extraídos de Mundo caníbal, mundo salvaje de Deodato (la intérprete aparece en ambas películas) algo que a este no le agradaría nada.
Triple Feature: «Las Sádicas» + «Viciosas al desnudo» + «Knock Knock»
El reciente lanzamiento de Knock Knock de Eli Roth ha planteado que se recupere del olvido un film tan atado formal y estéticamente a su época y a la vez tan desconocido en nuestro tiempo como Las Sádicas, dirigido en 1977 por Peter S. Traynor. La película planteaba una premisa tan básica como es la home invasion, consentida y aparentemente inofensiva en primer término, perpretada por dos jovencitas de aspecto inocente y virginal interpretadas por Sondra Locke y Colleen Camp, quienes conquistan a un padre de familia modélico dramatizado por un Seymour Cassell al que acabarán haciéndole sufrir hasta el extremo en el propio domicilio familiar, símbolo este de una ejemplar y envidiada existencia que se ve agitada desde los más hondos cimientos morales del sufrido protagonista. Conviene aprovechar la confesa revisión perpetrada por Eli Roth para recuperar el film original, además de rescatar de los olvidos la copia descarada parida en 1980 por el incombustible Manuel Esteba dentro de la por entonces incipiente cinematografía hispana del destape, Viciosas al desnudo. El film de Roth, de reciente proyección en el festival de Sitges y ya visionado por servidor, también será objeto de análisis en un intento de comparar las tres visiones de una premisa argumental básica pero que parece dar de sí unas ramificaciones identificativas que cada realizador intenta hacer propias.
Dossier Nasty: «Campo de concentración nº 7» (Lee Frost, 1969)
Uno de los clásicos de culto incluidos en la la lista de las «Video Nasties» es Campo de concentración nº7. Y es que, a pesar de ser un título no muy conocido, dejando a un lado su calidad, la película fomentaría y hasta en cierto punto inauguraría dos de las vertientes más conocidas del cine de explotación: las women in prison films (WiP films a partir de ahora) y la nazisploitation. Aunque la segunda pueda considerarse una variante consecuente de la primera, ambos subgéneros disponen de suficientes títulos representativos como para separarlos como corrientes. Las WiP films son ese subgénero del cine de explotación en el que una o varias mujeres inocentes son enviadas a instalaciones penitenciarias habitualmente de manera injusta, para sufrir los abusos y vejaciones de un grupo de personas con rango (casi siempre soldados o incluso miembros de una rama de tráfico de prostitutas) obligándolas a realizar trabajos forzados o actividades sexuales. Sigue leyendo
Dossier Giallo: Introduciendo un género. Y la muerte vestía de color amarillo…
El giallo, o el plural gialli como manera más refinada de hacerle referencia, nace dentro de una creciente explosión europea de subgéneros, quizá como una de las tendencias que más han marcado el cine popular de décadas pasadas. Pero dentro de la gran amalgama de corrientes en las que fueron derivando ese cine de consumo europeo, donde la industria italiana ejecutó una ampulosa producción derivando del peplum al spaghetti western, pasando por el terror gótico o hasta el cine de aventuras, el giallo suponía una extraña miscelánea entre el thriller policíaco y un suspense sumergido en unas connotaciones de sello honestamente fantastique, que consiguió generar un conjunto de películas con especial ímpetu heterodoxo a su propia corriente hasta el punto de llegar a la manera errada de citar cualquier película italiana de tintes fantásticos como giallo, durante la mayor época de explosión del subgénero en la productiva década de los 70. Sigue leyendo
In Memoriam: May Heatherly
Ayer fallecía de manera inesperada May Heatherly, uno de esos rostros que gracias a ciertas participaciones interpretativas conseguirían inmortalizarse dentro de la época dorada del cine fantástico español. Aunque nacida en Estados Unidos, donde dio sus primeros pasos interpretativos dentro de la televisión, siendo muy joven se trasladaría a España buscando una oportunidad en el cine. Así comenzaría a trabajar bajo las órdenes de Leon Klimovsky en Torrejón City junto a Tony LeBlanc para luego protagonizar el thriller Ella y el miedo, que junto a otros proyectos le valdría para fraguarse paulatinamente una modesta pero intensa carrera en nuestro país que alternaría con alguna producción foránea. Sigue leyendo
La Visita (M. Night Shyamalan, 2015)
El retorno del M. Night Shyamalan al cine de terror era bastante esperado tras varios fracasos que hicieron olvidar la gran factura de películas pasadas. La Visita prometía ser la vuelta por antiguos fueros, la mirada atrás a aquellos tiempos de sensaciones inquietantes y perturbadoras bajo un calado estético opresor y hasta cierto punto refinado. M. Night Shyamalan parte en La Visita de una idea suya y para procesarla se ha unido a Jason Blum, cuya Blumhouse Productions domina gran parte de la producción de terror de bajo presupuesto con ampulosos resultados en taquilla. Sigue leyendo
Dossier Nasty: «Blood Feast» (Herschell Gordon Lewis, 1963)
Herschell Gordon Lewis es reconocido hoy como «el padrino del gore«, epíteto que ha compartido con el paso de los años con otros directores de tal calibre como el del italiano Lucio Fulci, con cuya Aquella casa al lado del cementerio (1981) inauguramos el repaso formado a estas películas perseguidas por terrenos británicos. En el caso del director norteamericano tendría más trascendencia el apelativo agrandándolo aún más hasta el nivel de ser considerado como el creador del cine gore. Aunque antes de Gordon Lewis ya había tendencias y corrientes que ya presumían de estilismos propios del también llamado splatter (el Grand Guignol francés se postula como principal tótem de influencia, al que imitarían cineastas como D. W. Griffith, Cecil B. DeMille o la propia Hammer), se podría considerar al director de Blood Feast o 2000 Maníacos (1964) como el principal precursor del gore como corriente, apoyándose en un carácter explícito de la violencia y una búsqueda de la incomodidad más transgresora, constituyendo su estilo a lo largo de una filmografía que acabó por catalogarse como la más salvaje ramificación del slapstick (comedia apoyada en situaciones de violencia exagerada, que en el caso de Gordon Lewis se ayudaría de una desorbitada cantidad de grotesca violencia gráfica). Sigue leyendo
Interludios musicales: «Joker´s Wild», The Ventures
The Ventures es uno de los grupos más representativos del surf rock norteamericano, rama instrumental que los interludios musicales del Gabinete ya han visitado con una de las grandes figuras del género, Dick Dale. El grupo que nos ocupa la jornada de hoy se ha consolidado como uno de los más influyentes del estilo (no sólo por inmortalizar grandes clásicos de la cultura popular como Walk Don´t Run, o los temas de la serie Hawai Five-0 o el cinematográfico main theme de James Bond, sino por exponer un estilo a la guitarra rozando el virtuosismo y con gran influencia en su género), considerándose una de las formaciones más simbólicas del rock instrumental. La banda surge a finales de los años 50 en Tacoma, Estados Unidos, cuando los guitarristas Don Wilson y Bob Bogle unen sus talentos, conformando poco después la formación definitiva con el bajista Nokie Edwars y el batería Mel Taylor. Sigue leyendo











